Cada final es un regreso… pero el dolor nunca desaparece.
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Capítulo 24: Afuera
Capítulo 24: Afuera
Adriel dio un paso al frente.
Su voz fue firme, sin espacio para discusión.
—Bien. Debemos entrar al consejo.
Las grandes puertas del edificio estaban frente a ellos.
Altas.
Imponentes.
Guardias alineados a los lados.
Todo… demasiado formal.
Kenji miró el lugar.
Luego a Cecilia.
Luego a los demás.
Y soltó un suspiro.
—…Entren.
Todos voltearon hacia él.
—Yo me quedaré afuera.
Silencio.
Airi parpadeó.
—¿Eh?
Kenji levantó la mano.
—No quiero terminar atrayendo caos como siempre.
Se rascó la nuca.
—Así que mejor me quedo aquí.
Señaló el carruaje.
—Cuidando el carruaje.
Kaede frunció el ceño.
—Eso no tiene sentido.
Kenji se encogió de hombros.
—Para mí sí.
Mio lo observó.
—Evitar no elimina el problema.
Kenji la miró.
—Pero lo reduce.
Airi dudó.
—Pero…
Cecilia dio un paso hacia él.
—Kenji.
Él desvió la mirada.
—Es mejor así.
Pausa.
—No quiero arruinarte esto.
El silencio cayó.
Más profundo.
Cecilia apretó ligeramente el collar.
—No lo harías.
Kenji negó.
—No lo sabes.
Ren lo observó en silencio.
Adriel habló.
—Si te quedas afuera…
—Te excluyes.
Kenji respondió sin dudar.
—Estoy bien con eso.
Silencio.
El rey finalmente intervino.
—Es tu decisión.
Todos lo miraron.
El rey continuó.
—Pero recuerda…
—Las decisiones también tienen consecuencias.
Kenji asintió.
—Sí… eso ya lo aprendí.
Cecilia lo miró.
No convencida.
—Volveré pronto.
Kenji levantó la mano.
—Sí, sí… suerte allá adentro.
Intentó sonreír.
Pero no fue perfecto.
Las puertas se abrieron.
Uno por uno—
Entraron.
Cecilia fue la última.
Se detuvo un segundo.
Lo miró.
—No te vayas.
Kenji la miró.
—No lo haré.
Cecilia asintió.
Y entró.
Las puertas se cerraron.
El sonido resonó.
Y el silencio volvió.
Kenji se giró.
Se apoyó en el carruaje.
Mirando el cielo.
—…Mucho mejor.
Murmuró.
—Sin presión… sin problemas…
Pausa.
—Sin caos.
El viento pasó suavemente.
Y por un momento—
Parecía que tenía razón.
Pero en ese mundo—
La calma nunca duraba demasiado.
Capítulo 24: Afuera (Parte 2)
El silencio afuera del consejo duró…
Muy poco.
—…
Kenji parpadeó.
Una vez.
Dos.
El sonido del carruaje.
Las voces.
La puerta abriéndose.
Todo—
Otra vez.
Kenji estaba de pie.
En el mismo lugar.
En el mismo momento.
Justo cuando bajaban del carruaje.
—…¿Eh?
Su respiración se volvió irregular.
Miró sus manos.
Temblaban.
Sudor frío recorriéndole la frente.
—…No…
Sus ojos se abrieron más.
Reconocía esto.
Demasiado bien.
—Otra vez…
Todo seguía igual.
Adriel hablando.
Ren presente.
Cecilia bajando del carruaje.
Pero Kenji—
No estaba en el mismo lugar mental.
Su mirada se movió rápido.
Buscando.
Recordando.
—…¿Cómo morí?
Su mente reconstruía.
Fragmentos.
Sensaciones.
Dolor.
Oscuridad.
Y entonces—
Lo vio.
En su mano.
Un pequeño recipiente.
Agua.
—…
Se quedó completamente inmóvil.
La observó.
Fijamente.
—…Esto…
Su respiración se cortó un segundo.
—Esta agua…
Apretó ligeramente el recipiente.
—Está envenenada.
Silencio.
Pesado.
—Por eso morí.
Su mano tembló más.
El líquido se movió levemente dentro.
—…No fue un ataque…
—No fue una pelea…
—Fue esto.
Levantó un poco el recipiente.
Mirándolo como si fuera algo peligroso.
—…¿Quién…?
Su mente empezó a acelerarse.
—¿Cuándo pasó?
—¿Quién me lo dio?
—¿Por qué yo?
Miró alrededor.
Todos seguían igual.
Como si nada hubiera pasado.
Como si él no hubiera muerto hace unos segundos—
En otra línea.
—…Maldición.
Apretó los dientes.
—Esto ya no es solo peligro.
Su mirada se volvió más seria.
Más fría.
—Esto es planeado.
El carruaje seguía ahí.
Las puertas del consejo también.
Pero ahora—
Kenji sabía algo que nadie más sabía.
Había alguien—
Que ya había intentado matarlo.
Y esta vez—
No iba a dejar que pasara otra vez.
Capítulo 24: Afuera (Parte 3)
—Oye.
Un toque firme en su hombro.
Kenji reaccionó de golpe.
—¡Ah—!
Parpadeó rápido.
Frente a él—
Adriel.
Mirándolo con seriedad.
—Te estoy hablando.
El mundo volvió a acomodarse.
Las voces.
El movimiento.
Todo seguía su curso.
Como si nada hubiera pasado.
Pero Kenji…
Sabía que sí.
—…Ah.
Se rascó la nuca.
Forzando una expresión normal.
—Disculpa.
—Me quedé en mis pensamientos.
Adriel no apartó la mirada.
—Eso noté.
Pausa.
—Parecías… ausente.
Kenji soltó una risa leve.
—Sí, suelo hacer eso.
Intentó relajarse.
Pero su mano—
Aún sostenía el recipiente.
El agua.
El veneno.
Adriel lo notó.
—¿Qué es eso?
Kenji bajó la mirada.
—…Agua.
La levantó un poco.
—Nada especial.
Adriel entrecerró los ojos.
Como si no le convenciera.
—Ten cuidado.
Kenji asintió.
—Sí.
Murmuró.
—Eso haré.
Silencio.
Ren se acercó.
—¿Todo bien?
Kenji lo miró.
—Sí.
Pausa.
—Solo… me distraje.
Ren lo observó unos segundos más.
Como si evaluara algo.
Pero no insistió.
—Bien.
Adriel habló nuevamente.
—Debemos entrar.
Kenji levantó la mano.
—No.
Pausa.
—Yo me quedo afuera.
Adriel frunció el ceño.
—Otra vez con eso.
Kenji sonrió levemente.
—Sí… otra vez.
Pero esta vez—
No era por incomodidad.
Era estrategia.
Sus ojos bajaron al recipiente.
—…No puedo arriesgarme.
Pensó.
—Si lo bebo…
Su mirada se endureció apenas.
—Muero.
Silencio.
Nadie más lo sabía.
Nadie más lo notaba.
Pero Kenji ya estaba jugando en otro nivel.
Uno donde—
Un simple sorbo podía matarlo.
Y donde—
Cada decisión…
Importaba más que nunca.