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TENTACION EN LA SOMBRA. EL SECRETO DE LA HEREDERA ( LIBRO 2 CICATRICES DE LUJO )

TENTACION EN LA SOMBRA. EL SECRETO DE LA HEREDERA ( LIBRO 2 CICATRICES DE LUJO )

Status: Terminada
Genre:Embarazo no planeado / Reencuentro / Secretos de la alta sociedad / Madre soltera / Completas
Popularitas:5.7k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Una noche de alcohol erróneo, una suite a oscuras y una pasión salvaje que Sasha Castro no debió vivir. Al amanecer, el misterioso hombre desapareció, dejándole lagunas mentales y un embarazo de gemelos que la obligó a madurar a golpes.
Cinco años después, la rebelde indomable es una madre leona. Pero su mundo se desmorona: su hijo Oliver se debate entre la vida y la muerte por una leucemia agresiva. Nadie en su familia es compatible. El niño necesita la sangre de su padre biológico, un hombre cuyo rostro ella ni siquiera recuerda.
Para salvarlo, el clan Castro inicia una cacería implacable que desentierra un nombre: Ethan Vance, un frío y hermético CEO multimillonario. Él ignora que fue víctima de una trampa del pasado... y que es padre.
El tiempo se agota. Sasha debe arrastrar al implacable magnate a su red antes de que el secreto estalle, sin saber que el peligro que acecha al CEO amenaza con destruirlos a todos.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 5. EL VEREDICTO DE LA PRUEBA.

Las luces de neón del club nocturno L'Éclipse parpadeaban al ritmo de una música electrónica que hacía vibrar el suelo y las paredes. El humo artificial flotaba sobre las cabezas de la multitud. Sus amigas reían y bailaban a su alrededor, alzando sus copas para brindar por una noche más de diversión. Sasha sostenía su copa en la mano, forzando una sonrisa que no sentía y moviéndose por inercia en la pista.

Llevaba un mes entero intentando huir de sí misma. Había salido de fiesta casi todas las noches, gastando dinero y bailando hasta que las piernas le dolían, todo con el único propósito de sepultar el recuerdo de aquella madruga en el Hotel Grand Palace. Quería convencerse de que la fragancia a cítricos oscuros y tabaco rubio que a veces creía oler de la nada era solo una jugada sucia de su imaginación.

De repente, una intensa oleada de náuseas le subió por la garganta con la fuerza de un golpe físico. El estómago se le revolvió por completo, y el aroma del alcohol de su copa, que antes toleraba sin problemas, le resultó insoportable, provocándole una arcada contenida. El mundo a su alrededor comenzó a girar a una velocidad vertiginosa; las luces de neón se transformaron en líneas borrosas y el ruido de la música se tornó en un zumbido ensordecedor.

—Sasha, ¿te pasa algo? Estás completamente pálida —le gritó una de sus amigas al oído, intentando hacerse oír sobre los altavoces.

—No... no es nada. El calor de la pista me ha mareado. Voy al baño —alcanzó a responder Sasha con un hilo de voz, dejando la copa sobre una mesa auxiliar antes de salir corriendo.

Se abrió paso entre la multitud como pudo, protegiéndose el estómago con una mano mientras sentía que el aire le faltaba en los pulmones. Al entrar al baño del club, se apoyó contra los azulejos de la pared, respirando profundamente para contener las ganas de vomitar. Se miró en el espejo sobre los lavabos. Su rostro almendrado lucía una palidez cadavérica que el maquillaje apenas lograba disimular, y sus ojos reflejaban un cansancio profundo, casi crónico.

No era la primera vez que le pasaba esa semana. Llevaba diez días sintiéndose extrañamente fatigada, con una sensibilidad olfativa que la hacía rechazar sus comidas favoritas y un retraso en su ciclo que su mente rebelde había intentado justificar como "un simple desajuste por el estrés". Pero ya no podía seguir engañándose. Las matemáticas de su cuerpo, esas mismas reglas lógicas de las que tanto huía en casa de su madre, se estaban cobrando la factura.

Salió del club por la puerta trasera sin despedirse de nadie. El aire frío de la madrugada de la ciudad le golpeó el rostro, haciéndola temblar bajo su chaqueta ligera. Caminó a paso rápido por las calles semivacías hasta encontrar una farmacia de guardia con el letrero verde parpadeando en la esquina. Con el corazón latiéndole con una fuerza desbocada en la garganta y los dedos temblando por el frío y el miedo, pagó en efectivo por una pequeña caja de cartón blanca que guardó de inmediato en el fondo de su bolso, como si llevara un objeto prohibido.

Treinta minutos más tarde, el silencio de la mansión familiar se sentía tan pesado como una losa. Sasha entró a su habitación sin hacer ruido, cerrando la puerta con el pestillo. Caminó directo al baño privado y depositó la prueba de embarazo digital sobre la encimera de mármol.

Siguió las instrucciones mecánicamente, con los ojos empañados en lágrimas que se negaba a dejar caer. El dolor de cabeza había regresado, pero el pánico que la atenazaba por dentro era infinitamente mayor. Colocó el dispositivo sobre la superficie lisa y se sentó en el suelo de baldosas, abrazándose las rodillas mientras fijaba la mirada en la pequeña pantalla de cristal líquido donde un reloj de arena parpadeaba, midiendo los tres minutos más largos e insoportables de toda su existencia.

En ese silencio sepulcral, Sasha pensó en sus padres. Pensó en Katerina, la imponente y brillante CEO que siempre tenía una solución estructural para cada crisis, y en Luke, el implacable tiburón legal que derribaba muros con la fuerza de su palabra. Pensó en Alexander y Daniel, sus perfectos hermanos mayores que jamás cometían un error que pusiera en entredicho el apellido familiar. ¿Cómo iba a mirarlos a los ojos? Ella, la oveja negra, la chica que se pasaba las noches de fiesta, estaba allí sola, esperando el veredicto de un error del que ni siquiera conocía el nombre del responsable.

Un sutil bip electrónico rompió la quietud del cuarto de baño.

Sasha se puso en pie muy despacio, sintiendo que las piernas le pesaban como si fueran de plomo. Se acercó a la encimera y clavó la mirada en la pantalla digital del predictor. El reloj de arena había desaparecido, reemplazado por dos palabras negras, claras y definitivas que destrozaron la última pizca de esperanza que le quedaba en el alma:

EMBARAZADA (3+ semanas)

Sasha dio un paso atrás, tapándose la boca con ambas manos para ahogar un grito de puro terror que amenazaba con escapar de su garganta. El mundo se desmoronó bajo sus pies descalzos. Las lágrimas que había retenido finalmente desbordaron sus ojos almendrados, corriendo sin control por sus mejillas. Estaba embarazada. Embarazada de un hombre desconocido del que solo recordaba el frío de su mirada y el aroma de su piel en la penumbra.

Se dejó caer de espaldas contra la pared del baño, deslizándose lentamente hasta quedar sentada de nuevo en el suelo frío, sollozando en absoluta soledad en medio de la oscuridad de la noche, dándose cuenta de que la chica rebelde y descuidada que había entrado al Hotel Grand Palace un mes atrás... había desaparecido para siempre.

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Saysa
Me encantó!!!! Una gran historia.
Miriam Galeano
muy i teresante
Ester Gonzáles Rodriges
preciosa novela , me gustó muchísimo, gracias y bendiciones para usted
Marianela Ramírez Quinteros
Excelente Ojalá la termines pronto está buenísima
SIKEVALEN: Por fin la termine, espero que te guste el final y este a la altura de lo que esperabas, muchas gracias por leerla me alegro que te este gustando, no te pierdas el siguiente libro de la saga del Imperio. Abrazos.
total 1 replies
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