Rebeca es una joven que es obligada a casarse con un hombre al que no conoce, todo por qué su padre no quiere pagar su deuda con dinero, la ambición lo lleva a perder a su única hija.
Rebeca acepta casarse aunque en el fondo no lo desea, lo que Rebeca no sabe es que su esposo es uno de los líderes de la mafia más poderosa del país...
Ahora Rebeca se verá envuelta en un mundo que no conoce y su futuro se verá comprometido por culpa del hombre que le estaba arrebatando la libertad...
Pero Rebeca se sorprenderá con el hombre con el que se casará, toda una aventura por descubrir... Amor, sobretodo hay amor, así que espero que les guste esta novela ☺️
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Capítulo XII
Kai Sullivan
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Sus ojos son como miel derramándose, son tan brillantes.
La tengo tan cerca, a solo un movimiento y hacerla olvidarse por un momento de su sufrimiento.
Pero no sería correcto, necesito ganarme su favor.
Me aparté de ella, tomé su mano y la llevé a la casa grande, mi abuelo estaba en la sala.
— Al fin le veo la cara _ comentó poniéndose de pie
Rebecca apretó mi mano y se escondió detrás de mí
— Está cansada, la llevaré a dormir
— ya durmió mucho, déjala que se tome un té conmigo _ dijo el abuelo señalado el sofá
Me giré para verla, sus ojos me estaban viendo con miedo.
— solo será una tasa, no te hará nada, yo estaré contigo _ le susurré acariciando su cabello
Ella me miró y luego al abuelo, para finalmente asentir.
La llevé conmigo hasta el sofá, pensaba sentarme en el principal, pero su mano no me soltó en ningún momento, así que me quedé a su lado.
—¿Cómo van los entrenamientos? _ pregunta el abuelo
— Apenas le mostré el lugar _ respondí por ella, el abuelo me entregó mi taza de té
— Necesito que avance pronto _ dijo con un tono amenazador.
La mano de Rebeca aprieta su agarre, la miro, ella está viéndolo fijamente sin pestañear.
— ¿tomas té? _ pregunta el abuelo al ver que ella no acepta la taza en su mano
Le doy mi taza a Rebeca ella la recibe, luego agarro la de mi abuelo. mi abuelo sonríe, se sienta en su asiento.
— La desconfianza es un peligro seguro _ dijo tomando de su taza _ pero también es la clave para mantener la vida
Rebecca lo miro en silencio, no se atreve a tomar nada.
— No conoce nada de la familia, dale tiempo _ intervine
— no hay tiempo, su padre fue muy claro...
— No hablemos de eso _ interrumpí, Rebecca me miró sin comprender nada
— Ya entiendo, no es ella la que se niega, eres tú el que no la deja ver la realidad _ dijo el abuelo poniéndose de pie _ cuando la veas en un ataúd entonces sabrás lo estúpido que estás siendo ahora _ dijo esto marchándose dejándonos solos en la sala
Me enoja que siempre me amenaza con la muerte de Rebecca, sabe perfectamente que es un tema delicado y aun así me presiona.
—¿Qué quiso decir? _ su pregunta me hizo reaccionar
— no es el momento de saberlo _ dije tratando de mantener la calma, no quiero asustarla
— si no me lo dices no haré nada de lo que pides
¿Me amenazó?
Sonreí, es la primera vez en años que una mujer me amenaza...
— no estás lista para esto, apenas puedes sobrevivir con mis cuidados, hasta que vea que puedes hacer todo sola, entonces te contaré todo
— Dímelo ahora, puedo soportarlo _ dijo viéndome a los ojos
Me encanta ver vida en su mirada justo como ahora, demuestra que aún tiene valor.
— Una semana, en una semana te lo diré _ respondí acariciando su mejilla
No me atrevo a desarmar su vida, lo que un día creyó que era, no sé cómo se tome la realidad.
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Los entrenamientos con ella han avanzado, se le da bien disparar, defensa personal eso sí que es complicado.
— me duele el cuerpo _ me gritó desde el piso _ soy mujer, tú eres un gorila, ¿cómo se supone que te voy a vencer?
Su frustración me fascina, cada vez que la veo enojada me hace sentir alegría, al principio era solo porque demostraba que no solo tenía tristeza en su corazón, verla así sacando todo con ejercicios me facilita las cosas.
Pronto volverá a ser ella.
— Tu oponente no te dará un descanso, además, no has hecho nada más que cubrirte, no has atacado ni una sola vez _ le dije acomodándome la venda de las manos
Ella me dedicó una mirada fría, solté una carcajada, si supiera lo hermosa que se ve cuando me mira así.
— No te rías, eres un maldito idiota _ me gritó poniéndose de pie _ ya no quiero entrenar, me voy _ dijo quitándose las vendas
Dejé de sonreír, me acerqué a ella hasta tenerla a centímetros de mi cuerpo, mi mano estaba presionando su espalda para mantenerla en su sitio.
— aléjate, estás sudando _ dijo haciendo un intento de alejarse
Tenerla cerca es mi maldito problema, de solo oler su perfume me quedo engatusado, ella es como una droga.
Su cercanía me afecta, es como si mi cuerpo respondiera por mí.
— Sigamos entrenando _ le digo viéndola a los ojos
Su mirada no era fría, podía percibir que a ella también le está afectando mi cercanía.
Levanté mi mano y acaricié lentamente y con delicadeza su mejilla, es la primera mujer que me saca este lado, no comprendo nada, pero nunca me imaginé que yo, una persona sin emociones tenga este sentimiento en su corazón.
Sus ojos son tan lindos, su rostro tan angelical, ella es todo un ángel, y yo tan demonio, mis manos no merecen tocarla, pero soy tan egoísta que haré lo que sea por merecerlo.
Me aparto de ella en contra de mi voluntad, no es momento, primero aclarar nuestros asuntos, luego haré lo que sea para mantenerla conmigo. Quiero verla sonreír, quiero verla feliz.
— Necesitas aprender más, el día de la boda será complicado _ dije recordando el plan.
— ¿Por qué quieres que lo haga? _ su pregunta me dolió.
Responder eso la alejaría más de mí.
Su padre, nuestras familias, un conflicto. ¿Que pasará si se entera de que todo ese sueño que vivió solo es eso, un sueño?.
— Por ti, me ayudarás, pero te beneficia más a ti que a mí _ dije viéndola fijamente
— ¿Quieres adueñarte de esa familia?
— En resumen sí, pero...
Lo hago para que no tengas que pasar por lo mismo que tú madre.
Negué con la cabeza
— no es momento de esto, tomamos un descanso, mañana continuamos _ le dije saliendo del salón de entrenamiento
Ella no tendrá el mismo destino, ella sí saldrá ilesa, no importa cuál sea el precio, mi esposa será mi arma, mi cuchillo, voy a pulirlo para cuando llegue el día. Nadie se atreverá a hacerle daño, nadie.
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debiste beber con un desconocido