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Me Case Para Ser Libre

Me Case Para Ser Libre

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Amor eterno
Popularitas:7.9k
Nilai: 5
nombre de autor: N. Garzón

Rosalind Lancaster lleva diez años atormentada por una pesadilla que se repite una y otra vez.

Una boda.

Un hombre de ojos color malva.

Una noche de terror.

Y una muerte tan cruel que aún puede sentir el dolor al despertar.

Convencida de que aquellos sueños son recuerdos de una vida pasada, Rosalind ha jurado no volver a casarse jamás. Sin embargo, la presión de su familia aumenta cada día, y un matrimonio arreglado con un hombre mucho mayor parece inevitable.

Cuando su mejor amiga le propone un trato inesperado, Rosalind cree haber encontrado la solución perfecta: contraer un matrimonio temporal con Damien Blackwood, el frío y poderoso heredero de una de las familias más influyentes del país. Él necesita una esposa para reclamar un importante fideicomiso; ella necesita escapar de un destino que detesta.

Es un acuerdo simple.

Un año de matrimonio.

Sin amor.

Sin sentimientos.

Sin interferir en la vida del otro.

Pero convivir con Damien resulta mucho m

NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 24

Rosalind

Damien llegó cerca de las siete de la noche. Apenas escuché el motor del automóvil detenerse frente a la villa, me levanté del sofá con tanta rapidez que Victoria apenas alcanzó a sonreír.

Corrí hacia la entrada.

Él acababa de quitarse los guantes de cuero cuando me vio acercarme.

—¿Cómo te fue?

Damien dejó escapar un suspiro cansado.

—No creo que ese hombre se vaya pronto del país.

Fruncí el ceño.

—¿Por qué lo dices?

Tomó mi mano con naturalidad mientras caminábamos hacia la sala.

—Porque está buscando con quién hacer negocios. Varios hombres del club me dijeron que no les inspira confianza, pero aun así muchos están interesados en escucharlo.

Victoria, que permanecía junto a la chimenea, levantó la vista.

—¿Y Héctor?

Damien soltó una risa seca.

—Héctor parece dispuesto a seguirlo hasta el fin del mundo.

Victoria cerró los ojos unos segundos.

—Entonces perderá todo.

Damien la observó con seriedad.

—Victoria... ahorra todo lo que puedas.

Ella bajó la mirada.

—Lo intento.

—Hazlo aunque tengas que vender hasta el último adorno de esa casa.

Su expresión fue suficiente para entender que ya estaba haciéndolo.

Sentí un nudo en el estómago.

—¿Cuándo será el baile?

—Dentro de dos semanas.

Miré a Victoria.

—¿Y tú no sabías?

Ella negó lentamente.

—No tenía idea.

—Héctor organizó todo sin decirte...

Victoria soltó una risa amarga.

—Ya nada me sorprende.

Damien continuó:

—También nos invitó.

Lo miré.

—¿Aceptaste?

—No. Le dije que primero debía hablarlo contigo. No recordaba si teníamos algún compromiso con tus padres para esa fecha.

Sonreí.

—Qué inteligente eres...

Él arqueó una ceja.

—¿Te sorprende?

—La verdad... sí. Pensaba que tenías un chícharo donde debería estar el cerebro.

Damien dejó escapar una carcajada.

—Y yo pensaba que las brujas solo sabían preparar pócimas.

Le di un pequeño golpe en el pecho.

—No provoques.

—¿O qué?

—Le diré a Rosa que le ponga demasiada sal a tu comida.

—Te aprovechas de tu poder, que cruel eres.

Victoria negó con la cabeza mientras reía.

—Ustedes discuten hasta para saludarse.

—Es nuestra forma de demostrarnos cariño —respondió Damien con absoluta tranquilidad.

Lo miré incrédula.

—Jamás dije eso.

—No hace falta.

Victoria terminó de beber el té.

—Será mejor que me vaya.

La acompañamos hasta la puerta.

Antes de subir al automóvil, tomó mis manos.

—Cuídate mucho, Rosalind.

—Tú también.

Cuando el coche desapareció por el camino principal, Damien permaneció unos segundos observando la oscuridad.

—Está asustada.

—Lo sé.

Entramos nuevamente a la casa.

Mientras él se quitaba la corbata, recordé algo.

—¿Cuándo es exactamente el baile?

—Dentro de dos semanas.

Sonreí.

—Entonces invitaré a mis padres a cenar aquí ese mismo día.

—¿Para que tengan una excusa y no asistan?

—Exacto.

Damien sonrió.

—Eso explica por qué eres tan buena estratega.

—¿Lo dudabas?

—Siempre.

Le saqué la lengua.

—Infantil.

—Bruja.

—Amargado.

—Pálida.

—Cuervo.

Los dos terminamos riéndonos.

Me acerqué un paso más.

Él ya estaba sin chaqueta y con los primeros botones de la camisa abiertos.

—Además...

Le acomodé el cuello de la camisa.

—En un mes estaremos de viaje.

—Así es.

—Quiero ir a un lugar donde nadie nos conozca.

—¿Un convento?

Lo miré con indignación.

—¿Podrías dejar de arruinar los momentos románticos?

—Solo intento ayudarte. Tal vez las monjas logren exorcizarte.

Le di otro golpe.

—Eres insoportable.

—Y aun así sigues aquí.

No pude evitar sonreír.

Tomé el teléfono e invité a mis padres a cenar.

Mi madre aceptó enseguida.

Sin embargo, cuando mencionó el baile de los Starling, recordé la advertencia de Damien.

—Mamá, mejor vengan a nuestra casa.

—Tu padre pensaba asistir al baile.

—Prefiero que estén aquí.

Hubo unos segundos de silencio.

—Está bien.

Antes de colgar añadió:

—Hoy conocimos a un hombre con los ojos color malva.

Sentí un escalofrío.

Miré inmediatamente a Damien.

—¿Papá también recibió una propuesta de negocios?

—Sí.

—¿La aceptó?

—Todavía lo está pensando. Dice que quiere hablar primero con Damien.

Hablamos un rato más con mamá.

Colgué lentamente.

Encontré a mi esposo en su despacho revisando unos enormes planos.

Me acerqué.

—Papá también recibió la oferta.

Él ni siquiera levantó la vista.

—Lo imaginaba.

Me senté sobre sus piernas.

—¿Crees que intentan estafar a toda la ciudad?

—No exactamente.

Levantó la mirada.

—Creo que buscan medir quién está dispuesto a mover grandes cantidades de dinero.

Observé los planos extendidos sobre el escritorio.

—¿Ese será tu hotel?

Sus ojos brillaron con orgullo.

—Así es.

Era enorme.

Elegante.

Frente al mar.

—Será precioso.

Él rodeó mi cintura.

—Y seguirá siendo un secreto.

Asentí.

—No diré nada.

—Ni siquiera a Victoria.

—Ni a ella.

Sonrió satisfecho.

—Muy bien.

Guardó cuidadosamente los documentos dentro de la caja fuerte y cerró con llave.

Después tomó mi mano.

—Vamos a dormir.

Aquella noche, en la intimidad de nuestra habitación, el silencio habló más que cualquier palabra. Entre sonrisas, miradas y promesas susurradas, la distancia que alguna vez existió entre ambos pareció desaparecer por completo. Por primera vez desde nuestro matrimonio, sentí que aquel lugar dejaba de parecer una prisión para convertirse, poco a poco, en un hogar.

---

El sueño llegó demasiado rápido.

Corría.

Mis pies descalzos golpeaban la tierra húmeda del bosque.

Las ramas rasgaban mi vestido mientras una niebla espesa ocultaba el cielo.

Conocía ese camino.

Lo había recorrido cientos de veces.

Los cuervos comenzaron a graznar.

Uno.

Dos.

Decenas.

Todos levantaron el vuelo al mismo tiempo.

Frente a mí apareció el laberinto.

Las rosas negras parecían respirar.

Entré.

Las paredes de espinas eran más altas que nunca.

Escuché una voz infantil.

—Mamá...

Giré.

No había nadie.

Seguí caminando.

Otra vez.

—Mamá...

Mi corazón latía con tanta fuerza que apenas podía respirar.

Llegué al centro.

La fuente seguía allí.

Pero el agua ya no era cristalina.

Era roja.

Espesa.

Como sangre.

Entonces lo vi.

Damien.

Yacía inmóvil sobre el borde de la fuente.

Su camisa blanca estaba empapada de rojo.

Un disparo atravesaba su pecho.

Corrí desesperada.

—¡Damien!

No respondió.

Tomé su rostro entre mis manos.

Estaba frío.

Demasiado frío.

Una risa tranquila sonó detrás de mí.

No necesité girarme para saber quién era.

—Te dije que estaba cerca...

Lo hice lentamente.

Los ojos malva brillaban con una calma aterradora.

Lucían llenos de satisfacción.

Sostenía un revólver en una mano.

En la otra, una espada larga cuya punta goteaba sangre.

Sonrió.

—Ahora solo quedamos tú y yo.

Intenté retroceder.

Mis pies no respondían.

Algo me sujetaba.

Miré hacia abajo.

Las raíces del laberinto se habían enredado alrededor de mis tobillos.

Como si estuvieran vivas.

El hombre caminó hasta quedar frente a mí.

Con una delicadeza enfermiza, apartó un mechón de mi cabello.

Después acercó sus labios a mi oído.

Su voz fue apenas un susurro.

—Espera un poco más, querida...

Sentí el frío del acero atravesar mi pecho.

No dolía.

Era peor.

Sentía cómo mi corazón dejaba de latir.

Mientras caía de rodillas, escuché nuevamente la voz del niño.

Más cerca.

Más clara.

—Mamá...

Y entonces comprendí que alguien lloraba detrás de la fuente.

Antes de poder mirar quién era, todo se volvió completamente negro.

1
GiovannaXchelMayaCejudo
no mames no!
en su propia casa, con su familia...
aquí hay un gatote bien encerrado... 😰😱😭
Liliana Torres
Hay no puede ser perdieron al bebé
GiovannaXchelMayaCejudo
oh 💩 oh 💩
esto está de Lokos 😰😱
GiovannaXchelMayaCejudo
que impotencia tan grande
Yadira Alvarez
hay cristo esto se pone bueno 🤦
Liliana Torres
Que loco esta
Mary Ney
Que tipo más loco.
Mary Ney
Eso es magia o que 🤭🤭
Mariela Alejandra Gonzalez
por dios que rompecabezas!!!
GiovannaXchelMayaCejudo
aquí está todo muy raro...
GiovannaXchelMayaCejudo
sus pesadillas se están volviendo realidad...
hay no que 💩😰😱
Mary Ney
Damian debes tener pantalones para cuidar a tu esposa e hijo ☺️
Yadira Alvarez
esto se enreda más 🤦
GiovannaXchelMayaCejudo
no mames cada vez entiendo menos...
Yadira Alvarez
cristo como esta 🤦
Alexandra Ortiz Posada
Que cosa más hermosa😍
GiovannaXchelMayaCejudo
😱😰💩
Mary Ney
Puro psicópatas Damian no dejes que esos psicópatas se hacerque a tu esposa☺️
Liliana Torres
Que locos estan
GiovannaXchelMayaCejudo
ay no que miedo
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