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The Seven Rubies

The Seven Rubies

Status: En proceso
Genre:Bestia / Timetravel / Fantasía LGBT
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Ruczca

Me llamo Ren, soy un chico de 17 años, y tras un accidente inexplicable desperté en un mundo completamente ajeno al mío. Un lugar regido por reglas que apenas logro comprender, donde lo más importante no es la fuerza ni la inteligencia… sino la reproducción.

NovelToon tiene autorización de Ruczca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 15

Cuando finalmente aflojó el abrazo, lo primero que noté fue su rostro.

Sus ojos.

Rojos.

Hinchados.

Sin pensarlo, levanté las manos y llevé mis dedos hasta su cara, rozando con cuidado la piel alrededor de sus ojos, como si al hacerlo pudiera borrar todo el dolor que había visto hace apenas unos momentos.

—No vuelvas a llorar —dije, con una leve sonrisa que salió sin que me diera cuenta—. Yo estoy aquí contigo.

Las palabras salieron suaves.

Naturales.

Pero en el instante en que abandonaron mis labios, algo cambió.

Zeon se quedó completamente inmóvil.

Su mirada se fijó en mí… pero ya no había solo alivio en ella.

Había algo más.

Algo más profundo.

Más oscuro.

En un movimiento repentino, Zeon se incorporó y me empujó contra el suelo. Antes de que pudiera reaccionar, ya me tenía inmovilizado, sujetando mis muñecas con firmeza.

La presión no era solo física.

Había algo posesivo en la forma en que me sujetaba.

Algo que me hizo estremecer.

Su rostro se inclinó apenas hacia el mío, su mirada fija, intensa, como si intentara asegurarse de que no iba a desaparecer otra vez.

—No vuelvas a huir —dijo en voz baja, pero firme—. Te traeré comida.

No era una petición.

Era una advertencia.

—Bien… te esperaré —dije al final, aún con la respiración ligeramente agitada.

Zeon me sostuvo la mirada unos segundos más, como si evaluara algo que solo él podía ver, y luego su cuerpo comenzó a cambiar. Sus extremidades se alargaron, su piel se cubrió de escamas y, en cuestión de instantes, una enorme serpiente azul ocupaba el lugar donde antes estaba él.

El cambio fue demasiado repentino.

Un escalofrío me recorrió el cuerpo.

Mi respiración se tensó sin que pudiera evitarlo.

Dos serpientes… ya habían intentado matarme.

Mi cuerpo lo recordaba, incluso si mi mente intentaba ignorarlo.

Zeon lo notó.

Sus ojos, ahora en forma de rendijas, se detuvieron en mí por un breve instante… y sin decir nada, volvió a su forma humana.

Ese pequeño gesto… me descolocó.

No dijo nada.

Simplemente se marchó de la cueva.

Me quedé en silencio, mirando la entrada por donde había desaparecido.

Algo en mi pecho se movió.

No supe cómo llamarlo.

Aparté la mirada y suspiré.

Mis pensamientos cambiaron de rumbo casi de inmediato.

Los rubíes.

Debía encontrarlos.

Esa era mi única forma de entender qué estaba pasando… y quizás, de volver.

Pero… ¿dónde?

¿En qué lugar podía siquiera empezar a buscar?

Fruncí el ceño, cruzando los brazos.

Cuando regrese Zeon… le preguntaré.

Él conoce este mundo.

Solo tengo que tener cuidado de no levantar sospechas.

......................

Diez minutos después, un resplandor rojizo iluminó la entrada de la cueva.

—He regresado.

Zeon apareció con paso firme, el fuego danzando suavemente a su alrededor. En sus manos llevaba una tela que envolvía algo.

Se inclinó ligeramente frente a mí.

—¿Te gusta el estofado?

Parpadeé.

—Sí…

Una leve sonrisa apareció en sus labios.

—Bien.

No fue nada exagerado.

Pero fue suficiente.

Sentí cómo el calor subía a mis mejillas sin previo aviso.

Zeon pareció notarlo, porque de pronto tosió suavemente, desviando la mirada.

—Espera un momento… prepararé dónde servirlo.

Un minuto después, estábamos sentados frente a una piedra plana que servía perfectamente como mesa. Zeon extendió la tela, revelando varios platillos que desprendían un aroma intenso y delicioso.

Mi estómago reaccionó de inmediato.

Pero antes de que pudiera hacer nada, él ya estaba tomando la iniciativa.

Me alimentaba.

Como si fuera lo más natural del mundo.

El ambiente… era extraño.

Silencioso.

Tenso.

Y cálido al mismo tiempo.

En un momento, su dedo rozó mis labios para limpiar un resto de comida… y sin pensar, sin procesarlo siquiera—

Lo lamí.

El contacto fue breve.

Pero suficiente.

Zeon se quedó completamente inmóvil.

Sus ojos se abrieron ligeramente, sorprendido.

Yo tardé un segundo en darme cuenta de lo que había hecho.

Y cuando lo hice—

El mundo se me vino encima.

Solté su dedo de inmediato, apartándome.

—¡Ah! ¡Perdón! —dije atropelladamente—. ¡No sé por qué lo hice! ¡Lo siento!

Giré el rostro, incapaz de mirarlo.

Podía sentir el calor en mis mejillas.

Mi corazón latía con fuerza.

¿Qué diablos fue eso…?

Podría malinterpretarlo…

El silencio se extendió unos segundos.

Y cuando me atreví a mirar de reojo…

Zeon… sonreía.

Suavemente.

Mi corazon dió un vuelco.

......................

Después de unos minutos, terminé de comer.

El ambiente se había calmado, pero mi mente no.

Los rubíes.

¿Cómo se suponía que iba a encontrarlos?

Zeon inclinó ligeramente el rostro hacia mí, observándome con atención.

—¿Tienes más hambre?

Negué rápido, evitando su mirada.

—¿Eh? ¡Ah, no! Ya estoy lleno. Gracias…

Sonreí, algo torpe.

Él no apartó la vista.

—¿Tú has comido algo? —pregunté, esta vez mirándolo.

Zeon alzó apenas una ceja.

—¿Te estás preocupando por mí?

—¡Por supuesto! —respondí sin pensar—. Tú también debes alimentarte.

Por un segundo, pareció sorprendido.

Luego, muy levemente, se sonrojó.

—Yo… no tengo hambre.

Pero antes de que pudiera decir algo más, cambió el tema.

—Si ya no tienes hambre… es hora de dormir.

Sin previo aviso, me levantó en brazos.

—¡Eh—! —me sobresalté—. ¡No quiero reproducirme! ¡Soy un macho!

Zeon suspiró, como si aquello ya no tuviera importancia.

—No me interesa tener hijos… a menos que tú quieras tenerlos.

Me dejó con cuidado sobre la cama improvisada de pieles.

Sus palabras me dejaron en silencio.

No discutí.

Pero… me sorprendió.

Zeon no era como Yokun.

No había prisa en él.

No había imposición… al menos no de esa forma.

Cerré los ojos lentamente.

El cansancio terminó por vencerme.

Y me dormí.

......................

En algún momento de la noche, el silencio de la cueva se vio interrumpido por un leve movimiento.

Ren dormía profundamente, ajeno a todo, cuando una presencia cálida comenzó a rodearlo con cuidado. Zeon, en su forma mitad serpiente, se acomodó a su alrededor con una precisión casi instintiva, envolviéndolo sin ejercer presión, como si temiera lastimarlo incluso en sueños.

Su cuerpo actuaba como un refugio.

No había amenaza en su contacto.

Solo calor.

Solo una extraña sensación de protección.

Ren se removió apenas entre sueños, su respiración tranquila, su expresión relajada… completamente vulnerable.

—Quiero un tazón de arroz… —murmuró en voz baja, casi inaudible— con un huevo… por favor…

Hizo una pequeña pausa, como si su mente divagara en algún recuerdo lejano.

—Ah… no… mejor unos taquitos al pastor…

Zeon lo observó en silencio.

Sus ojos, normalmente firmes y fríos, se suavizaron levemente al escuchar aquellas palabras sin sentido para él.

Lentamente, llevó una mano al rostro de Ren y apartó con cuidado algunos mechones de su frente, acariciándolo con una delicadeza que contrastaba con su naturaleza.

Se quedó así unos segundos, contemplándolo.

Arroz.

Huevos.

¿Tacos al pastor…?

Palabras desconocidas.

Sabores que no pertenecían a ese mundo.

Sus pensamientos se detuvieron ahí, suspendidos en una duda silenciosa.

1
Mercedes Jimenez
ayayay 😋🫠
Mercedes Jimenez
ooo no pobre
Mercedes Jimenez
🤗pobre come come mucha fuerza
Ana🌸🤍
No lo entiendo 🥲 en la portada sale una mujer entonces por que es un chico el prota? 🍆😅
Ruczca🐈‍⬛🌸: Es fantasía LGBT.
total 2 replies
Mercedes Jimenez
🤬 toma eso perra
...
Nadie mis amigas cuando les cuento algo...😔
...
Perdon por la cinseridad...👄
...
Solo lei la descripción y ya ando emocionada...👄
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