NovelToon NovelToon
¿Que Haces Cuando Ya No Eres La Protagonista?

¿Que Haces Cuando Ya No Eres La Protagonista?

Status: En proceso
Genre:Edad media / Mundo mágico / Viaje a un mundo de fantasía
Popularitas:5.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Leydi Nina

Miriam Bloomson debía ser la protagonista de la historia.

Pero cuando el destino cambió y el futuro que recordaba desapareció, comprendió que ya no tenía un lugar en la trama.

Así que tomó una decisión:

desaparecer junto con ella.

Sin embargo, fingir su muerte fue mucho más fácil que escapar de las consecuencias.

La historia que conocí desapareció… así que decidí desaparecer con ella.

NovelToon tiene autorización de Leydi Nina para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Astravhel

Perspectiva de Lina (primera persona)

La gigantesca silueta terminó de emerger entre los árboles.

Y yo me quedé inmóvil.

No por miedo.

Bueno... sí, un poco por miedo.

Pero sobre todo por confusión.

Porque aquello no era un monstruo.

No parecía uno.

Era enorme.

Majestuoso.

Hermoso.

Tenía apariencia humana.

Un hombre de proporciones imposibles, más de tres metros de altura, con rasgos perfectos y una presencia que hacía que el propio bosque pareciera inclinarse ante él.

Su piel estaba cubierta parcialmente por escamas plateadas que reflejaban la luz de la luna como fragmentos de estrellas.

Seis alas cristalinas descansaban plegadas sobre su espalda.

Una larga melena blanca caía hasta su cintura.

Y sus ojos...

Sus ojos eran de un azul brillante imposible.

Antiguos.

Inteligentes.

Peligrosos.

Muy peligrosos.

La criatura de ojos rojos retrocedió.

Retrocedió.

El monstruo que había estado intentando matarme acababa de dar un paso hacia atrás.

Aquello fue suficiente para decirme quién era el verdadero problema.

—Genial.

Murmuré.

—Ahora tengo dos monstruos.

Los ojos azules se clavaron en mí.

Y una voz apareció directamente dentro de mi cabeza.

—No me compares con esa basura.

Parpadeé.

—¿Acabas de hablar?

—Sí.

—¿Dentro de mi cabeza?

—Sí.

—Eso es muy invasivo.

El hombre alado pareció suspirar.

De alguna manera.

No pregunté cómo.

La verdad era que tenía problemas más urgentes.

Como el monstruo que seguía intentando despedazarme.

La criatura de ojos rojos rugió.

Y volvió a lanzarse hacia mí.

No llegó ni a la mitad del camino.

Una sola de las alas cristalinas del desconocido se movió.

Solo una.

El aire explotó.

Una presión monstruosa atravesó el bosque.

La criatura roja salió despedida cientos de metros.

Atravesó árboles.

Rocas.

Y una pequeña colina.

Yo me quedé mirando.

—...

—...

—Creo que eso fue excesivo.

—No.

Respondió la voz.

—Fue moderado.

Eso me preocupó muchísimo.

La criatura roja intentó levantarse.

Entonces vi algo.

Siete anillos luminosos aparecieron alrededor de su cuerpo.

Giraban lentamente.

Llenándolo de energía.

Reconstruyendo heridas.

Regenerándolo.

El hombre de alas cristalinas observó los anillos.

Y sus ojos se volvieron fríos.

—Vherum.

Aquella palabra era completamente desconocida para mí.

—¿Qué es un Vherum?

—Un error.

No fue una explicación muy útil.

El desconocido extendió lentamente las alas.

La noche pareció iluminarse.

Runas gigantescas aparecieron en el aire.

Miles.

Decenas de miles.

Nunca había visto tanta magia junta.

Ni siquiera en mis recuerdos anteriores.

Los siete anillos comenzaron a temblar.

El monstruo rugió.

Intentó escapar.

Demasiado tarde.

Uno de los anillos explotó.

Luego otro.

Y otro más.

La criatura chilló.

Su cuerpo empezó a deformarse.

Desmoronarse.

Exactamente igual que una construcción a la que le arrancaban los pilares.

—¿Los anillos son su núcleo?

Pregunté.

—Aprendes rápido.

El sexto anillo se rompió.

Solo quedó uno.

El hombre bajó ligeramente la cabeza.

Y pronunció una única palabra.

Una palabra tan antigua que ni siquiera pude comprenderla.

El último anillo explotó.

El monstruo se congeló.

Miles de grietas recorrieron su cuerpo.

Y finalmente...

se convirtió en ceniza.

Silencio.

El bosque entero quedó en silencio.

Yo también.

Porque acababa de presenciar algo absurdo.

Ridículamente absurdo.

Aquella cosa podía haber acabado conmigo sin esfuerzo.

Y este hombre acababa de eliminarla como si estuviera quitando polvo de una mesa.

Los ojos azules volvieron a mirarme.

—Humana.

—Eso soy.

—Te salvaré la vida.

—Ya lo hiciste.

—A cambio harás un contrato conmigo.

Mi cerebro tardó varios segundos en procesarlo.

—¿Perdón?

—Necesito un vínculo.

—¿Por qué?

—Porque llevo siglos buscándote.

—Eso no respondió nada.

—Lo sé.

Me quedé observándolo.

Aquello sonaba sospechoso.

Muy sospechoso.

Pero también acababa de salvarme.

Y sinceramente no me encontraba en posición de discutir con alguien capaz de destruir monstruos legendarios con una mirada.

—¿Y qué clase de contrato es?

—Protección mutua.

—¿Nada más?

—Nada más.

Lo dudé.

Mucho.

Luego miré el enorme cráter donde antes estaba el monstruo.

Y tomé una decisión.

—De acuerdo.

Los ojos del hombre brillaron.

Por primera vez sonrió.

Lo cual era una idea bastante preocupante.

Porque las últimas veces que mi destino había cambiado, casi siempre habían terminado involucrando trabajo extra.

O intentos de asesinato.

O ambas cosas.

Un círculo de luz apareció bajo nuestros pies.

Runas antiguas giraron alrededor de nosotros.

Sentí una corriente de energía recorrer mi cuerpo.

Y luego desapareció.

Tan rápido como había aparecido.

El contrato estaba hecho.

Suspiré.

—Bien.

Los ojos azules se fijaron en mí.

—Bien.

—Tengo muchas preguntas.

—Lo imaginé.

—Empecemos por la más importante.

Lo señalé.

—¿Qué se supone que eres?

Hubo un breve silencio.

Finalmente respondió.

—Mi especie ya no existe.

—Eso no responde la pregunta.

—Es la respuesta.

Parpadeé.

—No. No lo es.

—Lo es.

—No.

—Sí.

Lo observé varios segundos.

Luego me llevé una mano al rostro.

—Ahora entiendo por qué llevas siglos solo.

El hombre permaneció en silencio.

Tomé eso como una victoria.

—Intentemos otra vez.

¿Qué eres exactamente?

Esta vez sí respondió.

—Soy un Astravhel.

La palabra no significó absolutamente nada para mí.

—Jamás escuché ese nombre.

—Porque nadie lo recuerda.

—Eso es poco alentador.

—La mayoría de las personas olvidan lo que desaparece.

Aquella respuesta fue inesperadamente triste.

Durante unos segundos observé sus alas cristalinas.

Su melena blanca.

Las escamas plateadas que cubrían parte de sus brazos y cuello.

Y su apariencia humana casi perfecta.

Era hermoso.

Pero también antiguo.

Muy antiguo.

Como algo que simplemente no pertenecía a esta era.

—Entonces...

¿Eres una bestia mágica?

—No.

—¿Un espíritu?

—No.

—¿Un dragón raro con forma humana?

—Tampoco.

—Eso fue un no muy ofendido.

—Porque fue una pregunta ofensiva.

—Tienes alas.

—Muchísimas criaturas tienen alas.

—Tienes escamas.

—Eso tampoco significa nada.

—Mides más de tres metros.

—Eso tampoco.

—Eres arrogante.

—Eso sí es correcto.

Me quedé mirándolo.

Luego solté una carcajada.

Para mi sorpresa, inclinó ligeramente la cabeza.

Como si estuviera confundido.

—¿Qué es tan gracioso?

—Nada.

Solo esperaba que fueras más misterioso.

—Soy extremadamente misterioso.

—Llevamos diez minutos discutiendo como comerciantes regateando verduras.

Aquello pareció molestarlo.

Un poco.

Y por alguna razón eso me hizo sentir mejor.

Porque cuanto más hablábamos, menos parecía una amenaza.

Hasta que recordé algo importante.

Muy importante.

Mi sonrisa desapareció.

—Espera.

Los ojos azules volvieron a centrarse en mí.

—¿Qué?

—Dijiste que llevabas siglos buscándome.

—Correcto.

—¿Por qué?

Esta vez el silencio fue mucho más largo.

Demasiado largo.

El Astravhel bajó ligeramente la mirada.

—Porque eres la primera portadora que ha aparecido en más de mil años.

Sentí un escalofrío.

—No sé qué significa eso.

—Lo sé.

—¿Y piensas explicarlo?

—Todavía no.

—¿Todavía no?

—No estás preparada.

Mi ojo derecho tembló.

—Acabo de sobrevivir a una criatura que intentó arrancarme la cabeza.

Creo que ya superé la fase de "no estoy preparada".

—No.

Respondió tranquilamente.

—Eso fue la parte fácil.

Y por primera vez desde que apareció...

sentí que aquella respuesta era mucho más aterradora que el monstruo que acababa de destruir.

El bosque quedó en silencio.

Y mientras observaba aquellos ojos azules iluminados por la luna...

tuve la sensación de que acababa de entrar en una historia mucho más grande de lo que jamás había imaginado.

1
Lorena Itriago
no repitas el capítulo por favor
Iliana Curiel
ohh me encantó hermoso capitulo muy romántico ❤️❤️❤️
Natt 💙
no no no m gano la tentación y vine a leer
pinta interesante 🤭🥰🤭🤣
Natt 💙: que bueno 👏🥰
total 2 replies
Iliana Curiel
jajaja esos dos ya cayeron, hayyyy el amorrrr ❤️❤️❤️🥰🥰🥰
Iliana Curiel
ahora sí se conocerán las dos reencarnadas haber que traman 🥰🥰🥰
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play