Colter Callahan es un vaquero salvaje, de botas embarradas, modales dudosos y cero interés en una esposa.
Charlotte Walkins es sofisticada, adora los tacones, los vestidos de diseñador y considera que el barro no debería existir.
Así que, naturalmente, sus padres deciden sentarlos a cenar.
Colter fantasea con echarla de su rancho antes del primer plato.
Charlotte, después de mirarlo de arriba abajo, le sugiere que un buen corte de pelo podría hacer milagros.
Están a punto de convertirse en enemigos.
Entonces llega la propuesta de matrimonio.
Él tendrá que convivir con una princesa que probablemente se desmaye al ver una vaca.
Ella tendrá que soportar a un salvaje que cree que una camisa limpia es opcional.
Y justo cuando Charlotte piensa que casarse sería un desastre, descubre que el robo que la dejó hospitalizada podría esconder mucho más.
Ahora debe elegir entre enfrentar el misterio en la ciudad o refugiarse en el rancho de un salvaje junto a un insoportable marido.
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DERECHOS CONSTITUCIONALES
COLTER CALLAHAN
Charlotte evita mirarme y hablar. Deseé que se fuera de esta habitación por miedo a besarla y a tocarla como lo haría un esposo tradicional y perfectamente normal.
Pero, no deseé que quisiera irse avergonzada por algo que no controla y que parece lo suficientemente serio como para quedarse sola.
Es tan necia, contestadora y rebelde. Es capaz de salir a correr por el campo para evitar que su gato esté en peligro. Es todavía más capaz de soportar estar sobre Zeus solamente porque no vive sin perfumes. Esto significa que se enfrenta a todo lo que no le gusta o le da miedo si la situación lo requiere, tal vez será por eso que estoy impactado por lo que vi.
Además, así no me lo diga sé cómo es de orgullosa. No estaría llorando frente a mí. Lo tengo claro.
--Charlotte esto es algo que me tienes que decir, así que lo siento mucho, pero dormirás después
--No. Me siento cansada
--Descansas luego. No me hagas voltearte porque estoy dispuesto a hacerlo
Entonces sí, como buen hombre de palabra la giré.
--¿Quieres saber por qué mi padre me casó contigo? Porque había más opciones sobre la mesa, varias seguramente
--Soy la opción de descarte entonces
--Si, lo eres, porque me atacaron cuando vivía sola y debido a eso no soy capaz de estar en un maldito edificio
--Fobia a edificios... que raro
--Terror por saber que si alguien me ataca en un quinto o último piso no hay más lugares para escapar que la puerta. Saber que un elevador no llegará a tiempo o que voy a morir igual
--¿Tan grave fue? ¿No fue un robo?
--No. No lo fue porque estuve días internada. 1524 es el código de mi teléfono, si quieres ver, mira las fotos
--Cuando era niño me caí de un caballo. Me temblaban las piernas cuando veía uno
--Entonces eres más estúpido de lo que creía porque tienes caballos
--Tal vez si. Zeus me tiró varias veces, pero seguí intentando hasta que me dejó montarlo
--Eres horrible dando apoyo emocional. Me dices que ese caballo te tiró luego de que me subiste dos veces
--Es más fácil tratar con animales y no con una princesa
Vi una pequeña sonrisa y luego agarró mi brazo sin permiso.
--Eres bruto y ahora me asusta más salir, pero gracias por intentarlo
--¿No piensas soltarme?
--Es mi derecho constitucional de esposa. En ese mismo derecho se me permiten más cosas
--Si mencionas sexo puedo denunciarte
--Si quisiera eso, tendrías que complacerme también. Es tu obligación como esposo. Pero por ahora tengo permitido tocarte y agarrarte
--Charlotte eso no necesariamente suena bien... ¿Y que derechos tengo yo?
--Lo pensaré cuando despierte, aunque probablemente se me olvide
Y así, agarrando mi brazo, con el amparo imaginario de la Constitución Nacional, porque es mí esposa y tiene derecho de tocarme... se durmió.
Lo hizo sin su almohada extra y más cerca de mí en la cama.
Desperté porque ella tenía una pelea contra las sábanas y el destapado resulté yo.
--Charlotte
--Shhh no hables, quítate la ropa
La moví. Le murmuró a mi brazo, lo babeó también. Hasta tiene sueños prohibidos en mi cama.
Esta mujer es de cuidado. Mucho.
Me cubrí después de que volviera a destaparme otras tres veces.
Pero lo peor no era eso, sino saber lo que se ahora, porque mi vida con ella es un desastre, tenerla en la privacidad de mi cuarto es todavía peor, pero no sé si puedo dejarla sola.
Ella es difícil e impredecible. Aunque también es alguien que tiene miedo después de un momento traumático y yo no sé si uno de esos episodios le dan estando sola cuáles son las consecuencias. ¿Y si no lo controla? ¿Y si le da dormida como pasó ahora?
¿Qué debo hacer? ¿Permitirle estar en mi cuarto después de que repare su techo o dejarla estar aquí para poder controlarla?
Además tendría que convivir con su presencia, sus derechos constitucionales asignados por ella misma vestida con un pijama sexy que poco a poco me va dando curiosidad quitar.
Estoy jodido. Por una princesa. En mi propio rancho. Ella va a ser mi desgracia, mi ruina.
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Ha pasado un día desde su episodio y mientras ella se duchaba revisé su teléfono. Lo que vi me heló la sangre.
Tenía fotos de su torso usando únicamente un sostén discreto, pero no le presté atención. Solamente vi los moretones y entendí la seriedad de sus heridas porque he visto infinidad de veces eso mismo en mis peones cuando intentan domar un caballo salvaje.
Eso es extremadamente doloroso y no me entra en la cabeza como alguien con su cuerpo y su delicadeza pudo soportar. Tiene que haber sido un calvario.
Y también se que un hombre tuvo que infligirle esas heridas, alguien con mucha fuerza para romper sus costillas y probablemente con la sangre tan fría como este clima para no sentir absolutamente nada al golpear tan salvajemente a una mujer.
--Viste las fotografías. Lo sé
--¿Por qué?
--Porque me miras con la misma lástima que lo hacía mi padre cuando estaba internada y porque mi teléfono no está donde lo dejé
--Las vi-- Reconocí sin saber que más agregar
Ella decidió ponerse a amasar para no tocar más el tema que le afecta. Lo respeté.
Desayunamos mientras ella veía que la masa comenzaba a aumentar de tamaño con la misma adoración que ve sus perfumes.
--Voy a ver a los animales-- Fui a buscar mi impermeable
--Te acompaño. Estoy aburrida
--Hay barro
--También está lloviendo
--Y no vas a dejar de molestarme hasta que me acompañes
Se puso uno de los jeans ajustados que harían que mis peones se distrajeran y las botas que le regaló su padre. Fue a la puerta donde la esperaba, usando un suéter rosa con pelos. ¿Este es su atuendo para un día de lluvia? Parece un muñeco de felpa.
--¿Es en serio?
--Es abrigadito y suavecito. Puedo regalarte uno
--Para tener una estadía obligatoria en el granero
--Eres amargado a todas horas
Cuando salimos, usando impermeables, debí sujetarla varias veces para que no se cayera.
--Esto es como el patinaje artístico de un modo rural y sin jurado
Y aquí vamos de nuevo, con una conversación absurda que solo a ella se le puede ocurrir mientras yo maldigo este temporal de mierda que no me deja trabajar como necesito hacer.
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