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Más Astuta Que Tú

Más Astuta Que Tú

Status: Terminada
Genre:Escuela / Timetravel / Venganza / Reencarnación / Reencarnación(época moderna) / Completas
Popularitas:461
Nilai: 5
nombre de autor: Klarina_za29

Aranza Jordán murió atropellada cuando huía de un matrimonio arreglado... y de un amigo que la dejó desangrándose en plena calle.

Despierta en el cuerpo de Renata Anastasia Salvatierra, la nieta consentida de dos de las familias más poderosas del país. El problema: Renata es el personaje de relleno de una novela que Aranza nunca terminó de leer, la chica ingenua que, en la historia original, acaba muerta por culpa de su prima Selena.

Pero Aranza ya no está dispuesta a ser una víctima. Con una sonrisa dulce que no le llega a los ojos, una inteligencia afilada y un talento oculto para el hackeo, Renata se pone la máscara de la inocencia y juega con las cartas que la novela le dio. Ahora conoce el guion de todos: la prima que finge ser su amiga, la rival que la humilla, el protagonista que aún no sabe lo que se le viene encima.

Cinco primos que la adoran, abuelos que daría la vida por ella, un hacker de mirada fría que parece ver a través de su máscara... y enemigos que están a punto de descubrir que subestimar a la nueva Renata fue el peor error de sus vidas.

¿Astuta tú? Ella lo es más.

NovelToon tiene autorización de Klarina_za29 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

¡Qué impaciencia!

En la quietud de la noche, tras cenar con sus padres, Renata subió a su cuarto. En lugar de acostarse, abrió la puerta del balcón con unos bocadillos en la mano.

Contempló el cielo sereno, bañado por la luz de la luna. No sabía qué pensar de su vida actual. Lo que sí tenía claro era que no iba a permitir que nadie la pisoteara ni le quitara su dignidad.

Ting...

Ting...

Se volvió hacia el celular que había dejado sobre la mesa. Lo tomó sin prisa, y al ver el nombre del remitente, una sonrisa torcida le asomó a los labios. Se sentó en el sofá y abrió el primer mensaje.

Sergio: Rena... por favor, contéstame. Dame otra oportunidad.

—Tsk, qué excusa más trillada —chasqueó la lengua, fastidiada. ¿No eran así casi todos los hombres? Se daban cuenta de lo que perdían cuando la chica a la que antes ignoraban se rendía o se iba.

Ahora Sergio empezaba a sentirlo. ¿No era delicioso?, pensó. Además, ella no sentía nada por él, ni un poquito. Le daba igual lo que le pasara.

Sin ganas de contestar, cerró el chat de Sergio y abrió el otro. El nombre del contacto le pareció una cursilería: Mi Princesa.

Arqueó una ceja al leer el mensaje.

—Ah, con que es de Selena —murmuró.

Mi Princesa: Rena, perdona que recién te conteste. Últimamente la he pasado muy mal en el colegio. Y en la casa todavía no me aceptan del todo.

Le dio tanta grima ese nombre que enseguida cambió Mi Princesa* por Selena*.

Selena: El cumpleaños de la abuela es dentro de dos semanas. ¿Podrías no venir a la fiesta? No es que te lo esté prohibiendo, Rena... es solo que todavía no me aceptan, y si tú vuelves seguro me van a dejar de lado otra vez, como antes. Perdóname...

Selena: Pero no te preocupes, puedes mandarme tu regalo a mí. Yo misma se lo daré a la abuela, como el año pasado. Seguro le va a encantar...

Selena: Renata, no te enojarás, ¿verdad?...

A Renata le dieron ganas de vomitar. Estaba clarísimo que el mensaje tenía otra intención. ¿Cómo era posible que la Renata original fuera tan tonta como para no entenderlo?

Pero ahora no importaba: la que estaba en ese cuerpo era ella. Nada de lo que fuera suyo iba a permitir que otra se lo quitara.

Tampoco pensaba responderle a lo loco. Estaba segura de que la familia ya empezaba a encariñarse con Selena. Si se pasaba de la raya, todos la defenderían a ella antes que a Renata. Igualito que en la novela: cuando la Renata original por fin se dio cuenta de que su familia ya no se preocupaba por ella, culpó a Selena y acabó expulsada de la mansión.

No podía actuar con la impulsividad que había tenido siendo Aranza. Selena era una verdadera interesada de falsa dulzura, y no pensaba darle ni una oportunidad. Si Selena era astuta, ella jugaría igual.

Renata: Está bien, Selena... haré lo que dices.

Le agregó una carita sonriente, como las que siempre mandaba la Renata original.

Selena: Qué bueno, Renata. Te escribo luego.

Selena: No olvides borrar este mensaje, como siempre.

Renata resopló. ¡Como si fuera a borrar una prueba tan valiosa! De hecho, pensaba recuperar todos los mensajes que la Renata original había eliminado. Haría que su propia familia leyera lo que Selena le escribía.

Ya no veía la hora de que llegara ese día. Al ver que eran las once de la noche, y como además empezaba a sentir frío, decidió entrar al cuarto.

* * *

Era una mañana radiante...

Renata bajó con calma a la primera planta para ver a sus padres. Quería viajar al país al día siguiente; no podía esperar más. Además, sentía curiosidad por saber en qué punto iba la trama de la novela.

Al llegar abajo, encontró a sus padres muy ocupados, con documentos desparramados por toda la mesa.

—Ah, cariño, ya despertaste. ¿Quieres desayunar? —dijo Vanesa, al verla de pie mirándolos.

Renata negó con la cabeza.

—Todavía no tengo hambre, mamá.

Se sentó en el sofá sin dejar de mirarlos.

—Mamá, ¿puedo irme mañana? —preguntó en voz baja, con miedo de que sus padres se molestaran.

Vanesa miró a su marido, intrigada. ¿No habían hablado ayer de cuándo regresaría Renata al país?

Arturo sonrió con aire de inocente. Se le había olvidado decirle a su hija lo que habían acordado.

—Renata... se me olvidó contarte que hoy tu mamá y yo salimos de viaje de negocios a Italia. Vamos a estar un mes fuera —dijo, y Renata se quedó con la boca abierta.

No pienso esperar un mes, ni loca, pensó. Si no llegaba a ese cumpleaños, le iba a costar muchísimo ganarse a la familia.

—Por eso decidimos que viajes esta tarde al país. No tienes que preocuparte por nada, tu mamá y yo ya dejamos todo preparado —añadió Arturo.

Renata se quedó pensativa.

Vanesa, preocupada al verla así, habló.

—Cariño, ¿no estás de acuerdo? Si cambiaste de opinión, todavía puedes quedarte aquí, o venir con nosotros a Italia.

—Renata... —la llamó Arturo, al ver que su hija seguía sin responder.

Renata salió de su asombro y se rascó la cabeza.

—Perdón, mamá, papá. Es que me sorprendió que se vayan otra vez —dijo, algo cohibida. Si ahora decidía no irse, se complicaría todo.

Sus padres soltaron un suspiro.

—Perdón, cariño. Por este trabajo te quedas sola otra vez —dijo Arturo, culpable. Su empresa era grande, pero todavía no estaba estable, sobre todo porque la habían fundado ellos solos, sin apoyarse en el nombre de la familia.

Necesitarían al menos dos años más para que se estabilizara. Entonces estarían siempre al lado de Renata.

—No importa, mamá, papá. Sé que lo hacen también por mí. Además, siempre me cuidan desde lejos. Estoy bien así —dijo, tomándoles las manos a los dos.

Arturo y Vanesa se conmovieron. La atrajeron hacia ellos y la abrazaron con fuerza.

—Te queremos muchísimo, cariño —dijo Vanesa.

Renata sonrió.

—Yo también los quiero mucho —respondió.

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