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REINA SIN CORONA (El Verdadero Poder Es Atreverse A Amar.

REINA SIN CORONA (El Verdadero Poder Es Atreverse A Amar.

Status: En proceso
Genre:Romance / Ella Mayor Que Él / Pérdida de memoria
Popularitas:8k
Nilai: 5
nombre de autor: R Torres

Estrella Portugal nació en cuna de oro y pasó casi treinta años construyendo un imperio empresarial internacional, convenciendo al mundo de que no necesitaba a nadie, haciéndose dueña de cada lugar donde pisaba y dejando atrás el amor, confundiéndose incluso con el deseo.

Pero un accidente borra su memoria y también la coraza que siempre la protegió, ahora no recuerda su divorcio, su poder, ni a Lucio Salvatierra, el hombre diez años menor que la ama y logró ver el alma de la mujer implacable, que asusta a todos los demás.

Ahora, en medio de la confusión, su corazón laterá con miedo, con deseo, con libertad, por alguien que cree no conocer, pero la hace vibrar y no pide permiso; sin saber, que el imperio que había construido puede venirse abajo, y la ayuda vendrá de quien menos se lo espera.

¿Será capaz Estrella de no dejar ir el amor cuando recupere la memoria?

🔞⚠️🔥 LA NOVELA PODRIA CONTENER ESCENAS PARA MAYORES DE 18 AÑOS🔥⚠️🔞

LIBRO VI (Penúltimo)
Colección AMORES QUE SANAN

NovelToon tiene autorización de R Torres para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

24. Aprendes rápido

Esa mañana, Estrella aún ordenaba sus ideas respecto a lo que le había contado Mathías y Lucas y sobre los indicios de su accidente. Mientras que en el Conglomerado Portugal habían habido muchos movimientos para designar al comité transitorio que Camila había exigido.

Pero las fichas del tablero se movían solas, empujadas por “manos invisibles”. Y ahí estaba ella, la hija menor de Estrella Portugal, la niña mimada que siempre había vivido entre burbujas de champán y tarjetas de crédito sin límite, sentada ahora en una oficina prestada, con los dedos temblorosos sobre un montón de documentos que no entendía del todo.

Sin embargo, había algo en su sangre, algo heredado de su madre, el instinto. Y ese instinto le susurraba, con una voz que no podía ignorar, que algo apestaba a podrido en el Conglomerado.

La tarde cayó sobre la ciudad, y Camila se encontró frente a la puerta de cristal esmerilado que llevaba a la oficina de Sebastián García York. El letrero dorado con su nombre brillaba bajo la luz artificial del pasillo. Respiró hondo antes de tocar, sintiendo cómo el corsé ajustado de su vestido negro, elegido más por intimidación que por comodidad, le apretaba las costillas, pero quería parecer a su madre, Estrella Portugal nunca perdía la elegancia.

Cuando la puerta se abrió, el aroma a cuero nuevo y a café recién hecho la envolvió, mezclado con algo más, el perfume cítrico y amaderado de Sebastián, que le llegó antes incluso de verlo.

Camila cerró la puerta tras de sí y dejó el bolso sobre la mesa. Sacó un par de folders y los colocó frente a Sebastián sin mirarlo todavía.

- “Gracias por recibirme”, dijo Camila, tratando de controlar el nerviosismo en su voz.

Sebastián finalmente alzó la mirada. Sus ojos la recorrieron de arriba abajo en un segundo. Luego con lentitud, se recostó en la silla de cuero, cruzando los brazos sobre el pecho ancho. La postura estiró la tela de la camisa sobre sus pectorales, y Camila sintió un calor subirle por el cuello. Dios, ¿por qué hace tanto calor aquí?, pensó ella.

- “Bien. Explícate”, pidió Sebastián.

- “Es sobre el comité transitorio. Quieren mover fichas que no convienen,” dijo Camila, sacando un folder arrugado del bolso. “No sé todo, pero esto me parece peligroso.”

Él se inclinó hacia la mesa, tomando los papeles de sus manos.

- “¿Esto lo preparaste tú sola?”, preguntó Sebastián sin dejar de mirarla.

- “Sí… siguiendo lo que me enseñaste por teléfono,” admitió Camila, bajando ligeramente la mirada. “Intenté organizar todo lo que vi.”

Sebastián pasó los ojos por los documentos, para alguien que nunca se había encargado de los negocios, era un gran avance, pero Camila no tenía mucho tiempo, así que debía aprender rápido y quizás por eso no podría ser amable.

- “Esto no está claro. Aquí faltan los nombres exactos y los movimientos de cada miembro. Si envías esto así, pueden aprovechar los vacíos”, manifestó Sebastián.

- “Ah… entiendo,” dijo Camila, y mientras escribía las correcciones rápidas.

Él no se movió. Solo la observó, los brazos aún cruzados, la mandíbula tensa. Camila sintió su mirada como un peso físico, y se acercó un poco más a la mesa, inclinándose sobre los documentos. El movimiento hizo que el escote de su vestido se abriera un poco más, revelando el inicio de la curva de sus senos, pero ella no lo notó. O quizá sí, pero en ese momento solo le importaba no arruinar todo lo que estaba haciendo para proteger la empresa de su madre.

- “Así no. Esto debe ir en orden cronológico. Los hechos primero, luego las consecuencias. No juzgues, solo reporta,” dijo el joven abogado, mientras movía sus dedos para reorganizar las hojas frente a ella.

Camila asintió, sus manos fueron rápidas mientras replicaba lo que él indicaba. 

- “Entonces… primero esto, luego esto… y nada de interpretaciones”, expresó Camila.

- “Correcto,” dijo él, levantando la mirada y estudiándola por un instante. “Aprendes rápido, pero hay que revisar cada detalle”.

Ella lo miró, y por un segundo sus ojos se encontraron de manera más directa, como si midieran límites y respeto. Camila tragó saliva y volvió a inclinarse sobre los papeles.

- “¿Así?” preguntó ella, mostrando la hoja ya corregida.

- “Sí. Pero aquí… los datos de contacto de los miembros del comité. Eso no lo incluiste,” señaló Sebastián, con precisión.

Camila escribió rápido, sin dejar que su inseguridad se notara demasiado.

- "Hecho. Gracias… por explicármelo otra vez”, dijo Camila.

- “No me des las gracias todavía”, replicó él, y el tono era cortante, pero no cruel. 

Tomó los papeles de sus manos, revisándolos con una meticulosidad que rayaba en lo obsesivo. 

- “Esto se envía solo después de mi revisión final. Cualquier error ahora puede volverse en tu contra”, añadió Sebastián.

El mensaje era claro “No confío en ti. Todavía”. Camila respiró hondo, los pulmones llenándose con el aroma a cuero y a hombre que impregnaba la oficina. Guardó los papeles en el folder con movimientos mecánicos, los dedos temblorosos. Cuando terminó, se quedó allí de pie, ajustando la correa del bolso sobre su hombro, sintiendo cómo la tela del vestido se pegaba a su piel.

Sebastián no dijo nada. Solo la observaba, los brazos ahora relajados sobre el escritorio, los dedos tamborileando con lentitud sobre la madera pulida. El sonido era hipnótico, casi amenazante.

- “Lo entiendo. No cometeré errores”, dijo Camila.

Sebastián bajó los brazos y regresó a su escritorio, sin apartar la mirada de la carpeta que ella había entregado. Camila se quedó un momento de pie, ajustando la correa del bolso. Sus dedos rozaron apenas los papeles mientras se preparaba para salir, y él la observó, sin decir nada, pero atento a cada movimiento.

Finalmente, Camila giró hacia la puerta, pero antes de abrirla, se detuvo.

- “Te enviaré los correos con las correcciones antes de que termine el día”, dijo Camila, y aunque intentó que su voz sonara firme, un leve temblor delató la tensión que le recorría el cuerpo.

- “Bien”, fue todo lo que él respondió. “Sé exacta. No hay margen para interpretaciones”.

Ella asintió, aunque él ya no la miraba. Sus ojos estaban de nuevo fijos en los documentos, como si ella ya no existiera en esa habitación.

Camila cerró la puerta tras de sí, y solo entonces permitió que el aire escapara de sus pulmones en un suspiro tembloroso. Caminó por el pasillo con pasos medidos, las agujas de sus tacones clavándose en la alfombra, pero su mente no estaba en el dolor. Estaba en cada corrección que Sebastián había hecho, en la forma en que sus dedos habían rozado los papeles, en cómo su voz había sonado cuando dijo aprendes rápido.

Y, sobre todo, en el modo en que su cuerpo había reaccionado a él, el calor entre sus muslos, el latido acelerado de su corazón. Aprendes rápido, había dicho; no podía explicar con palabras lo que todo eso que experimentaba, pero se sentía más viva que nunca.

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Eret Lopez
DENLE UN ESPEJO PARA QUE VEA SU CARA
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja jajajaja,es una orden de la manda más
Ana Elena Jiménez
son puro fuego ❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥
Betty Saavedra Alvarado
Camila a demostrar que eres hija de Estrella Portugal
Limaesfra🍾🥂🌟
💃Camila madurabdi de sopeton💪💪💪💪
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏👏
Ana Elena Jiménez
un inicio de lujo
Beatriz Narváez campo
jajaja ya no demora en recordar las noches candentes con lucio🤭🤭🤣🍆
Beatriz Narváez campo
debe ser tenaz uno despertar y sentir que todo cambio menos uno😭😭
Beatriz Narváez campo
muchas gracias por el capitulo😘🌹❤️
Olga Ortiz
te quieren muerta definitivamente
Olga Ortiz
hay estrella estas muy ardiente🥰🥰
Olga Ortiz
bueno es hora de que encuentren algo y descubran quien quiso matarla
Olga Ortiz
ten cuidado estrella, quieren acabar contigo
Olga Ortiz
ya estas entrando en ambiente estrella tus sentimientos y análisis están llegando
Olga Ortiz
es necesario que recuerdes estrella, debes volver
Olga Ortiz
fuiste inteligente camilla, estas aprendiendo a salvaste y a salvar a los demás en especial a tu madre
Olga Ortiz
ahora es tu turno camilla ya debes salir del pozo donde estabas y brillar al igual que tu madre
Olga Ortiz
al menos en el sexo, ella recordó que era él quien la hacía sentir amada❤️
Beatriz Narváez campo
el amor el amor el amor, qué lindo es!!❤️❤️❤️❤️
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