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La Luna Oscura Del Rey Lycan.

La Luna Oscura Del Rey Lycan.

Status: Terminada
Genre:Romance paranormal / Pareja destinada / Hombre lobo / Mujer despreciada / Completas
Popularitas:14.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Leydis Ochoa

En un mundo donde la sangre llama a la venganza y el destino teje hilos inquebrantables, ella, la Omega despreciada, se alzará para reclamar no solo un trono, sino el corazón de un Rey. Pero un amor tan puro puede ser la debilidad más letal en un reino oscuro.

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Capítulo 07

El regreso a la mansión Moonlight fue un descenso violento a la realidad. Leandro no tuvo misericordia; la arrastró por el antebrazo, obligándola a tropezar sobre las raíces y las piedras del camino mientras los perros de caza le ladraban a los talones. Para los guardias y sus primos, Luneth no era más que una propiedad que había intentado extraviarse, un animal doméstico que necesitaba ser disciplinado. Sin embargo, ella ya no se sentía como un animal. Bajo la máscara de hierro, su piel todavía vibraba. El lugar donde los labios de Ethan habían rozado su frente ardía con una intensidad que eclipsaba el frío de su ropa húmeda.

Cuando cruzaron el umbral de la servidumbre, el caos era absoluto. Criadas corrían de un lado a otro con bandejas de plata, y el olor a carne asada y perfumes caros inundaba los pasillos. En medio de aquel torbellino, Lisandra esperaba, con su vestido de seda color esmeralda y una expresión que prometía sangre.

—¡Maldita seas, Luneth! —gritó Lisandra en cuanto la vio. Se acercó a ella con pasos rápidos y le propinó una bofetada que hizo que el metal de la máscara resonara dolorosamente contra su pómulo—. ¿Tienes idea de lo que has hecho? El Rey Lycan está en el gran salón. Ha preguntado por el linaje de los Moonlight, ha mirado a cada una de tus primas con un desprecio que me ha helado la sangre, ¡y tú estabas retozando en el barro como una cerda!

—Yo... solo quería aire —susurró Luneth tras la rejilla del hierro, con la voz quebrada.

—¡Aire! Lo que querías era humillarnos —intervino Carla, que aparecía por el pasillo ajustándose el corsé, con el rostro rojo de frustración—. El Rey ni siquiera se ha sentado. Se queda de pie, mirando hacia la entrada como si esperara que algo valioso apareciera. ¡Y miren cómo estás! Pareces una mendiga ahogada.

Lisandra agarró a Luneth por el cuello de la túnica, acercando su rostro lleno de odio al de la joven.

—Leandro, llévala a las celdas del sótano. Límpiala con agua fría y encadénala. Si el Rey decide hacer una ronda por la mansión, no quiero que vea esta inmundicia. Mañana, después de que él se haya ido, te encargaré personalmente de que no puedas caminar durante una semana.

—¡No, por favor! —suplicó Luneth, aunque sabía que era inútil.

Leandro la empujó hacia las escaleras que bajaban a las profundidades de la mansión. Pero justo cuando ponía un pie en el primer escalón, algo sucedió.

Un cambio en la presión del aire. Una vibración eléctrica que recorrió los cimientos de piedra de la casa. El ruido de la fiesta en el piso superior se detuvo de golpe. Un silencio sepulcral, cargado de una pesadez ancestral, se apoderó de la mansión Moonlight. Luneth sintió que sus pulmones se bloqueaban. Su lobo, que apenas había comenzado a despertar en el lago, ahora rugía con una fuerza que amenazaba con romperle las costillas desde dentro.

*Él está cerca.*

No era solo un pensamiento; era una certeza física. El vínculo predestinado, ese lazo místico que unía a dos almas en el mundo de los cambiaformas, se había tensado hasta el punto de ruptura.

—¿Qué pasa? —preguntó Leandro, soltando el brazo de Luneth y mirando hacia el techo con nerviosismo.

Entonces, se escucharon pasos. Pasos lentos, pesados y rítmicos. Venían del pasillo principal de la servidumbre, un lugar donde ningún invitado de honor, y mucho menos un Rey, pondría jamás un pie.

Lisandra se puso pálida. Carla se escondió tras su madre. De las sombras del corredor emergió una figura que parecía devorar la poca luz que emitían las antorchas de las paredes. Ethan Dark'Raven caminaba con la gracia de un depredador que no necesita correr porque sabe que su presa no tiene escapatoria. Su mirada dorada estaba fija en un solo punto: la figura pequeña y temblorosa de Luneth al borde de la escalera.

—Majestad... —tartamudeó Lisandra, haciendo una reverencia tan profunda que casi pierde el equilibrio—. ¿Qué... qué hace usted en esta parte de la casa? Es un lugar indigno para su presencia. Por favor, regrese al salón, he ordenado que traigan el mejor vino de la reserva...

Ethan ni siquiera la miró. Pasó por su lado como si fuera aire, deteniéndose a solo unos pasos de Luneth. El aura de poder que desprendía era tan vasta que Leandro cayó de rodillas involuntariamente, abrumado por la presión del Alfa de Alfas.

Luneth, sin embargo, permaneció de pie. El vínculo la sostenía. Sus ojos, visibles tras la máscara, se encontraron con los de oro de él. El mundo alrededor desapareció.

—Te dije que te limpiaras la sangre antes de volver —dijo Ethan. Su voz no era un susurro, sino un trueno contenido que hizo que Lisandra y Carla ahogaran un grito de asombro—. ¿Por qué no me escuchaste, pequeña loba?

—Yo... no pude —logró decir Luneth, sintiendo que el calor del vínculo comenzaba a derretir el hielo de su alma.

Ethan extendió una mano y rozó el frío metal de la máscara de hierro. Un gruñido vibró en su pecho, un sonido tan salvaje que los guardias que lo seguían a distancia dieron un paso atrás.

—¿Quién tiene la llave de esta abominación? —preguntó Ethan, girando la cabeza lentamente hacia Lisandra.

La mujer temblaba de tal manera que sus dientes castañeteaban.

—Es... es por su bien, Majestad. Ella es... ella es una Omega defectuosa. Su rostro está marcado por la locura de sus padres. Es una vergüenza para nuestro linaje... solo queríamos proteger sus ojos de tal visión...

—¡Silencio! —rugió Ethan. El sonido fue tan potente que un jarrón de porcelana cercano estalló en mil pedazos—. No te he pedido tu opinión sobre su belleza, mujer. Te he pedido la llave.

Lisandra, con los dedos entumecidos por el terror, sacó una pequeña llave de plata de su escote y se la entregó con la mano extendida, sin atreverse a mirarlo. Ethan tomó la llave, pero en lugar de usarla de inmediato, se volvió de nuevo hacia Luneth.

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✨✨Esmeralda Guzman✨✨
me encantó la historia después de todo lo vivido luneth tiene su familia y el amor de Ethan 😍😍😍😍😍😍
Lilith🇦🇷♑😈💜♀️
No era que asesinaron a los padres, y cómo la ayudó la madre? si es fiambre? desde la tumba la ayudó? 🤔🤔🤔😁😁😁😁
Mimi Luna
Espero más capitulos de favor ☺️
Mimi Luna
Muy buena novela
Yadira Salgado
que pasa??? ya no hay más??? estoy muy emocionada con la novela y ya no hay más, sugerencia habían de poner novelas completas
Leydis Ochoa: aún no termina, aún quedan 10 capítulos 🥰
total 1 replies
✨✨Esmeralda Guzman✨✨
pobre Ethan el enemigo bajo su techo
Anonymous
No me gusta las novelas que te dejan pensando y q paso este es el final sin sentido. Estaba muy interesante la trama se daño con el abrupto final.😭😭
Leydis Ochoa: No, la historia no ha terminado, aún faltan 10 capítulos ( como yo la tengo guardada) (aquí dividí los capítulos en dos) la historia aún continua.
total 1 replies
Gloria Cruz
es fascinante
Gloria Cruz
me gusta esta hhistoria
Seok
Me encanta, ¡Pobre Luneth😢! Todo lo que ha pasado...
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