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Soy Madre Del Hijo Mafioso Por Accidente

Soy Madre Del Hijo Mafioso Por Accidente

Status: En proceso
Genre:Mafia / Matrimonio arreglado / Posesivo
Popularitas:5.8k
Nilai: 5
nombre de autor: valeria isabel leguizamon

**Soy Madre del Hijo Mafioso por Accidente**

Solo quería ayudar a una niña perdida en el centro comercial, pero terminé siendo adoptada por ella… ¡y aceptada por su padre mafioso!

Ahora vivo en una mansión, tengo guardaespaldas siguiéndome y una pequeña que insiste en llamarme mamá.

¿Y su padre? Un hombre despiadado que parece dispuesto a concederle todos sus caprichos, incluso quedarse conmigo.

¡Yo no soy un perro para que me adopten! ¡Y mucho menos la esposa de un mafioso!

NovelToon tiene autorización de valeria isabel leguizamon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 22

La pijamada había sido idea de Sofía.

Una idea que, según ella, consistía en llenar la cama de almohadas, elegir una película de princesas y comer suficientes golosinas como para que cualquier dentista sufriera una crisis nerviosa.

Zhener había aceptado porque su hija la miraba con esos ojitos adorables. Adrián, por supuesto, también se había unido.

Aunque, a juzgar por la cantidad de veces que había interrumpido la película para preguntarle a Zhener si estaba cómoda, parecía más interesado en ella que en la historia.

—Papá, ¡estás tapando la pantalla! —protestó Sofía cuando él se inclinó para alcanzar un dulce.

—¿Y si me siento del otro lado?

—Ahí está mamá.

—Precisamente. Quiero sentarme cerca de ella.

Zhener le lanzó una almohada a la cara.

—Siéntate en el suelo, entonces.

Adrián atrapó la almohada antes de que le golpeara y sonrió.

—Qué carácter tiene mi esposa.

—¡No soy tu esposa!

—Todavía no hemos llegado a esa parte de la película, mamá —intervino Sofía, completamente concentrada en sus golosinas.

Zhener abrió la boca.

La cerró.

Miró a Adrián, que parecía estar disfrutando demasiado de la situación.

—Tu hija es igual de insoportable que tú.

—Nuestra hija —la corrigió él, acomodándose a su lado.

—¡Adrián!

—¿Sí, cariño?

—Cállate.

—Como ordenes, mi amor.

No se calló. Simplemente se dedicó a sonreírle hasta que Zhener decidió ignorarlo.

Con el paso de los minutos, Sofía terminó acurrucándose contra su madre. La película continuó reproduciéndose, aunque ninguna de las dos parecía prestarle demasiada atención.

Zhener acarició distraídamente el cabello de su pequeña. Estaba agotada y el calor de las mantas comenzaba a vencerla.

Adrián, sentado al otro lado, observó cómo sus párpados se cerraban poco a poco.

—Mamá… —murmuró Sofía, medio dormida—. ¿Mañana podemos desayunar juntos otra vez?

—Claro, mi vida.

—¿Y papá también?

Zhener miró al hombre que esperaba su respuesta.

—Si se porta bien.

—Entonces tendré que esforzarme muchísimo —susurró Adrián.

Sofía soltó una risita adormilada.

Pocos minutos después, ambas estaban dormidas.

Adrián esperó un poco más, contemplando a su hija acurrucada contra Zhener. Después tomó su teléfono y llamó a la niñera.

—Ven a buscar a Sofía. Está dormida.

Cuando la mujer llegó, Adrián le indicó con un gesto que tuviera cuidado. La niñera levantó a la pequeña con delicadeza y la llevó a su habitación.

Sofía ni siquiera se despertó.

Adrián esperó hasta que la puerta se cerró antes de regresar la mirada hacia Zhener.

Ella dormía de lado, con una mano debajo de la almohada y el cabello desparramado sobre la sábana. Ya no tenía aquella expresión desafiante que parecía llevar siempre preparada para él.

Dormida, parecía tranquila.

Y Adrián habría dado cualquier cosa por ser el motivo de esa tranquilidad cuando ella estuviera despierta también.

Se quitó la camisa, apagó la televisión y se deslizó bajo las mantas.

Zhener se movió ligeramente cuando él se acercó, pero no llegó a despertar.

Adrián pasó un brazo alrededor de su cintura y la atrajo con cuidado hacia su pecho.

—Buenas noches, princesa —susurró contra su cabello.

Ella no respondió.

Él apoyó la barbilla sobre su cabeza y cerró los ojos, satisfecho con aquella pequeña felicidad que todavía no se atrevía a exigirle cuando estaba despierta.

Por esa noche, le bastaba con estar a su lado.

A la mañana siguiente, Zhener despertó con una extraña sensación.

Algo pesado la rodeaba por la cintura.

Algo cálido.

Y condenadamente cómodo.

Frunció el ceño sin abrir los ojos, intentando acomodarse, pero el brazo que la sujetaba no se movió ni un centímetro.

Al contrario.

La apretó un poco más.

Zhener abrió los ojos de golpe.

Y allí estaba Adrián.

Dormía a su lado, con el cabello revuelto y el rostro relajado. Su brazo desnudo descansaba sobre la cintura de ella como si tuviera todo el derecho del mundo a estar allí.

Zhener bajó lentamente la mirada.



El brazo era enorme.

Fuerte.

Musculoso.

Y, por alguna razón inexplicable, sus ojos decidieron detenerse justo allí.

Cielos… qué brazos tan hermosos.

Se quedó inmóvil.

¿Por qué me lo pones tan difícil, Dios?

Su mirada subió hasta el rostro de Adrián.

¡Es un mafioso! ¡Me secuestró! ¡No es mi marido!

Volvió a mirar su brazo.

Pero qué brazos…

Zhener cerró los ojos con fuerza.

—Estoy enferma —murmuró para sí misma—. Definitivamente, algo no funciona bien en mi cabeza.

—¿Qué cosa, amor?

Zhener se quedó helada.

Adrián no había abierto los ojos, pero una sonrisa lenta comenzaba a dibujarse en sus labios.

—¡Estás despierto!

—Desde que empezaste a admirarme.

—¡No te estaba admirando!

—Entonces debo preocuparme. Tienes una forma muy peculiar de mirar a los hombres que no te gustan.

—¡Estaba comprobando si seguías vivo!

Adrián abrió los ojos y la miró con absoluta seriedad.

—Qué romántico. ¿Quieres comprobarme el pulso también?

Zhener intentó apartar su brazo.

—Suéltame.

—Buenos días para ti también.

—Adrián.

—Zhener.

—¡Tu brazo!

—¿Qué le pasa?

—¡Que me estás aplastando!

Él aflojó ligeramente el abrazo, aunque no llegó a apartarse.

—Perdón. Es que dormí muy bien.

—¡Pues yo no!

Adrián arqueó una ceja.

—Curioso. Anoche no parecías tener ninguna queja cuando te acomodaste contra mí.

Zhener sintió que las mejillas le ardían.

—¡Estaba dormida!

—Yo también. Y, por lo visto, tenemos una excelente compatibilidad para dormir.

—¡Voy a lanzarte por la ventana!

—Primero tendrías que levantarte, princesa.

Zhener miró la distancia que la separaba del borde de la cama.

Después miró el brazo que todavía la rodeaba.

Finalmente, miró a Adrián.

Él sonrió.

Maldito hombre.

Maldito brazo.

Y maldita fuera ella por tener que hacer un esfuerzo sobrehumano para recordar que debía odiarlo.

—Te detesto —murmuró.

Adrián acercó el rostro al suyo, sin llegar a besarla.

—Lo sé, cariño.

—No, no lo sabes.

—Entonces tendré que seguir esforzándome para que me lo recuerdes cada mañana.

Zhener agarró la almohada y se la estampó en la cara.

—¡TE ODIO!

La carcajada de Adrián resonó por toda la habitación.

Y Zhener, furiosa consigo misma, tuvo que apartar la mirada para que él no descubriera que, durante un segundo imperdonable, había estado a punto de sonreír también.

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alicia g
buenísima historia, excelente escritora 💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯
alicia g
buenísima historia ,felicitaciones 🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟
bruja de la imaginación 👿😇
🤣🤣🤣no puedo estoy es una familia de locos q manera de reírme q va
bruja de la imaginación 👿😇
buajaja 🤣 directo al corazón
bruja de la imaginación 👿😇
🤣ay q manera de reírme 🤣
Maria Mongelos
Está muy linda💕
alicia g
buenos capítulos, entretenida, felicitaciones
Bunny 🐇: Gracias ❤️
total 1 replies
Afrodita Hada♥️
🫶🫶🫶🫶🫶♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Alison Mendoza Sotelo
Y yo leyendo

Espero más capítulos
Alison Mendoza Sotelo
Me gusta
Lo malo que está en emoción
Maria Mongelos
Interesante y entretenida 💕
Bunny 🐇: me alegra que te guste ❤️
total 1 replies
✨✨Esmeralda Guzman✨✨
jajajaja no PS así ni como salir de esta
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