Sahara es una chica dulce y amable, que para salvar la vida de su hermana tuvo que entregarse a un mafioso; pero ella se equivocó, da todo por una familia egoísta y esa decisión cambia su vida, ahora ella tiene que empezar a vivir sola, a valerse por si sola, sus problemas empiezan con esa desicion.
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CAPITULO 26. salvar su vida o entregarlo.
Sahara iba a abrir la puerta, ir por esa gente y entregar a Nil, en ese momento escucho la voz de su hija que le dice.
• Mamá, ven rápido, mi papá prestado está caliente, hay que curarlo, no le puede pasar nada, él es bueno con nosotros y me protege de gente mala.
Sahara sostenía la manija de la puerta y al escuchar a su hija, salieron sus lágrimas, se sintió avergonzada; ella estuvo a punto de entregar al padre de sus hijos a esa gente mala, sin pensar en lo que lastimaría a sus hijos. Trata de aclarar la garganta y de manera tranquila sin voltear a ver a su hija para que no la mimara llorar, le dice.
• Lía, ve a la recámara, ya voy a ayudarte, te prometo que no le pasara nada, vamos a cuidar bien de él.
Sahara, al escuchar que la pequeña regresaba a la recámara, limpia rápido sus lágrimas, se moja el rostro y va a con los pequeños, al cruzar la puerta, mira toda su pequeña recámara; ella tenía que esconder a Nil antes que esos hombres llegaran y el único lugar que se le ocurrió fue debajo de la cama.
Les explico a sus pequeños que había gente mala, que se lo querían llevar para lastimarlo, que tenían que ayudarla a esconderlo; entre los tres lo metieron bajo la cama, lo taparon con una colcha, después los pequeños se metieron con él, en la forma que lo acomodaron, parecía que debajo de la cama había tres niños. Sahara esperaba que así lo vieran esos hombres y que no lo descubrieran; cuando los dejo bajo la cama, tapados y bien escondidos hasta donde se podía, sale de la recámara, recoge la chamarra, la playera y todo lo que uso para curarlo, lo puso dentro de una bolsa negra.
Sahara buscó donde ponerlo, no confió en ponerlo en la basura, fue y la puso entre su ropa escondiéndola bien para que no la encontraran, tomo su camisón y se cambió de ropa, era de manga larga, cuello redondo, largo a hasta las rodillas; después solo tuvo que esperar sobre la cama a que llegaran, aunque rogaba a su dios, para que no llegaran, que no supieran que estaba ahí. Después de unos minutos la puerta empezó a tocarla de una manera fuerte, que parecía que tumbarían la puerta; ella se tomó un poco de tiempo y después fue abrir la puerta, mira varios hombres parados frente a ella y todos armados.
Sahara, al verlos trago saliva, empieza a caminar hacia atrás y con una voz alterada dice.
• ¿Quiénes son ustedes? ¿Qué quieren aquí?
Uno de los hombres se acercó a ella, la mira de arriba abajo, era una mujer hermosa, guapa y muy seductora; los hombres no dejaban de verla, ella se sentía asustada, nerviosa y estaba temblando de miedo, en ese momento el hombre que se le acercó le dice.
• Buscamos a un hombre alto, color de piel clara, cabello negro y es varonil, tiene buen cuerpo, dime jovencita, ¿está aquí?
Sajará agacho la cabeza, estaba asustado, esperaba que no lo encontrará y con una voz nerviosa dice.
• Señor, aquí solo estamos mis hijos y yo, no podría esconder a alguien aquí.
Los hombres empezaron a revisar todo el pequeño departamento, mientras que ese hombre que le pregunto se quedó con ella; pero ella estaba incómoda, ese hombre estaba muy, casi podía sentir su respiración en la nuca, pero lo que más le molestaba era cuando ese hombre toco rostros, eso la hizo dar un paso hacia un lado, solo quería alejarse.
Sahara lo mira con miedo e insegura, no sabía qué hacer, estaba temblando de miedo, pero trataba de resistir, de no perder su calma, en ese momento escucha como uno de los hombres grita de la habitación; Sajara empezó a sudar frío, pensando en que lo habían encontrado, empezó temblar de miedo, él la toma del brazo y la arrastra hasta la recámara.
En el momento que estuvieron en la recámara, el hombre tranquilamente le dice.
• Parece que alguien está debajo de la cama, señor.
El hombre que sostenía el brazo de Sahara dice.
• señora, dime ¿Quién está debajo de la cama?
Sahara no podía hablar, el miedo la había controlado, solo lo miraba sin saber que contestarle, solo lo miraba; el hombre podía sentir su miedo, la seguía sosteniendo del brazo y sentía como temblaba, en ese momento le grita.
• Contéstame ¿Quién está bajo la cama? ¿Por qué estás tan asustada?
Sahara quería contestarle algo, aunque fuera una tontería, pero no podía hablar, en ese momento su hijo salió debajo de la cama y lo escucha decir.
• Señor, no asuste a mi mamá, solo estamos nosotros.
Lín separa aún lado de la cama, el pequeño trataba de ser valiente, trataba de no mostrar su miedo ante esos hombres; pero la realidad era que estaba asustado y más miedo sintió cuando el hombre que sostenía a su madre la suelta se acerca a él, se sienta sobre la cama, en ese momento con su voz amenazante dice.
• Dime niñito ¿Quién más está abajo?, porque puedo ver que hay alguien ahí abajo.
Lín no sabía cómo contestarle o que decirle, cuando escucho la voz de su hermanita, ella salía debajo de la cama, pasando por el medio de los pies del hombre, ella dijo.
• Solo soy yo y mi hermanito, pero no lo haga salir, tiene mucho miedo.
El hombre la mira, la pequeña se paró frente a él, se podía ver que tenía miedo, pero aun así lo miraba a los ojos; el hombre observa a los dos pequeños, estaba sorprendido por el parecido, por el parecido de los dos pequeños, curioso pregunta.
• Mujer tienes unos pequeños muy agradables, dime ¿Dónde está su padre?
Sahara traga saliva para aclarar su garganta y poder responderle, en ese momento inseguro le responde.
• Soy madre soltera, mis tres pequeños, son trillizos.
El hombre se para de la cama y se acerca a ella, la acorrala pegándola a la pared, le dice.
• Eres hermosa, qué hombre más tonto, dejarte con tres pequeños, yo podría darte una buena vida si te conviertes en mi amante, puedo encargarme de tus pequeños y de ti; pero solo puedo ofrecerte ser mi amante, puedo darte todo lo que me pidas, te pondría poner una gran casa en la mejor colonia, tus pequeños irían a las mejores escuelas, pueden tener una buena figura paterna, solo tienes que decir que si deseas ser mi amante de un rato.
Sahara se sintió molesta, si algo que le molestaba era precisamente eso, que la miraran como un objeto y en su coraje, levanta la mano y lo abofetea con todas sus fuerzas, en ese momento molesta le dice.
• No me falte el respeto, que tuviera un momento de debilidad, no me convierte en una mujer fácil, por favor termine de buscar y váyase; yo no le he hecho nada y no les he dado motivo de faltarme el respeto.
El hombre se acaricia el rostro, la bofetada le había dolido, en ese momento furioso le dice.
• Maldita mujer como te atreves a tocar mi rostro, esto lo vas a pagar muy caro.
En ese momento levanta la mano para golpearla, ella trata de cubrirse con sus manos y cierra sus ojos; los pequeños tratan de correr a proteger a su mamá, pero el otro hombre la toma de su brazo.