Un refugio maldito, una obsesión mortal y un secreto de sangre a punto de estallar.
Huyendo de su familia, Bibiana toma la drástica decisión de mudarse con Adam a una cabaña aislada en mitad del espeso bosque finlandés. Ellos creen estar construyendo su propio nido de amor en una paz idílica, sin embargo, ambos viven en una mentira: ignoran por completo la existencia de un Pacto de sangre, la oscura deuda del pasado que ya ha marcado sus destinos. Pero el invierno no perdona, y la tragedia golpea con la fuerza de un témpano.
Segunda temporada de la novela Destinada a un amor inmortal
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T2 Capítulo 23 - El nudo se apreta
En la cabaña del bosque, Marcelo impartía órdenes con la frialdad de un general.
—¿Cuándo visitará al humano, señor? —preguntó su escolta.
—Mañana. Por ahora, haré unas llamadas. Vigilen todo. Cualquier humano que se acerque e intente llevarse a la joven, lo matan sin dudar.
—Entendido, señor.
Pueblo Finlandés - Casa de los Anderson
En la sala, el ambiente era de pura angustia. Ignacio no podía dejar de temblar.
—Estoy seguro de que Bibi regresó a la casa de ese imbécil —gruñó Matt.
—¿Sabes dónde está esa casa? —preguntó Ignacio con esperanza.
—No, desgraciadamente.
En ese momento, Diego entró con Melissa. Ignacio se abalanzó sobre la joven vampira.
—¡Melissa! Dime que sabes dónde está mi hija.
—Se fue a la cabaña de Adam, señor Ignacio —respondió ella con sinceridad—. Sé que está en algún lugar del bosque.
—¡Iré ahora mismo! —exclamó Ignacio, pero Diego lo detuvo.
—Cálmate, papá. Estás muy alterado. Melissa, Matt y yo iremos. Tú quédate aquí con Elena.
Ignacio asintió, derrotado.
—Por favor, Diego... tráela de vuelta.
Bosque - Cabaña de Adam
Marcelo entró en la habitación donde Bibiana seguía sumida en un sueño artificial. Se acercó a la cama y observó su rostro pálido.
—¿Por qué tienes la esencia de mi hijo en ti? —susurró, rozando su cabello—. No importa que tu sangre no nos atraiga. Serás una Soler. Serás la esposa de Adam y una hermosa vampiresa —concluyó con una sonrisa malévola.
Alaska - Mansión Soler
Estela terminaba de organizar el armario de la habitación de invitados cuando Giselle entró de golpe.
—¿Qué haces, mamá? ¿Alguien viene? —preguntó la joven, viendo los vestidos de seda.
—Solo organizo unas cosas, hija...
—No soy tonta. Vi a los guardias traer ropa de mujer. Dime la verdad.
Estela suspiró, dándose cuenta de que no podía ocultarlo más.
—Una joven humana vendrá a vivir aquí. Tu padre la eligió para que sea la esposa de Adam.
Giselle retrocedió, impactada.
—¿Una prometida? ¡Eso es el colmo! Lo hace solo para que Adam deje de enamorarse de humanas por su cuenta.
—No le digas nada todavía, Giselle. Adam ya sospecha demasiado.
Mientras ellas discutían, en la habitación contigua, Adam cerraba los ojos con desesperación. Intentaba proyectarse en el subconsciente de Bibiana, pero solo encontraba un muro de neblina gris. El sedante en la sangre de ella estaba bloqueando su conexión mística.
—¿Por qué no puedo entrar en su sueño? —se preguntó, con el corazón acelerado—. Algo está muy mal. Tengo que irme de aquí ya.
Bosque de Finlandia
Las horas pasaban y el frío calaba los huesos de los buscadores.
—Hemos recorrido medio bosque y no hay nada —dijo Diego, exhausto.
—Es difícil —explicó Melissa—. Hay muchas cabañas abandonadas y el rastro es confuso.
—No me importa cuántas haya —sentenció Matt con obsesión—. Tenemos que encontrarla como sea.
No sabían que, desde la copa de un pino cercano, unos ojos carmesí los observaban. Uno de los vampiros de Marcelo escuchaba cada palabra.
"Así que la familia la busca... tengo que avisar al Jefe de inmediato", pensó antes de desaparecer entre las sombras de los árboles.