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PACTO DE PIEL Y SANGRE

PACTO DE PIEL Y SANGRE

Status: En proceso
Genre:Romance / Posesivo / Venganza
Popularitas:768
Nilai: 5
nombre de autor: Paula_noches de tintas

Empezó como una partida silenciosa de ajedrez, un juego peligroso de miradas calculadas, provocaciones sutiles y movimientos estudiados para ver quién caía primero. Cada palabra era un peón avanzado con premeditación; cada roce, una jugada de distracción en un tablero invisible donde ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder el primer jaque mate.

Pero se descuidaron. En el juego de adivinar las intenciones del otro, el orgullo se fracturó y el tablero terminó por romperse. Ya no quedaban estrategias ni tácticas de defensa, solo la certeza desesperada de que, de tanto jugar a lastimarse, habían terminado enredados en un amor tan intenso y ciego que quemaba, incapaces de rendirse aunque perder significara entregarlo todo.

NovelToon tiene autorización de Paula_noches de tintas para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Misión: Sobrevivir a Noah y no morir en el intento

El eco de los pasos de Axel alejándose por el pasillo exterior era la prueba irrefutable de que había caído redondito en el anzuelo. No tuve que esperar mucho tiempo dentro del baño para escuchar cómo la puerta principal de mi habitación se abría con extrema cautela.

Una sonrisa de triunfo se dibujó en mis labios ante el espejo. Sabía perfectamente lo que significaba ese silencio repentino y la forma en que la atmósfera de la recámara se cargaba de una tensión eléctrica. El cazador había entrado por su propio pie a la boca del lobo, creyendo tener el control absoluto, sin notar que las reglas de este tablero siempre las había manejado yo.

Salí del baño con total naturalidad, luciendo únicamente una bata de seda ligera que apenas cubría lo necesario, dejando las piernas al descubierto y el cabello aún húmedo cayendo en ondas sobre mis hombros. Al dar el primer paso hacia el dormitorio, lo encontré allí: de pie junto a la cama, con los ojos oscurecidos por el deseo y la respiración ligeramente agitada. Su postura imponente y la chaqueta de cuero no lograban disimular la evidente reacción que mi pequeño espectáculo de seducción había provocado en él minutos atrás.

—Vaya, parece que al final los papeles se invierten, «reina del juego» —dijo Axel con esa voz ronca y provocadora, dando un paso lento hacia mí para acortar la distancia con una seguridad que bordeaba la arrogancia.

—Cuidado con los pasos que das en mi territorio, cachorro —le respondí con una sonrisa burlona, cruzándome de brazos para retarlo con la mirada—. Podrías terminar quemándote con un fuego que no sabes manejar.

—¿Fuego, dices? —Soltó una risa seca, divertida, y en un parpadeo ya lo tenía frente a mí, sujetando mi cintura con manos firmes y pegando mi cuerpo al suyo contra el borde del colchón—. Lo único que veo aquí es a una mujer suplicando atención a gritos... aunque sus labios digan lo contrario.

El calor de su anatomía me atravesó la tela de la bata y, por un instante, el aire comenzó a faltarme. Su mirada descendió directo a mis labios antes de recorrer mi cuello, haciéndome estremecer. Sin embargo, me negué rotundamente a darle el gusto de mostrar debilidad. Jugar con fuego siempre había sido mi especialidad, y esa noche estaba dispuesta a quemarme entera con tal de ganarle la partida al maldito de la motocicleta.

El tacto de sus manos quemaba a través de la seda, y la mezcla de su perfume con ese aire de chico malo me descolocó por un segundo. Aún así, no pensaba dejárselo tan fácil.

—¿Suplicando? —devolví el reto con una sonrisa cínica, levantando la barbilla para sostenerle la mirada—. Creo que estás confundiendo las cosas, Axel. Yo no suplico... entretengo. Y tú caíste directo en mi trampa.

Un destello de pura provocación cruzó sus ojos oscuros. En lugar de apartarse, deslizó una de sus manos con total posesión por mi espalda baja, obligándome a arquearme ligeramente hacia él hasta borrar cualquier espacio entre los dos. Podía sentir la fuerza contenida en sus músculos y el latido acelerado de su pecho compitiendo con el mío.

—¿Una trampa? —susurró, rozando con sus labios la comisura de los míos y enviando un escalofrío directo por mi columna vertebral—. Lo único que veo es que tenías tantas ganas de verme que tuviste que armar todo un show para llamar mi atención. ¿O me vas a negar que estabas deseándome mientras te tocabas?

La descarada franqueza de sus palabras me golpeó de lleno, dejándome sin respuesta inmediata. Intenté retroceder, pero su agarre en mi cintura se volvió inquebrantable, impidiendo que escapara de su órbita.

—Eres un maldito arrogante... —bufé, sintiendo el calor encender mis mejillas y extenderse por cada rincón de mi piel.

—Y tú eres una orgullosa que no sabe perder —respondió antes de cortar de tajo la distancia.

Sus labios cayeron sobre los míos con una voracidad que llevaba semanas acumulándose. Fue un beso rudo, hambriento, de esos que desarman cualquier defensa y borran todo pensamiento racional. Por puro instinto, mis manos terminaron aferrándose a las solapas de su chaqueta de cuero, tirando de él hacia mí para rendirme al mismo fuego que juré dominar. La partida de ajedrez había terminado; ahora solo quedábamos nosotros dos consumiéndonos en el intento.

El sabor de sus labios era una mezcla de peligro y pura adicción. Ajusté mi agarre en su ropa, desesperada por profundizar el beso, mientras él me levantaba ligeramente en vilo para acoplarme por completo a su cuerpo. La temperatura en la habitación subía a pasos agigantados y la cordura se evaporaba con cada segundo. Sus manos recorrieron mi espalda, deslizándose sobre la seda con una urgencia que encendía cada una de mis fibras.

Todo indicaba que esta vez no habría marcha atrás, que el orgullo cedería definitivamente ante la tentación.

Pero el destino —o la pésima suerte que suele aparecer cuando intentas hacer algo a escondidas— decidió intervenir de la forma más inoportuna.

Unos pasos pesados y apresurados comenzaron a resonar por el pasillo principal, acercándose a mi habitación. Para empeorar las cosas, una voz grave retumbó rompiendo el trance:

—¡Natalia! ¿Estás despierta? ¡Necesito que me prestes el cargador de la laptop ahora mismo! —era la voz de Noah.

Abrí los ojos de par en par, invadida por el pánico. La adrenalina me devolvió a la realidad en un segundo.

Axel se detuvo en seco, con el entrecejo fruncido y la respiración agitada, mirando hacia la puerta que ya empezaba a sonar bajo los golpes de mi hermano.

—Mierda... —susurró entre dientes, con una mezcla de frustración y picardía contenida.

—¡Es mi hermano! ¡Se supone que no regresaba hasta mañana! —le susurré al oído, empujándolo con desesperación hacia el otro extremo de la habitación—. ¡Escóndete, idiota! ¡Si te ve aquí me mata a mí y a ti te rompe la cara!

Noah volvió a golpear la madera, impaciente.

—¡Natha, abre la puerta! ¡Sé que estás ahí!

Axel, con una agilidad sorprendente y una media sonrisa burlona a pesar de la emergencia, se desplazó veloz hacia el balcón. Esquivó los muebles en silencio mientras yo intentaba calmar mis latidos, anudarme la bata a toda prisa y correr hacia la entrada antes de que a mi hermano se le ocurriera tirar la puerta abajo.

—¡Ya voy, Noah! ¡Deja de golpear así, que no estoy sorda! —grité tratando de modular la voz, tomando una bocanada de aire para normalizar el ritmo cardíaco.

Miré hacia el balcón por última vez. Axel ya había salido, pero alcancé a ver cómo la cortina se movía con brusquedad. El muy cínico me dedicó un guiño socarrón antes de ocultarse entre las plantas, como si la situación le pareciera la broma del siglo y no una inminente escena del crimen si mi hermano lo descubría semidesnudo en mi dormitorio.

Ajusté mi postura y abrí la puerta con la mejor cara de fastidio que pude ensayar en tres segundos.

—¿Se puede saber por qué tanto escándalo a estas horas? —le reproché a Noah, cruzándome de brazos en el umbral para bloquearle el paso.

Mi hermano me miró de arriba abajo: despeinado, con cara de no haber dormido bien y sosteniendo la laptop bajo el brazo.

—Necesito el cargador urgente, me voy a quedar sin batería en plena videollamada con los de la constructora —se justificó, intentando asomar la cabeza hacia el interior—. ¿Por qué tardaste tanto en abrir? Tenías cara de estar haciendo algo ilegal.

—¡Claro que no! Estaba... dormida profundamente —mentí con descaro, sintiendo un calor traicionero treparme por el cuello—. Y mi cargador está abajo, en la sala. Ve por él tú mismo.

—Qué humor tan encantador te manejas, hermanita —se burló Noah, rodando los ojos antes de darse la vuelta—. Y bájale a la paranoia, que solo venía por eso.

Lo vi alejarse por el pasillo a paso perezoso. Esperé a que sus pisadas se perdieran en las escaleras para soltar todo el aire contenido en los pulmones. Cerré la puerta de golpe, pasé el seguro con manos temblorosas y solté una risa ahogada mientras caminaba directo hacia el balcón.

Abrí la puerta corrediza de cristal y me asomé con cautela.

—Ya pasó el peligro, genio. Puedes salir de tu escondite antes de que te adopten las plantas —hablé al aire con ironía.

Un segundo después, la silueta de Axel emergió detrás de una enorme maceta. Se sacudió un poco de polvo de los hombros con total soltura, luciendo una expresión de divertida incredulidad.

—Tengo que admitir algo, «reina del juego»... —dijo, apoyándose en el marco del balcón con una sonrisa traviesa y la respiración aún algo acelerada—. Tu hermano tiene un don natural para arruinar los mejores momentos.

—No digas tonterías y vete antes de que se le ocurra regresar —le exigí, haciendo un esfuerzo enorme por contener la risa.

—Esto no se va a quedar así, Natalia —susurró con una promesa peligrosa brillando en sus ojos avellana antes de saltar ágilmente hacia el jardín inferior, dejándome con la respiración entrecortada y una sonrisa inevitable en los labios.

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Michel Yandi
me encanta esta historia 🦆✨
Paula Nuñez: ¡Muchísimas gracias por tu apoyo! Me alegra un montón que te esté gustando la historia. Si te atrapó, te invito a pasar por mi perfil para que le eches un vistazo a mis otras novelas. ¡Seguro que también te van a encantar! ❤️✨
total 1 replies
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