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Entre Bestias Y Pasión

Entre Bestias Y Pasión

Status: Terminada
Genre:Yaoi / Romance / Fantasía / Completas
Popularitas:4.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Llegué a la selva con miedo.
Me quedé por su protección.
Y sin darme cuenta… encontré un hogar.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4 – “Entre la selva y el corazón”

El amanecer en la aldea de los hombres-bestia llegó con el canto de aves exóticas y el murmullo del río que atravesaba la comunidad. Aiden despertó abrazado al cuerpo cálido de Raegor. Durante un instante, permaneció quieto, sintiendo cómo su respiración se sincronizaba con la del hombre-bestia. Cada latido, cada roce de piel contra piel le provocaba un calor reconfortante que nunca había conocido. Por primera vez, dormir abrazado no le producía miedo: era un deseo de cercanía, un refugio seguro que su cuerpo ansiaba.

—Buenos días, pequeña hembra —susurró Raegor, inclinándose para rozar con sus labios la frente de Aiden—. Dormiste bien.

Aiden se sonrojó, apartando ligeramente la mirada, y un pequeño estremecimiento recorrió su cuerpo. La seguridad y la ternura de Raegor le producían un calor extraño, confuso y agradable, un sentimiento que comenzaba a mezclarse con atracción y cariño profundo.

La aldea despertaba con actividad: hombres-bestia salían a cazar, otros cuidaban a sus parejas y jóvenes, mientras Aiden observaba con fascinación cada gesto y movimiento. Todo era vigoroso, lleno de energía y armonía con la selva, y para él, era un mundo completamente nuevo donde la vida seguía un ritmo distinto al de su ciudad gris.

—Ven —dijo Raegor, extendiendo su brazo—. Hoy te enseñaré a cazar, pero quiero que también uses tu ingenio.

Aiden aceptó, con el corazón acelerado. Mientras caminaban entre la vegetación, comenzó a notar cómo sus manos rozaban las de Raegor accidentalmente, cada toque provocando un rubor en sus mejillas y un temblor en sus dedos. Cada gesto, aunque pequeño, estaba cargado de tensión emocional y afecto incipiente.

Llegaron a un claro donde Raegor había preparado trampas para pequeños animales. Aiden observó, aprendiendo, y luego propuso una mejora: colocar señuelos y ramas estratégicamente para atraer a las presas sin gastar tanta energía. Raegor lo miró con sorpresa y orgullo.

—Eres brillante —dijo, acercando su rostro al de Aiden—. Estoy empezando a entender cómo tu mundo puede enseñarnos cosas aquí.

Aiden bajó la mirada, con un calor intenso en el pecho. El contacto de Raegor, la cercanía, y las palabras llenas de admiración lo hicieron sentir importante, deseado y protegido, emociones que nunca había experimentado.

Después de la caza, Aiden ayudó a preparar la comida. Introdujo mejoras simples: utensilios de madera más ergonómicos, platos amplios para compartir mejor los alimentos y un pequeño almacén improvisado para organizar los frutos y raíces de la temporada. Cada cambio era un éxito: los hombres-bestia valoraban su ingenio, y Raegor lo miraba con una mezcla de orgullo y ternura que lo hacía sonrojar.

Al caer la tarde, mientras descansaban junto al río, Aiden se atrevió a confesar:

—Raegor… no sé cómo sentirme. Todo esto… todo lo que haces por mí… me confunde.

Raegor sonrió suavemente, acariciando su cabello:

—No tienes que entenderlo todo ahora. Solo déjate sentir. Te quiero, y eso es suficiente.

Aiden cerró los ojos, un escalofrío recorrió su espalda. El contacto de Raegor lo llenaba de seguridad, afecto y un deseo tibio de cercanía. Sin poder evitarlo, se apoyó un poco más sobre él, buscando el calor de su cuerpo.

Esa noche, Raegor se inclinó para besar suavemente a Aiden. El joven respondió torpemente, con un beso tímido, breve y lleno de rubor. Su corazón latía con fuerza, mientras su cuerpo reaccionaba de manera inesperada: un calor profundo, hormigueo en el pecho y un cosquilleo que lo dejaba sin aliento. Raegor sonrió al descubrir que su pequeña hembra era virgen, percibiendo su aroma sutil y puro, lo que despertó en él un instinto de protección y deseo aún más fuerte.

Los días siguientes, Aiden se integró aún más a la vida de la aldea. Observaba cómo los hombres-bestia vivían en pareja, compartiendo tareas, cuidando de los jóvenes y respetando los espacios comunes. Él también contribuyó con mejoras: refugios adaptables a la temporada de lluvias, almacenamiento de alimentos y utensilios más funcionales, demostrando que su ingenio era valioso para la comunidad.

Pero no todo era tranquilidad. Durante una exploración más profunda en la selva, un grupo de criaturas peligrosas se acercó a la aldea. Aiden, recordando las lecciones de su mundo anterior, ideó un plan: colocó trampas con ramas, frutas envenenadas con ciertos frutos locales y señales de alerta que hizo sonar al detectar movimiento. Gracias a su ingenio, la aldea se salvó sin que nadie resultara herido. Raegor lo abrazó con fuerza, sus ojos brillando de orgullo y amor:

—Eres increíble, pequeña hembra. Siempre supe que tu mente sería nuestra mejor arma.

Aiden sintió un rubor intenso, mezclado con emoción y la satisfacción de sentirse útil. Por primera vez, su corazón estaba lleno de orgullo, amor y pertenencia, emociones que nunca había sentido en su mundo anterior.

Esa noche, mientras se acurrucaban junto al fuego, Aiden decidió confesar sus sentimientos:

—Raegor… yo… creo que te amo. No sé cómo ni por qué, pero lo siento.

Raegor lo abrazó con firmeza y ternura, sus labios rozando el cabello de Aiden:

—Yo también te amo, pequeña hembra. Eres mía y siempre estarás protegida.

Aiden sintió un calor profundo en su pecho, un temblor que recorría todo su cuerpo y un cosquilleo de emoción que lo hacía sonrojarse intensamente. Por primera vez, su corazón estaba en paz, seguro y abierto al amor, mientras la selva y la comunidad se convertían en el escenario de un vínculo profundo y romántico.

El capítulo cerró con un pensamiento que Aiden nunca había tenido: “Aquí, en este mundo salvaje, he encontrado un lugar donde puedo ser yo mismo… y alguien que me ama sin miedo”.

El viento nocturno movía suavemente las hojas, mientras el murmullo del río acompañaba los latidos sincronizados de Aiden y Raegor. La selva, antes aterradora, ahora era testigo de un amor que crecía entre la aventura, la protección y la fascinación mutua, y aunque el futuro aún traía desafíos, juntos podrían enfrentarlo todo.

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soney_130602
espera que? :0
Luna cristal Rodriguez
pobre 😭 ...🤭 esperando lo bueno
Pirupiupiu
Muy lindo (⁠๑⁠♡⁠⌓⁠♡⁠๑⁠)
Pirupiupiu
♡⁠˖⁠꒰⁠ᵕ⁠༚⁠ᵕ⁠⑅⁠꒱
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