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Entre Nosotros

Entre Nosotros

Status: En proceso
Genre:Fantasía LGBT / Yaoi / Romance / Completas
Popularitas:875
Nilai: 5
nombre de autor: Leamsi Espinoza

En la Facultad de Mecatrónica de Seúl, el amor está estrictamente prohibido por la competencia. Seo-jun (Líder del Grupo A) y Min-jae (el genio del Grupo B) son rivales declarados ante el mundo, pero amantes en secreto. Cuando el comité escolar manipula sus calificaciones para separarlos y obligarlos a competir por una beca única a Alemania, una red de secuestros y corrupción sale a la luz. Decididos a destruirlos, caen en una emboscada donde la Directora de la facultad les apunta con un arma. En un segundo de desesperación, Jae recibe una bala para salvar a Jun. ¿Podrá su amor sobrevivir a la muerte?
¡Descubre este apasionante thriller universitario lleno de romance, hackeos y traición!

NovelToon tiene autorización de Leamsi Espinoza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Fallas Comunes

El viernes por la tarde, el ambiente en la facultad se sentía tan denso que casi se podía cortar con un hilo. El profesor Andrés había sido implacable con la entrega del proyecto de control automatizado. Tras horas pegados a las computadoras, el veredicto final llegó al sistema de calificaciones justo antes de que cerraran los laboratorios pesados.

Esta vez, el tablero se había invertido. Con una ventaja mínima pero clara, el nombre de Seo-jun brillaba en la parte más alta de la lista, seguido muy de cerca por el de Min-jae. Jun había ganado la ronda de la semana.

Sin embargo, en el cubículo de trabajo, no hubo celebraciones.

Jae se quedó estático mirando la pantalla. No era envidia del logro de Jun; era el cansancio acumulado de tres días seguidos durmiendo apenas dos horas, la presión mental de saber que solo uno de los dos iría a Alemania, y la frustración de que un pequeño error de sintaxis en el último minuto le hubiera costado el diseño. Sentía los ojos pesados, ardientes, y un nudo opresivo en la garganta que amenazaba con romper su compostura.

Jun, que conocía cada uno de sus gestos, notó el sutil temblor en las manos de Jae mientras guardaba su laptop. Vio cómo su novio evitaba mirarlo a los ojos, mordiéndose el labio inferior en un intento desesperado por no quebrarse ahí mismo frente a los demás compañeros.

Sin decir una sola palabra, Jun tomó la mochila de Jae junto con la suya, le sujetó la mano con una firmeza protectora y lo guió a paso rápido fuera del edificio, directo hacia el estacionamiento donde la motocicleta esperaba en la penumbra.

El trayecto al departamento fue un silencio absoluto, roto únicamente por el rugido del motor y el viento frío de la noche. Jae iba aferrado a la cintura de Jun, escondiendo el rostro en su espalda, dejando que las primeras lágrimas silenciosas se absorbieran en la chamarra de cuero de su novio.

En cuanto cruzaron la puerta del departamento, Jae dejó caer su mochila al suelo y caminó directo hacia la sala, sentándose en el sillón con las rodillas pegadas al pecho. Estaba exhausto, abrumado por el miedo al futuro y por la frustración del día. Una lágrima rebelde rodó por su mejilla, seguida de otra.

Jun cerró la puerta con llave, dejó las cosas en la entrada y se acercó despacio. Se arrodilló frente a Jae, quedando a su altura, y le tomó las manos con delicadeza.

—Jae... mírame —pidió Jun con una voz tan suave y aterciopelada que contrastaba por completo con su usual tono firme.

Jae negó con la cabeza, parpadeando con fuerza—. Perdón, Jun... sé que ganaste y que debíamos celebrar el trato en la cama, pero... no puedo. Me siento tan cansado, siento que la cabeza me va a estallar y que no importa cuánto me esfuerce, la presión de Alemania me está ganando.

Jun sintió una punzada de dolor en el pecho al ver a la persona que más amaba en ese estado. Al diablo el trato, al diablo el premio de la semana y al diablo la competencia. En ese momento, Jun solo quería ser el escudo que mantuviera a Jae a salvo del mundo.

—Escúchame bien, Min-jae —dijo Jun, usando sus pulgares para limpiar las lágrimas que corrían por las mejillas de su novio—. El trato me importa un carajo si tú estás así. No gané para cobrarte nada, gané porque ambos somos jodidamente buenos. Pero aquí adentro, no hay calificaciones. Ven aquí.

Jun se levantó, tomó a Jae en brazos con una facilidad increíble, cargándolo al estilo nupcial. Jae, sin fuerzas para oponerse, rodeó el cuello de Jun con sus brazos y escondió el rostro en su cuello, soltando un pequeño sollozo de alivio.

Jun lo llevó directo al cuarto de baño. Dejó a Jae sentado con cuidado sobre la tapa del retrete mientras abría la llave de la ducha, regulando el agua hasta que un vapor cálido y reconfortante comenzó a llenar la habitación, empañando los espejos y templando el ambiente frío.

Con una paciencia y una ternura infinitas, Jun se arrodilló de nuevo y comenzó a desvestir a Jae. Le quitó los tenis, los calcetines, y luego le retiró la playera y el pantalón con movimientos sumamente pausados, como si temiera romperlo. Jae se dejó hacer, con los ojos fijos en la devoción con la que Jun lo cuidaba.

Jun también se despojó de su propia ropa y tomó la mano de Jae para guiarlo al interior de la ducha, justo debajo de la lluvia artificial de agua caliente.

En cuanto el agua templada golpeó la piel de Jae, este soltó un suspiro largo, cerrando los ojos mientras el calor empezaba a relajar sus músculos tensos. Jun se colocó detrás de él, envolviéndolo con sus brazos grandes y tatuados, pegando la espalda de Jae contra su pecho firme, permitiendo que el agua cayera sobre ambos.

—Respira, Jae —murmuró Jun cerca de su oído, su voz compitiendo con el sonido del agua golpeando los azulejos—. Saca todo el aire... despacio. Copia mi ritmo. Instala mi frecuencia.

Jae apoyó la cabeza en el hombro de Jun, sintiendo los latidos fuertes y constantes del corazón de su novio contra su espalda. Inhaló profundamente el aroma de Jun mezclado con el vapor del agua, y por primera vez en toda la semana, sintió que sus pulmones se llenaban por completo. El nudo en su garganta comenzó a ceder.

Jun tomó el jabón líquido y comenzó a esparcirlo por los hombros de Jae, bajando por sus brazos y su pecho con caricias lentas, dándole un masaje suave que desarmaba cualquier rastro de estrés. No había ni un solo milímetro de malicia o deseo carnal en sus movimientos; era un acto de puro romanticismo y entrega. Jun lo estaba limpiando del cansancio del mundo exterior.

—Tenía miedo, Jun... —confesó Jae en un susurro, disfrutando de las manos de su novio en su piel—. Miedo de que si empezabas a ganarme, la distancia entre nosotros se sintiera real desde ahora.

Jun detuvo sus manos por un segundo. Pegó más el cuerpo de Jae al suyo, depositando un beso tierno y húmedo en su hombro mojado.

—Nunca pienses eso —respondió Jun con una seriedad absoluta—. Si gané hoy, fue para demostrarte que estoy a tu nivel, que puedo competir contigo de frente para que te sientas orgulloso del hombre que tienes al lado. Pero jamás me voy a ir a ninguna parte si eso significa dejarte caer. Nos vamos a sostener el uno al otro, Jae. Si tú colapsas, yo me apago contigo.

Jae se giró bajo el agua para quedar de frente a él. Con el cabello empapado pegado a la frente y los ojos brillantes, miró a Jun con una adoración que las palabras no alcanzaban a describir. Estiró sus manos y rodeó la cintura de Jun, hundiéndose en su pecho mientras el agua caliente seguía empapándolos.

Jun lo acunó con fuerza, hundiéndose en el abrazo, usando una de sus manos para acariciar el cabello mojado de Jae de manera protectora. Se quedaron así durante muchos minutos, simplemente respirando el mismo aire, dejando que el agua se llevara la frustración, las dudas y el miedo.

Cuando el llanto de Jae cesó por completo y su respiración se volvió completamente rítmica y tranquila, Jun cerró la llave del agua. Tomó una toalla grande y envolvió a Jae con delicadeza, secándolo con cuidado antes de hacer lo mismo consigo mismo.

Lo llevó de la mano hacia la habitación, donde la cama grande y tendida con sábanas limpias los esperaba. Sin buscar nada más que el calor mutuo, ambos se deslizaron debajo de las cobijas pesadas.

Jun se acomodó de lado y jaló a Jae hacia su pecho, permitiendo que su novio usara su brazo como almohada y se acurrucara contra él como un pequeño refugio. Jun comenzó a trazar círculos perezosos en la espalda desnuda de Jae, besando su frente con una ternura infinita.

—Descansa, mi vida —susurró Jun en la penumbra del cuarto—. Mañana volveremos a programar. Pero esta noche, tu único trabajo es dejarte amar por mí.

Jae sonrió con los ojos cerrados, sintiéndose completamente seguro, amado y con el sistema restaurado. Se quedó dormido en cuestión de segundos, arrullado por el latido constante del corazón de Jun. La competencia seguía en pie, pero el amor ya había ganado la partida más importante.

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Sigma rd
realmente no entendí mucho, me parece que hay muy poco enemys y demasiado to lovers en el primer capítulo, no esperaba que el ambiente cambiara en tan solo unos párrafos
Leamsi Espinoza: quise enfocar su 'rivalidad' en el orgullo y la competencia, más que nada por el deseo de jun de 6 años jaja, pero conforme avanza la historia se explica que solo era orgullo de ambos, por eso no profundizó ese punto, pero muchas gracias 🥰
total 1 replies
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