"Porque no hay suficientes historias de reencarnaciones y traslados a nuevos mundos..." Fátima pensó tan pronto se percató de que un infortunado incidente la llevó a reencarnar como un trágico personaje secundario de su novela Web favorita.
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Capítulo 24
La mañana en el palacio era ajetreada, habían pasado ya tres semanas desde la competencia de tiro con arco del Emperador y la Emperatriz, pero desde ese día las visitas de la Emperatriz eran más constantes, más de una vez a la semana Lexi visitaba a Hendrik, para almorzar, pasear o incluso para solo tomar el té y a pesar de lo común que se estaba volviendo ver a Lexi en el palacio, cada día era un alboroto para el cuerpo de sirvientes, tan pronto escuchaban que la Emperatriz llegaría, ellos empezaban a preparar almuerzo, té, lugares específicos para que estuviera cómoda, se había vuelto ya una meta personal de cada sirviente que la Emperatriz estuviera tan cómoda que un día decidiera mudarse y vivir bajo el mismo techo que el Emperador.
Ese día era el tercer día consecutivo que Lexi desayunaba ahí y Hendrik aún se preguntaba porqué la chica lo frecuentaba.
- Su Majestad, la Emperatriz- presentó Marcel a un pensativo Hendrik en el comedor mientras Lexi entraba, de inmediato, al verla, Hendrik se puso de pie, la chica miró con decepción el extenso comedor, ya no habían estado en ese lugar desde su primera cena.
- ¿De nuevo pasaremos por aquello?- dijo Lexi con desagrado, para su sorpresa, la reacción de Hen fue ligera, y logró escuchar una pequeña pero melodiosa risa debajo de su máscara, Lexi trató de no darle importancia para no incomodarlo.
- No se preocupe mi Señora, la mesa es la misma, pero su silla está acá- señaló Hen a una silla vacía a lado de la suya, Lexi sonrió complacida.
Tan pronto ambos se sentaron el desayuno llegó .
- Imagino que ha comenzado ya con los preparativos de la Gala de Aniversario- las sorpresas no paraban, Hendrik había sido el primero en entablar la conversación, a Lexi le daba la impresión de que el Emperador estaba de buen humor y que con un poco más de confianza seguramente sería una de las personas más agradables que conocería.
- Oh por favor, no queremos hablar de trabajo a penas empieza el día...- se quejó Lexi con un puchero infantil tratando de medir que tanta confianza había ganado ya, Hendrik seguía relajado por lo que concluyó que ya habían alcanzado un buen nivel, al menos tal vez ya podía considerarlo un amigo. -... pero contestando su pregunta, sí, ya tengo las ideas de la Gala, los adornos, la música, el banquete, solo falta esperar a que lleguen.-
- ¿Esta vez no solicitará mi autorización?- dijo Hen en tono de burla.
- Lo único que consultaré con Su Majestad son los colores de su traje para esa noche, en base a esa información podremos confeccionar mi vestido- Hendrik la miró confundido y temeroso.
- ¿Combinará su atuendo con el mío?- preguntó el chico, nuevamente su voz se volvió un murmullo y era como hablar con él la primera vez, Lexi sintió el retroceso de golpe, le dirigió una sonrisa dulce.
- ¡Por su puesto que sí!-
- ¿Por qué?- a Lexi le dolía escuchar la inseguridad en la voz del hombre más poderoso del país.
- Pues porque es nuestra primera Gala, y es lo que hacen las parejas- la palabra "pareja" salía con dificultad de los labios de Lexi no porque le desagradara la idea, al contrario, le generaba cierta emoción que no deseaba comprender.
Hen quedó en silencio unos momentos.
- Permítame unos días, aún no lo he decidido- concluyó Hendrik antes de llevarse un bocado de su platillo por debajo de la máscara, Lexi lo observó.
- Su Majestad, ¿me permitiría ser imprudente?- se atrevió a preguntar Lexi.
- Me sorprendería que no lo fuera- respondió Hendrik, Lexi lo miró con falsa ofensa.
- ¡Nunca he sido imprudente con usted!-
- ¿Debemos recordar su treta con el arco?, yo no lo he olvidado- dijo Hen, Lexi no podía ver su rostro pero apostaba que estaba sonriendo con la alegría que sonaba en su voz.
- ¿Nunca se quitará la máscara frente a mí?- preguntó Lexi, Hen bajó la mirada.
- Aún yo... no lo sé- dijo Hen.
- Espero algún día tener la fortuna de ganarme esa confianza-
Hen miró a la chica, parecía que hablaba en serio, parecía ser honesta, y tal vez sí lo era.
- ¿En verdad un día usted me vería con la misma serenidad si le muestro mi rostro?- le preguntó con la misma sinceridad, pero justo antes de que Lexi respondiera, Marcel habló desde la puerta.
- Su Majestad, Lord Castor Darvin ha llegado.- tan pronto Marcel presentó, Castor entró al comedor con un porte altivo, Lexi recordaba haberlo visto antes en alguna fiesta, era un hombre atractivo y lo sabía, tanto que no era sorpresa escuchar el nombre de Castor Darvin enredado con alguna jovencita.
Castor se acercó e hizo la respectiva reverencia, se acercó a Lexi y besó la muñeca de su mano con seducción mientras la veía con cierto coqueteo que sólo hizo que la pelirroja se sintiera incómoda.
- Su Majestad, he venido como lo solicitó para apoyarlo con los tratos comerciales con Isveria- recordó Castor, la gran ventaja de la máscara de porcelana era que las personas presentes no podían ver el gesto de fastidio en el rostro de Hendrik, había olvidado por completo la visita de aquella molestia, había arruinado su tiempo con Lexi y además ya había citado a los contadores Imperiales para revisar los fondos del Imperio, por lo que "Lord Molestia" tendría que esperar hasta que terminara sus otros asuntos, y por desgracia, Lexi también.
- Oh vaya, que pena con usted Lord Darvin, justo ahora tengo otros asuntos urgentes que atender pero si gusta esperar, o reagendamos, sí, reagendemos para otra ocasión- sugirió Hen, y más que una sugerencia era una demanda.
- Oh claro que no, no se preocupe puedo esperar, eso haré, lo esperaré, y qué mejor que esperar junto a nuestra hermosa y respetada Emperatriz, por favor Su Majestad, tome un paseo conmigo- dijo Castor, tanto Lexi como Hendrik quedaron aturdidos, se miraron y ambos supieron que no tenían otra opción.
- Será un placer, Lord Darvin- dijo Lexi con una sonrisa falsa, Castor ofreció su brazo y finalmente tendría la oportunidad que había estado esperando, confiaba en que sus habilidades harían que después de esta cita, Lexi cayera ante sus encantos, no debería ser difícil siendo una mujer que vivía bajo la custodia del Emperador Bestia.