Nunca pude adivinar que Aaron llegaria a mi vida y en una noche lograria tatuarse en mi piel como ningún hombre lo hizo. Llego para confundir a mi corazón, ahora se debate entre el amor de dos hombres. Aaron el hombre que me calienta como fuego abrazador y Mikael mi hombre tierno e incondicional. Quién ganará?
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CAPITULO 24
**CASA DE AARON DESPUÉS DEL VIAJE A ARGENTINA**
**SASHA**
No puedo creer que, después de semanas esperando a Aaron en su casa, él ahora insiste en que me vaya. Se ha convertido en una lucha constante, y ahora estoy persiguiéndolo hasta la puerta de la habitación.
—¡Lárgate! —me ordena con una furia que apenas disimula.
—Te lo dije... ¡NO ME VOY A IR! —le respondo con una determinación inquebrantable. No me voy a mover de este apartamento sin una buena razón.
—Escucha, mujer. No sé qué tienes en esa cabeza, pero me resulta difícil entender cómo no captas que no te quiero aquí. ¡Joder! —dice mientras se pasa una mano por el cabello, claramente exasperado.
Estoy en una encrucijada, sopesando cómo responder. La tensión en el aire es palpable.
—No me voy porque estoy embarazada de ti —le digo, y noto cómo su rostro se torna pálido de inmediato.
—Yo no volví a tocarte después de esa noche en que llegaste. Y recuerdo bien que usé protección —me mira con una mezcla de incredulidad y angustia.
Sonrío con una satisfacción contenida ante sus palabras.
—¿Ah, verdad? ¿No recuerdas que estuvimos juntos una noche sin protección? —le recuerdo, notando cómo su rostro se torna aún más pálido—. Pero claro, como lo va a recordar el señor, si estaba borracho y no dejaba de llamarme ANNIE WHITE.
El nombre de Annie parece herirle. Se nota que la mención de ese nombre lo perturba y lo enfurece aún más.
—¡MENTIRA! —exclama, paseándose por el apartamento como una fiera enjaulada, tratando de procesar lo que le acabo de decir.
Lo veo entrar a la habitación con rabia y cerrar la puerta con tanta fuerza que el estruendo resuena por todo el apartamento. Escucho que está peleando con su padre al otro lado de la línea.
—¡Ya lo dije: NO CUENTES CONMIGO! ¡No le digas a nadie que ya regresé!
Escucho su grito antes de que salga disparado de la habitación, dirigiéndose directamente hacia su bar personal. Se sienta frente a la mesa de centro y comienza a embriagarse, una conducta que ha estado repitiendo en los últimos días.
—¿Vas a beber de nuevo? —pregunto, casi en un susurro, esperando no molestarle demasiado.
—¡No te metas! —me responde con los ojos enrojecidos de rabia.
Lo veo apretar la mandíbula, sumido en sus propios pensamientos oscuros. Luego, el estruendo de la mesa de centro haciéndose añicos por el puño que él acaba de propinarle me hace retroceder temerosa. Nunca lo había visto tan furioso.
Me dirijo a la habitación y cierro la puerta tras de mí. Me tiro sobre la cama, la mente en caos. ¿En qué lío me he metido? Me paso las manos por la cara, agobiada. Aaron ahora cree que estoy embarazada. ¿Cómo voy a sostener esta mentira? Necesito quedarme aquí, ya que volver a mi país no es una opción sin arriesgarme a la cárcel o algo peor.
Malas decisiones y amistades han marcado mi vida, pero involucrarme con un narcotraficante ha sido el mayor error. Soy una tonta, una estúpida. ¿Qué haré si Aaron me pide un examen o una ecografía? Debí pensar en esto antes de abrir mi boca. En realidad, Aaron tiene razón. No me tocó desde esa noche, ni siquiera en estado de embriaguez. Aunque me insinuara, él me rechazaba. No duerme en la misma habitación que yo, prefiriendo el incómodo sofá de la sala.
Deberé sostener esta mentira hasta el final, como sea. Suspiro y me dejo llevar por el sueño, sola en esta enorme cama.
**AL DÍA SIGUIENTE**
Maldición. Este hijo de perra me ha dejado aquí. Hablarme de esta forma y luego desaparecer, ¿cómo se atreve? El apartamento está patas arriba mientras rebusco entre sus cosas en busca de alguna dirección que pueda usar para encontrarlo. No puedo dejar que me eche así como así. No señor. ¿Qué vas a hacer, Sasha? ¿Qué vas a hacer?
**INICIO FLASHBACK**
—¿Te vas a ir así no más? —le grito con furia al verlo tomar las llaves de su coche. —¿Para quién llevas ese obsequio, para tu amante? —señalo la hermosa guitarra envuelta, y una sonrisa estúpida se dibuja en mi rostro.
—Eso no te incumbe —me responde con su semblante frío habitual, y yo me apresuro a darle una cachetada. Él me detiene con fuerza a solo centímetros de su rostro, el dolor en mi muñeca por su agarre es intenso.
—¿Vas a golpearme?! ¿A mí?! ¿La madre de tu hijo? ¿O se te olvida que estoy embarazada? —le recrimino, y me suelta mirándome fijamente.
—¿Embarazada? ¿Cuánto tiempo de gestación tienes, Sasha? —sus cuestionamientos me caen como un balde de agua fría. —Voy a regresar, porque yo mismo voy a llevarte al doctor.
—¿Para qué?! ¿Hablas como si te importara el bebé? —respondo, jugando mi última carta.
—Porque si es verdad lo que dices, voy a responder por mi hijo, pero no viviré contigo ni un día más.
—¡Ah, lo que me faltaba! ¡Entonces crees que soy una mentirosa! —le digo fingiendo indignación.
—Te recuerdo que ni siquiera he visto el primer examen o ecografía —se dirige hacia la puerta de salida y la abre. —No soy ningún estúpido, Sasha. —cierra la puerta dando un portazo.
**FIN FLASHBACK**
Necesito encontrar algo que me ayude. Por suerte, encuentro una pequeña libreta en el estudio de Aaron, llena de direcciones. Una de ellas llama mi atención: Richard Owen. Estoy segura de que ese es el nombre de su padre. Según la señora Kristine, con quien conversé sobre mi relación con Aaron, él no usa su apellido. Debe ser la casa de toda su familia. ¡La encontré! La dirección exacta. Celebro en mi mente este hallazgo. Finalmente, Aaron, vas a ver. Con Sasha no se mete nadie, y librarte de mí no será tan fácil. Lo aseguro. Sé jugar y no te voy a dar un juego limpio. Mañana haré mi espléndida aparición en la mansión Owen. Después de todo, soy la madre de tu supuesto hijo.
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**NOCHE DE LA FIESTA DE CUMPLEAÑOS**
**STACY**
Estoy sumida en mi propia miseria, sintiendo cómo mi corazón destroza sin parar. Amar a un hombre despreciable, un degenerado, y esperar un hijo de él ha sido el mayor error de mi vida. Pero hoy, al menos, salvaré la vida de una mujer inocente.
Me apresuro a terminar de vestirme. Le diré la verdad a la cara. Estoy harta de callar. Tomo un papel y un lápiz y escribo una nota para mis padres, por si acaso. No sé qué pasará, pero estoy dispuesta a todo. Mikael siempre ha sido un hombre violento, y esta nota es mi seguro de vida. Le quitaré la máscara delante del señor Richard y de su madre, que lo creen un santo. Solo Dios sabe lo que sucederá esta noche.
-Maldito infeliz, te llegó la hora de pagar todo lo que me has hecho sufrir.
Limpio la última lágrima de mi rostro y salgo de mi apartamento. Es tarde, pero estoy segura de que la reunión aún no ha terminado. El taxi me deja unas cuadras lejos de la mansión por petición mía, lo que me da tiempo para caminar y pensar exactamente en lo que voy a decir.
Antes de cruzar la acera hacia la mansión, unas risas y voces me hacen esconderme. Veo la figura de Annie acompañada de otra mujer, dirigiéndose a un coche que me resulta familiar. Observo con más detalle.
-Un momento... ese auto... Lo he visto antes.
¡Claro! Pertenece al señor Aaron. Pero no entiendo qué está pasando. Me acerco más para observar de cerca. Mi mandíbula cae al suelo al ver a la futura esposa de Mikael besándose con su propio hermano.
Río para mí misma. Todo se paga en esta vida, Mikael Owen, y la traición de tu propia sangre será tu karma. Veremos qué piensas de esto. Quiero ser yo quien te vea a la cara y te diga que esa mujer no te ama, que besa al señor Aaron con más amor que a ti. El auto arranca minutos después. Salgo de mi escondite y continúo mi camino hacia la mansión, sin prisa, sintiendo cómo la sed de venganza corre por mis venas.