El Legado de la Ambición En la cúspide del éxito corporativo, los apellidos no son solo nombres; son sentencias. Samantha San Lorenzo ha pasado su vida bajo el escrutinio de una familia que valora la perfección por encima de la libertad. Su mundo de porcelana se agrieta cuando colisiona con Vladimir Musk, un hombre cuya visión del futuro es tan audaz como peligrosa. Lo que comienza como una rivalidad por el control de un imperio se transforma en una atracción prohibida que desafía toda lógica. Entre juntas de accionistas y secretos que podrían hundir industrias enteras, Samantha y Vladimir descubrirán que, en el juego del poder, el corazón es el único activo que no pueden permitirse perder. Una historia de redención, deseo y la lucha por escribir su propio destino.
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Capítulo 10
El Algoritmo de la Pasión
POV: Vladimir Musk
Dejé la mansión San Lorenzo con una sensación de triunfo que no lograba saciarme del todo. Samantha era una anomalía en mi sistema. Había diseñado este plan de adquisición con la precisión de un lanzamiento espacial, pero ella era una variable impredecible, una tormenta solar que amenazaba con interferir en mis comunicaciones.
Subí a mi ático, donde las paredes de cristal ofrecían una vista de 360 grados de la ciudad que ahora, técnicamente, me pertenecía. Me serví un whisky doble y me senté frente a la pantalla táctil de mi escritorio personal.
Nombre: Samantha San Lorenzo.Edad: 27 años. Perfil psicológico: Alta resiliencia, lealtad familiar extrema, inteligencia analítica.
Había leído su expediente mil veces. Sabía sus notas en Yale, sus preferencias estéticas, los nombres de sus caballos de equitación. Pero nada de eso me había preparado para la forma en que me desafiaba con la mirada. La mayoría de las mujeres que se acercaban a mí buscaban una parte de mi fortuna o ser la "primera dama" de mi imperio tecnológico. Samantha me miraba como si fuera un virus que debía ser eliminado.
Y eso, de manera irracional, me excitaba.
Bebí un sorbo de whisky, sintiendo el ardor en la garganta. Mañana sería la boda. Un evento de relaciones públicas diseñado para calmar a los inversores y solidificar la fusión. Pero mientras revisaba la lista de invitados —senadores, CEOs de Silicon Valley, príncipes europeos—, mi mente seguía en la biblioteca de los San Lorenzo.
Había notado cómo se le aceleraba el pulso cuando la toqué. Ella creía que podía ocultar su reacción tras esa máscara de aristócrata herida, pero yo vivo de los datos, y los datos no mienten. Samantha San Lorenzo me odiaba con la misma intensidad con la que se sentía atraída por mí.
—Señor Musk —la voz de mi IA doméstica interrumpió mis pensamientos—, el señor San Lorenzo padre ha intentado comunicarse nuevamente. ¿Debo bloquear la llamada?
—No —respondí, dejando el vaso sobre la mesa—. Déjalo. Mañana será parte de mi familia, aunque sea por contrato. Mañana, todo cambia.
Me quedé mirando las luces de la ciudad hasta que el sol empezó a asomar por el horizonte. Había construido un imperio sobre la base de la lógica pura, eliminando el sentimiento de cualquier ecuación. Pero mientras me preparaba para el día de mi boda, me di cuenta de que Samantha no era un activo que pudiera simplemente administrar. Ella era el primer reto en mi vida que no se podía resolver con una línea de código. Y estaba ansioso por empezar a descifrarla.
sabia que no seria facil, esa mujer eras de la que no se dejaba domar por nada ,ni por nadie. y la extitacion crecia por saber que yo podria ser quien la pudiera administrar.
lo unico que salia de mi mapa, era ese viejo que pondria en jaque todo mi contrato. o bien podria ser un bien que pudiera administrar para poder tenerla a ella a mi lado.