Vincent Salvatore lo tenía todo: dinero, poder, respeto y una posición privilegiada en el mundo del crimen organizado, el jefe la mafia Rusa. Era un hombre temido en ese mundo, y su nombre resonaba en los callejones oscuros y en los salones de los capos más importantes de la ciudad.
Nadie se atrevía a desafiarlo. Pero a pesar de su reputación, Vincent tenía un lado vulnerable. Un lado que solo Marsella Marotti, la hermosa hija del jefe de una de las familias rivales de la mafia, Marco Marotti, logró ver. Desde el momento en que la conoció, Vincent supo que ella era diferente a las demás mujeres que había conocido antes.
La forma en que lo miraba lo hizo sentir vivo de nuevo. Pero la rivalidad entre sus familias era legendaria y peligrosa. Y aunque Vincent había logrado mantener una frágil tregua entre ambos clanes, sabía que tarde o temprano tendría que tomar partido. La línea entre la venganza y la lealtad era delgada, y Vincent tendría que elegir qué lado de la balanza pesaba más. ¿Sería capaz de sacrificar todo lo que había construido por Marsella, o caería en la trampa de la venganza y la guerra sin fin?
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Flashback
John golpeó la puerta de la oficina de Marsella, esperando pacientemente a que ella le diera permiso para entrar. Tras el inusual encuentro con Kozlov y Marco que dejó a Marsella marcada física y emocionalmente, John le había anunciado la urgencia de una conversación. A pesar de la tensión en el aire, Marsella lo invitó a entrar.
—Adelante, John. —dijo Marsella, permitiéndole acceso a su refugio.
John se acomodó frente a ella, notando el cambio en su atuendo que intentaba esconder las secuelas del altercado.
—No necesitas ocultar nada, Marsella. Conozco los eventos recientes. Soy amigo de tu padre y y conozco muy bien la escoria que es Kozlov. —aseguró John, adoptando una postura tranquila.
El comentario de John incomodó a Marsella, quien defendió a su familia con determinación.
—No tienes derecho a opinar sobre mi familia ni sobre mí. Ellos no me han hecho nada. Visto como quiera. —respondió Marsella, mostrando su descontento.
De repente, John retiró con rapidez los grandes lentes de sol que Marsella llevaba, revelando su rostro marcado por la violencia.
—¿Quién te hizo esto? —preguntó John con firmeza. —No intentes decirme que te infligiste esto tú misma. Ayer me crucé con tu padre en el ascensor y sé que él es responsable. Por eso tu madre lo dejó. —afirmó, reclinándose en su silla.
Las lágrimas de Marsella brotaron al ser descubierta. John continuó, revelando su conocimiento sobre la violencia que sufría su madre.
—Estás viviendo lo mismo que tu madre padeció durante años. Reconozco la mirada en el rostro de tu padre cuando maltrata a una mujer, porque fui testigo de cómo lastimaba a tu madre. Y de Kozlov, puedes esperar incluso menos que de tu propio padre.
—¡Cállate! —gritó Marsella, incapaz de aceptar las revelaciones de John.
—Tan ingenua como siempre. Conozco a tu padre desde antes de que tú pensaras en nacer. Sé quién es y de lo que es capaz. —comentó John, con un tono de autoridad y conocimiento.
Marsella asimiló las palabras de John con un reconocimiento profundo; su padre era indudablemente peligroso, aunque le resultaba difícil aceptar la verdad sobre el sufrimiento de su madre.
—Si solo viniste a enredarme con tus acusaciones, John, puedes marcharte por donde viniste y salir de mi vida —expresó Marsella con tristeza en su voz.
John, sin embargo, optó por compartir una perspectiva reveladora sobre la admirable madre de Marsella.
—Nunca te han dicho lo increíble que fue tu madre, Marsella —comentó John, captando la atención de Marsella, quien lo instó a continuar con su mirada. —Ella era una mujer maravillosa y devota a la familia. Conocía a tu padre desde la infancia, eran inseparables. Sin embargo, todo cambió cuando Marco confesó sus sentimientos por ella. A pesar de las objeciones de sus padres, decidieron casarse, enfrentándose juntos a los desafíos económicos. Pero la distancia provocada por los trabajos de Marco desencadenó problemas. Tu padre y yo trabajábamos lejos de casa, y la separación distorsionó todo. Marco se involucró con otras mujeres, al igual que yo, pero tu madre siempre fue fiel, resistiendo y manteniéndose firme.
John hizo una pausa al notar las lágrimas en el rostro de Marsella.
—Lo siento, Marsella. No debería haberte contado eso. Mejor me retiro...
—No. —interrumpió Marsella— Necesito conocer la verdad. Quiero que me cuentes todo.
John se encaminó hacia la puerta de la oficina de Marsella, la cerró con llave y luego tomó asiento frente a ella, quien hizo lo mismo.
—Tu madre empezó a sospechar de Marco. —Continuó John. —Y comenzaron a surgir disputas a medida que ella le reclamaba más. Tu padre se negaba rotundamente, y sus diferencias crecieron. Después, tu padre y yo fuimos contratados por una empresa para trabajar en Italia durante un año. Los trabajos iban a ser bien remunerados. Al llegar a Italia, tu padre estableció fuertes lazos con los jefes que nos contrataron. Descubrimos más tarde que estos jefes estaban involucrados en negocios ilícitos y que nuestros trabajos eran solo una fachada para sus actividades ilegales. Tu padre, seducido por la tentación, se sumergió en ese mundo y, con su astucia, ascendió en poder y renombre.
—¿A qué te refieres con negocios ilícitos? —Preguntó Marsella.
—No me malinterpretes, Marsella. —respondió —La palabra "ilícitos" abarca mucho más de lo que puedes imaginar. Tu padre ingresó al mundo de la mafia.
Marsella quedó atónita ante esta revelación.
—Un año después, tu padre viajó a Rusia para ver a tu madre, mientras yo me quedaba en su representación. La verdad es que no quería, porque sabía en qué tipo de negocios estaba involucrado tu padre, y no eran buenos. Pero al sumergirme en ese mundo, me dejé cegar por el poder y decidí ser leal, acompañando a mi gran amigo en esta peligrosa aventura. Después de dos semanas, Marco regresó y los jefes de la mafia italiana le dieron luz verde para que regresara a Rusia y controlara la mafia desde aquí. Tu padre aceptó y me nombró su mano derecha. Después de ocho meses, regresamos a Rusia con todo en su lugar, con la ayuda de los italianos. Cuando regresamos, me encontré con la sorpresa de que habías nacido. Me sorprendió mucho porque Marco nunca mencionó el embarazo de tu madre. En su lugar, dijo que era una sorpresa que quería darme. Me pareció extraño, pero ahí estabas tú, llenando de luz ese hogar.
Por otro lado, tu padre estaba sumamente concentrado en sus negocios y las cosas se volvieron serias. Surgieron dificultades vinculadas a estos negocios que afectaron su humor. Empezó a maltratar a tu madre por cualquier cosa, incluso delante de ti mientras estabas en brazos de ella. La forzaba a tener relaciones en contra de su voluntad. Tu madre soportó esto durante muchos años. Cuando creciste, Marco continuó con estos abusos, solo que tú nunca te diste cuenta.
Tu madre encontró la manera de escapar de Marco,—continuó John. —No sé cómo lo hizo, y tu padre tampoco ha hablado mucho al respecto. Solo ha dicho que tu madre se fue y él la dejó escapar.
Marsella quedó petrificada ante las revelaciones de John. Sus lágrimas fluían rápidamente, empapando sus pómulos, pero en sus ojos ardía una ira. Una llama se encendía en su interior, despertando un odio hacia su padre, la persona a la que durante mucho tiempo había admirado.
—¿Por qué me cuentas todo esto? —dijo, sumergida en lágrimas.
John se inclinó hacia adelante.
—Porque quiero destruir a tu padre —dijo con determinación en la mirada—. Me ha faltado al respeto en los últimos meses, y el imperio que tiene fue construido junto a mí. Aunque tu padre te trate a veces como una basura sin importancia, por alguna razón te ama profundamente, y eres su punto más vulnerable. Así que, si quiero destruir a Marco, necesito completamente tu ayuda.
Marsella hizo una pausa antes de responder.
—No quiero que me uses y me hagas sentir como un peón —comentó Marsella—. Si quieres destruir a mi padre, necesito que me cuentes todo lo que sabes y me des más motivos en su contra.
John esbozó una sonrisa ante la petición de Marsella.
—Ahora estamos empezando a entendernos —dijo John—. Hay otra verdad de la que estás completamente ajena.
Marsella se acomodó en su silla.
—Te escucho —dijo, preparada para lo que vendría.
—Alexandre Petrov, el hombre que fundó tu compañía y veló por tu bienestar, fue asesinado por órdenes de tu padre —expresó John.
Marsella abrió los ojos, incapaz de creer lo que acababa de escuchar. Su corazón se hundió al escuchar esta impactante noticia.
—No puede ser cierto... —murmuró con pena en su voz, quebrándose y estallando en llanto.
John sonrió satisfecho por dentro, disfrutando del sufrimiento de Marsella, pues eso significaba que podría desencadenar una tormenta en la vida de Marco.
—En nuestro mundo, Marsella, no hay lugar para la amistad. Solo existe la ambición y el poder que todo lo corrompe —añadió.
Marsella quedó sumida en sus pensamientos durante unos segundos, considerando la propuesta de John.
—¿Qué tengo que hacer? —respondió llena de seguridad.
—J. Reyes
Hola chicos, quiero aclarar que los capítulos de flashback tienen una continuidad entre ellos, así que cuando deje un capítulo a medias, seguiré explicando todo en los siguientes capítulos de flashback.
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