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Cuestiones Del Corazón

Cuestiones Del Corazón

Status: Terminada
Genre:Venganza / Amor-odio / CEO / Completas
Popularitas:6.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Ester Villaseñor es una joven soñadora, llena de ilusiones y protegida por el poder de su familia. Pero su mundo perfecto se desmorona cuando se cruza en el camino de Vincent Vane, un hombre enigmático consumido por el dolor y la sed de venganza. Diez años atrás, un trágico accidente le arrebató al amor de su vida... y el culpable lleva el mismo apellido que Ester. Decidido a hacer pagar a la familia del responsable, Vincent utilizará a Ester como la pieza clave de su cobro. Lo que ninguno anticipó es que, en medio del odio y el engaño, nacerá una atracción prohibida que amenazará con destruirlos a ambos.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XXIV La duda

Ester le expuso a Vincet las incongruencias que había encontrado en los documentos financieros y le explicó abiertamente sus sospechas sobre los verdaderos intereses detrás de la ruptura de la alianza entre sus familias.

—Solo estás buscando excusas para liberar a tu hermano de su culpa. En mi familia nadie pudo haber hecho algo tan atroz —cuestionó Vincet con marcada incredulidad.

—O sea, tu familia es un pilar de rectitud y la mía un desastre... —la voz de Ester se elevó, cargada de indignación—. Tenía razón: solo nos odias. Así te ponga las pruebas enfrente, nunca me creerás.

—¡Las cosas no son así! —gritó Vincet, perdiendo el control por un instante—. Yo sí tengo pruebas contundentes de que tu hermano estuvo en el accidente que le costó la vida a mi esposa e hijo. ¡Y eso es algo que jamás voy a recuperar!

Ester guardó un denso silencio. Escuchar la mención de ese "hijo perdido" hizo que un nudo opresivo se le formara en la garganta. Sabía que Vincet sí tenía un hijo vivo respirando a pocos kilómetros, pero en ese preciso momento comprendió que él nunca sabría de su existencia: el odio ciega que sentía por el apellido Villaseñor era infinitamente más fuerte que cualquier atisbo de razón.

—Entonces no tenemos nada más que hablar —dijo Ester con voz gélida—. Tu rencor te sigue cegando y no te deja ver la verdad. Es mejor dejar las cosas así; cada uno debe seguir su camino.

Las palabras de Ester abrieron una herida profunda y sangrante en el pecho de Vincet. Con un movimiento brusco, sacó un sobre de su saco y lo arrojó sobre el escritorio.

—Aquí están mis pruebas. Espero que ahora sí entiendas.

Ester abrió el sobre. Dentro había una serie de fotografías nítidas tomadas por las cámaras de seguridad de la ciudad aquella trágica noche. En ellas se apreciaba claramente el automóvil de la familia Villaseñor huyendo de la escena tras el impacto. Si bien ese vehículo no había colisionado directamente contra el de Vincet, su imprudencia al pasarse un semáforo en rojo obligó al magnate a dar un volantazo para esquivarlo, terminando incrustado contra un muro de concreto con tal violencia que el auto quedó destrozado.

Al contemplar las imágenes, Ester se quedó sin aliento. Ciertamente, ese era el vehículo familiar, pero las fotografías no mostraban el rostro del conductor. No había certeza alguna de que Ismael fuera quien estuviera al volante esa noche.

—Esto no prueba que haya sido mi hermano —afirmó Ester poniéndose de pie con firmeza.

—¿Qué más quieres ver? —aseguró Vincet acortando la distancia entre ambos—. ¡Es obvio que fue él!

—Estás cegado por la venganza, pero yo demostraré nuestra inocencia.

Vincet la observó detenidamente, reconociendo la lealtad inquebrantable de la mujer que tenía enfrente.

—La que está cegada por la lealtad eres tú... Solo te advierto que haré todo lo que esté a mi alcance para que tu hermano se pudra en una cárcel.

—Y yo lo defenderé hasta quedarme sin fuerzas si es necesario, porque sé que él no es un asesino.

Vincet se acercó un paso más, obligando a Ester a sostenerle la mirada. El aire en la oficina se volvió denso, sofocante. Ambos sabían que aquello no era una simple discusión comercial: era la declaración formal de una guerra sin tregua.

Sin añadir una sola palabra más, Vincet dio media vuelta y abandonó la oficina corporativa.

Al salir del edificio, el viento frío de la noche lo recibió en la acera. Subió a la parte trasera de su sedán negro, donde su leal asistente y hombre de confianza, Elías, lo esperaba al volante. Vincet se aflojó el nudo de la corbata con rabia, apoyando la espalda contra el asiento y cerrando los ojos mientras trataba de frenar el latido desbocado de su corazón.

—¿Señor? —preguntó Elías observándolo por el espejo retrovisor—. ¿Salió todo bien con la señorita Villaseñor?

—Le entregué las pruebas del accidente —respondió Vincet con voz áspera—. Sigue empeñada en defender a Ismael. Dice que hay inconsistencias, que alguien de mi propia familia pudo haber provocado la ruptura de las empresas. Una estupidez para desviar la atención.

Elías guardó silencio durante unos segundos mientras incorporaba el vehículo al tráfico de la avenida. Tras dudarlo un momento, tomó aire y decidió hablar con la franqueza que solo sus años de lealtad le permitían.

—Señor Vane... con todo respeto, ¿ha considerado la posibilidad de que la señorita Ester no esté del todo equivocada?

Vincet abrió los ojos de golpe y clavó una mirada fulminante en el retrovisor.

—¿De qué estás hablando, Elías? Sabes perfectamente lo que ocurrió esa noche.

—Sé lo que muestran las fotos y lo que la policía archivó en su momento, señor —replicó Elías con tono pausado y analítico—. Pero le sugiero, antes de iniciar una cacería legal que destruya lo poco que queda en pie, que investiguemos a profundidad y desde cero todo lo que pasó esa noche.

—Las fotos son claras, el auto de los Villaseñor...

—El auto, señor, no el conductor —interrumpió Elías con cautela—. Y hay un detalle que no debemos ignorar. En aquellos días, la fusión entre el grupo Vane y los Villaseñor iba a dejar a varios miembros de su propia junta directiva y a familiares cercanos sin el control absoluto del capital. Usted sabe mejor que nadie que en su familia hay personas sedientas de poder, hombres capaces de orquestar una tragedia con tal de quedarse con el imperio y culpar a sus rivales.

Vincet apretó los puños sobre sus rodillas. Las palabras de Elías resonaron en su mente con la fuerza de un eco molesto.

—¿Insinúas que alguien de los Vane provocó el accidente?

—Insinúo que debemos reabrir la investigación de manera privada, lejos de la influencia de su familia y de la policía oficial —concluyó Elías de forma tajante—. Si la señorita Ester está tan segura de la inocencia de su hermano como para arriesgar su propio imperio por él, tal vez haya un hilo del que no hemos tirado. Y si descubre algo antes que nosotros, la verdad podría ser mucho más destructiva de lo que imagina.

Vincet miró por la ventanilla las luces de la ciudad reflejadas en la noche. La duda, por primera vez en seis años, comenzaba a germinar en su mente.

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Maria Mongelos
Ester debe sanar su corazón y darse otra oportunidad con Vincent
Maria Mongelos
Miranda, elegiste el bando equivocado y te va a costar muy caro
valeska garay campos
🤬🤬🤬🤬
ANALIA ✨🌹🍀
woww que capitulo tan intenso 👏👏👏 felicidades escritora !!!!
Maria Mongelos
Gracias querida escritora 💕
Maria Mongelos
Sigue soñando Mirando, Vincet no se va a dejar tan fácil más ahora que apareció Iker
Maria Mongelos
Vincent, deberías de ser más pillo, Iker no estas euro con los cuervos que tienes como tío y primo
Maria Mongelos
Griten, lloren, saquen todo lo que tienen adentro pero Iker ya decidió por ustedes, él quiere a su papá
Maria Mongelos
Vincent, no tienes derecho a reclamarle nada. tu sólito la destruiste, ahora a ver como resuelves esto
Maria Mongelos
Vincent, no tienes derecho a reclamarle nada. tu sólito la destruiste, ahora a ver como resuelves esto
Maria Mongelos
Vas a llegar tarde Ester porque Iker ya estación su papá. Me encanta😍
Maria Mongelos
Iker es mi idolo💕
Maria Mongelos
Seguramente fué el tío o el primo y el6culpando a los Villaseñor
Maria Mongelos
Te dije Vincent que ibas a sufrir, bien merecido lo tienes
Maria Mongelos
Ojalá Vincent e Ismael se enteren pronto qué son padres
Maria Mongelos
Samantha con la hija de Ismael y Ester con un hijo de Vincent, esto está buenísimo
Maria Mongelos
Me encanta, ya quiero saber co.o termina esta guerra
Maria Mongelos
Como que el padre la ayudó? Fué todo un teatro? El viejo siempre supo que estaba viva
Maria Mongelos
Siii!!! Eso, Ester, volviste para darle su merecido.
Dale con todo por idiota
Maria Mongelos
Quien será esta mujer? No quiero hacerme ilusiones
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