🌙 CASADA CON EL ERROR PERFECTO
Es una novela romántica intensa que mezcla drama, pasión, traición y segundas oportunidades, donde el amor no nace de lo correcto… sino de lo inevitable.
La historia sigue a Yzzi, una brillante doctora que ha construido una vida aparentemente perfecta: una carrera sólida, estabilidad emocional y un prometido ideal, Gerald, un hombre exitoso y respetado que encaja perfectamente en el futuro que todos esperan de ella. Todo parece estar bajo control… hasta el día de su boda.
“Casada con el Error Perfecto” no es solo una historia de amor,
es una historia de identidad, elección… y del valor de enfrentarse a lo que el corazón nunca olvidó. 💔🔥
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CAPÍTULO 24 Líneas que se rompen
El olor a desinfectante del hospital aún parecía adherido a la piel de Yssi cuando salió junto a Ethan. La noche había caído sin que ninguno de los dos lo notara.
—No puedes quedarte aquí toda la noche —dijo Ethan con firmeza—. Estás agotada.
—No quiero irme… —susurró ella, mirando hacia la habitación donde su padre luchaba por mantenerse con vida.
—No te estoy pidiendo que lo abandones —replicó él, más suave—. Te estoy pidiendo que no te derrumbes. Ven conmigo. Descansa… mañana vuelves.
Yssi dudó… pero terminó asintiendo.
El departamento de Ethan la recibió con un silencio elegante, casi frío… pero esa noche se sentía distinto.
Seguro.
Yssi se duchó, dejando que el agua arrastrara el peso del día. Cuando salió, encontró ropa lista y comida sobre la mesa.
Comieron en silencio.
Durmieron sin fuerzas para pensar.
A la mañana siguiente…
—Tenemos problemas —dijo Ethan mientras revisaba su teléfono.
—¿Qué hizo ahora?
—Gerald está presionando a los accionistas de Valmont. Está subiendo el precio… quiere hacer imposible la compra.
Yssi apretó los labios.
—Entonces tiene miedo.
—No —respondió Ethan—. Está atacando.
En el hospital, la realidad volvió a golpear.
—Ha tenido complicaciones —informó la enfermera.
Yssi sintió que el mundo se le venía encima.
—¿Está…?
—Estable… pero delicado.
No era suficiente.
Nunca lo era.
Ethan observó en silencio.
Esto ya no era solo negocios.
—Quédate —le dijo ella—. Esto ya no es solo empresas.
Ethan la miró fijamente.
—Nunca lo fue.
Y se fue.
Horas después…
El despacho de Ethan estaba cargado de tensión.
Papeles, reportes, decisiones… y cansancio.
—El licenciado Bret viene en camino —dijo Paula desde la puerta.
Paula… siempre impecable.
Siempre mirándolo de una forma que iba más allá de lo profesional.
—Hazlo pasar cuando llegue.
Ella dudó un segundo más de lo necesario antes de irse.
Minutos después…
Yssi llegó.
—Vengo a ver a Ethan.
Paula la observó con frialdad.
—¿Tiene cita?
—No. Pero él me espera.
—El señor está ocupado.
—Necesito hablar con él.
—Sin cita no puede pasar.
El aire se tensó.
—No es una solicitud —dijo Yssi.
—Para mí sí lo es.
—Ella no es cualquiera.
La voz de Bret rompió la escena.
Paula giró.
—Déjela pasar —ordenó él.
—Pero—
—Es una orden.
Miró a Yssi.
—Tiene todo el derecho de estar aquí.
Paula se apartó, confundida… y con una punzada de celos que no supo ocultar.
Cuando Yssi entró, Ethan levantó la mirada.
—¿Todo bien?
—No. Y tenemos que hablar.
Bret cerró la puerta.
—Perfecto… porque yo también.
El ambiente se volvió denso.
—Antes de hablar de Valmont… hay algo más importante —dijo Bret.
Ethan se tensó.
—Habla.
Bret dejó un folder sobre el escritorio.
—Encontré al traidor.
Silencio absoluto.
—¿Quién? —preguntó Ethan, con voz baja.
Bret miró a Yssi… dudó un segundo.
—No es alguien externo.
El corazón de Yssi comenzó a latir con fuerza.
—Es alguien… muy cercano.
—Dime el nombre —ordenó Ethan.
Bret tomó aire.
—El vicepresidente de Valmont.
Ethan frunció el ceño.
—¿Quién?
Las palabras salieron como un golpe.
—Alejandro Montiel…
Yssi se quedó inmóvil.
El mundo se detuvo.
—No… —susurró.
Su voz se quebró.
—No puede ser…
Ethan la miró.
—¿Lo conoces?
Yssi dio un paso atrás, como si el aire le faltara.
—Es… mi padrino.
El silencio se volvió insoportable.
—Prácticamente mi tío… —continuó, con la voz rota—. Él… él estuvo en todo… en mi vida… en la empresa de mi padre…
Bret asintió con gravedad.
—Y también en todas las decisiones internas de Valmont.
—No… él no haría esto…
—Tenemos pruebas —interrumpió Bret—. Transferencias, acuerdos… comunicación directa con Gerald.
La traición explotó… pero esta vez dolía.
Dolía de verdad.
Yssi negó con la cabeza.
—No… no…
Ethan se levantó lentamente.
Su expresión era hielo puro.
—Entonces esto es más profundo de lo que pensábamos.
Bret continuó:
—Gerald no solo quiere bloquear la compra… quiere control total. Y con Montiel dentro… tiene ventaja.
—¿Condiciones? —preguntó Ethan.
—Infló el valor de la empresa. Si quieres Valmont… tendrás que pagar el doble.
Ethan soltó una risa sin humor.
—Quiere guerra.
—Ya la tiene.
En otro lugar…
Gerald observaba la ciudad desde lo alto.
—Las piezas correctas… en el momento correcto.
Sonrió.
—Yssi… esto apenas comienza.
En el hospital…
El monitor del padre de Yssi comenzó a alterarse.
El sonido…
Más fuerte.
Más urgente.
—¡Doctor!
El estado empeoraba.
Y esta vez…
La línea entre la vida y la muerte se volvía cada vez más delgada.
En la oficina…
Yssi apenas podía sostenerse.
—Tengo que… tengo que irme…
Ethan la sostuvo antes de que cayera.
—No estás sola.
Ella lo miró… con el corazón roto.
—Era mi familia…
Ethan no dudó.
—Entonces él eligió ser tu enemigo.
La guerra había cambiado.
Ya no era solo poder.
Era traición.
Era sangre.
Y ahora…
No había vuelta atrás.
Atente a pan y no comas cabe pues, como decimos aquí en mi país VENEZUELA 🥰