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GRABADA EN TU PIEL. LA AMNESIA DEL CEO.

GRABADA EN TU PIEL. LA AMNESIA DEL CEO.

Status: Terminada
Genre:Romance de oficina / Amor a primera vista / Pérdida de memoria / Completas
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Sofía Miller, la brillante directora creativa de Big Eye Creative, y Sebastián Lombardi, el reservado CEO que lucha por salvar la empresa de su padre, se ven obligados a trabajar juntos. En el proceso, la tensión laboral se transforma en un amor apasionado. Sin embargo, la misma noche en que él le propone matrimonio, un rival provoca un trágico accidente de coche.Al despertar, Sofía recibe un doble impacto: Sebastián está en coma y ella espera un hijo suyo. Un año después, el CEO abre los ojos, pero una amnesia severa ha borrado su último año de recuerdos. Sebastián no reconoce a Sofía y cae en las redes de Daphne, su calculadora exprometida que vuelve para quedarse con su fortuna.Protegida en secreto por el abuelo de su bebé, Sofía regresa a la oficina y a la clínica para dar una batalla silenciosa. ¿Podrá el recuerdo de su amor y el latido de su hija Lucía romper el hielo de su memoria, o se perderá para siempre? Una historia de traición, intriga y reconquista.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 15. UNA DULCE MAÑANA Y UN JAQUE MATE.

El lunes por la mañana amaneció con un sol radiente que parecía bendecir nuestro gran día. Sebastián pasó a recogerme en su coche a primera hora. En cuanto me subí al asiento del copiloto, me recibió con una sonrisa brillante que me derritió el corazón y me plantó un beso dulce y pausado en los labios, de esos que te hacen olvidar el resto del mundo y te llenan de una energía bonita.

—Buenos días, mi directora creativa estrella —me dijo con complicidad, entregándome un vaso térmico con mi café favorito.

—Buenos días, jefe —le sonreí, entrelazando mis dedos con los suyos mientras él ponía el coche en marcha—. Debo admitir que tengo un poquito de mariposas en el estómago. Hoy es el gran lanzamiento oficial ante la junta de Sailing Dreams.

Sebastián apretó mi mano con suavidad, transmitiéndome una calma absoluta.

—Es normal sentir nervios, preciosa, pero recuerda el increíble trabajo que hicimos en Ciudad Y. La campaña es perfecta. Además, estando a tu lado, siento que somos invencibles. Nada puede salir mal hoy.

Compartimos el trayecto entre risas, tarareando las canciones de la radio y planeando una cena romántica para celebrar por la noche. Era un momento de complicidad tan jovial y perfecto que me hacía sentir la mujer más afortunada del mundo. No teníamos la menor idea de la víbora que nos esperaba en la sala de juntas.

Al entrar al gigantesco edificio corporativo de Sailing Dreams, nos guiaron a la sala principal. El director general y los demás miembros de la junta ya estaban sentados. Alan Vance llegó un minuto después, luciendo un traje gris impecable y una sonrisa de triunfo tan ancha que me dio mala espina. Se sentó en su lugar y nos miró con una superioridad que intenté ignorar.

—Buenos días a todos —comenzó Sebastián con su voz firme y ejecutiva, colocándose al frente—. Estamos aquí para presentarles el diseño definitivo y la estrategia de medios para el nuevo formato vacacional. Señorita Miller, cuando guste.

Di un paso al frente, encendí el proyector y comencé a exponer. A los pocos minutos los nervios desaparecieron y me adueñé de la sala. Expliqué el concepto de "escapar de la rutina", mostré los bellísimos artes visuales del formato familiar, el romántico y el de retiro individual que habíamos pulido en la playa. Los rostros del director general y de los miembros de la junta pasaron de la seriedad a la fascinación; asentían con la cabeza y sonreían, completamente cautivados por mi presentación. Estaba saliendo de ensueño.

Justo cuando terminé de pasar la última diapositiva y la sala se disponía a aplaudir, Alan Vance se puso de pie de forma dramática, interrumpiendo el momento. Su sonrisa se volvió fría y venenosa.

—Es una presentación verdaderamente hermosa, Sofía... —soltó Alan con un tono de voz falsamente compasivo—. El único y gravísimo problema es que todo lo que nos acabas de mostrar no te pertenece. ¡Señor director general, esta campaña es un plagio descarado!

Un murmullo de sorpresa recorrió la sala. Alan tecleó rápidamente en su tableta y proyectó en la pantalla gigante una captura de pantalla de un importante periódico digital del país, publicado la noche anterior. Mis ojos se abrieron de par en par y sentí que la sangre se me congelaba. En la imagen aparecían exactamente mis mismos diseños, mis eslóganes y mi paleta de colores. El titular decía: "Impact Media lanza la campaña exclusiva para el nuevo turismo nacional".

—¡¿Qué?! ¡No, eso es imposible! —el grito se me escapó del pecho. Sentí un nudo de impotencia en la garganta—. ¡Esos diseños son míos! ¡Los terminamos el viernes en la oficina!

—Por favor, Sofía, ahórrate las excusas —se burló Alan, mirando a la junta con regocijo—. Como pueden ver, la agencia Big Eye Creative ha intentado estafarnos vendiéndonos una campaña robada de la agencia Impact Media, quienes ya la tienen publicada. Exijo que se cancele el contrato de exclusividad de inmediato por fraude y que demandemos a Lombardi.

Alan saboreaba su victoria, pensando que me había destruido. Sin embargo, para sorpresa de todos en la sala, Sebastián no se alteró en lo absoluto. No se puso pálido ni mostró el más mínimo rastro de pánico. En su lugar, soltó una pequeña carcajada, una risa jovial y tranquila que descolocó por completo a mi exnovio.

—Vaya, señor Vance, veo que se ha tomado muchas molestias para montar este pequeño teatro —dijo Sebastián, caminando con paso lento y seguro hacia la mesa, con las manos metidas en los bolsillos—. Pero lamento informarle que su jugada le ha salido el tiro por la culata.

—¿De qué estás hablando, Lombardi? ¡Las pruebas del robo están en la pantalla! —rugió Alan, perdiendo un poco los papeles ante la alarmante calma de mi jefe.

—Verá, desde que regresamos de Ciudad Y, sabía perfectamente que usted intentaría buscar la forma de sabotear nuestro trabajo —explicó Sebastián, guiñándome un ojo de forma sutil para tranquilizarme—. Y como CEO de mi empresa, mi deber es proteger la propiedad intelectual de mis directores. El jueves por la noche, antes de que el archivo final se subiera al servidor común de la agencia, yo personalmente registré cada uno de los diseños, lemas y maquetas que Sofía expuso hoy ante la Oficina Nacional de Propiedad Intelectual, con un sello de tiempo oficial y encriptación digital.

Sebastián sacó un documento sellado de su maletín y lo deslizó sobre la mesa hacia el director general.

—Ese documento demuestra que Big Eye Creative es la dueña legal y original de esos diseños desde el jueves a las cuatro de la tarde. La publicación que Impact Media hizo anoche domingo fue con archivos robados de nuestra red. Es decir, señor Vance, la agencia que usted está defendiendo es la que cometió un delito federal de espionaje industrial. Y lo más interesante... es que en nuestro servidor tenemos un registro de auditoría digital.

Alan se puso completamente pálido. Su sonrisa desapareció y comenzó a sudar frío.

—El viernes a las siete de la noche, un usuario entró de forma ilegal a la carpeta creativa con claves de alta seguridad y descargó los archivos en un USB —continuó Sebastián, clavando sus ojos café con una intensidad implacable en Alan—. Ya sabemos exactamente quién fue el empleado que robó la información dentro de nuestra oficina, y nuestros abogados ya están presentando una denuncia penal. Así que, señor Vance... si usted insiste en defender a Impact Media, la policía querrá saber cómo llegaron esos archivos a manos de ellos y quién fue el intermediario.

El director general de Sailing Dreams tomó el documento de Sebastián, lo revisó minuciosamente y luego miró a Alan con una furia contenida que daba verdadero pánico.

—Siéntese y cállese la boca, señor Vance —ordenó el director general con voz de trueno—. Señor Lombardi, le pido una disculpa por este lamentable inconveniente. El registro de propiedad es impecable. Los felicito, la campaña es maravillosa. El contrato sigue en pie de forma más firme que nunca.

Miré a Sebastián con los ojos brillando de admiración y un amor infinito. ¡Había desarmado la trampa con una elegancia y una inteligencia espectaculares! Alan se hundió en su asiento, temblando de rabia y humillación, sabiendo que su plan había fracasado estrepitosamente por subestimar a mi jefe.

Al salir del edificio con el contrato a salvo, Sebastián me rodeó con su brazo y me pegó a su cuerpo, dándome un beso lleno de felicidad en la mejilla. Habíamos ganado el primer asalto sin perder nuestra sonrisa, y juntos estábamos listos para demostrarle al mundo que nadie podría destruir nuestro paraíso.

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