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Vendida Al Rey Dragón

Vendida Al Rey Dragón

Status: Terminada
Genre:Posesivo / Dragones / Completas
Popularitas:31.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalia Hache

Isabela es vendida en matrimonio por su padre, al rey de los dragones, luego de qué su reino cayera en una profunda ruina. Su pueblo se moría de hambre y de frio, así que a la princesa del norte deberá elegir entre traicionar todo lo que conoce, o entregarse al hombre que la compró y salvar a su pueblo de la extinción.

Pero un veneno en su cuerpo, la hace perder completamente la vida y reencarnar en el cuerpo de una sirvienta de su propio palacio.

NovelToon tiene autorización de Dalia Hache para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20

Isabela se quedó en silencio por un instante, con el pecho agitado por el esfuerzo y la electricidad de la danza. No apartó el rostro del tacto de sus nudillos, aunque sus ojos oscuros destellaban con una mezcla de desafío y advertencia. Sabía exactamente qué significaba cruzar esas puertas: dejar atrás la fachada del protocolo y adentrarse en el terreno definitivo donde sus voluntades chocarían sin testigos ni máscaras de por medio.

—La clemencia es para los débiles, Malakor —respondió ella con voz firme, sosteniéndole la mirada con una frialdad altiva que contrastaba con el calor sofocante del salón—. Y el hielo nunca pide piedad.

Una sonrisa peligrosa y dominante curvó los labios del rey. Sin decir una sola palabra más, Malakor deslizó su mano desde su cintura hasta tomar firmemente la suya, entrelazando sus dedos con una posesividad absoluta. Guió a la princesa con paso firme y deliberado, alejándola del centro de la pista mientras la nobleza y los guerreros enmascarados inclinaban la cabeza respetuosamente a su paso, sin atreverse a levantar la vista.

Cruzaron las enormes puertas de doble hoja talladas en madera de obsidiana, dejando atrás el murmullo de la corte, el olor a incienso y la luz moribunda de los braseros. Los pasillos del ala real se adentraban en la montaña, donde la piedra era más fría y el silencio, absoluto.

Al llegar a los aposentos privados del monarca, las pesadas puertas se cerraron a sus espaldas con un eco sordo y definitivo, aislándolos del resto del mundo.

La estancia privada estaba tenuemente iluminada por las brasas de una gran chimenea excavada en la roca viva, proyectando sombras alargadas sobre las pieles oscuras y los cortinajes pesados. El ambiente estaba cargado de una tensión tan densa que parecía casi imposible respirar.

Malakor la soltó, pero dio un paso inmediato hacia ella, acorralándola suavemente contra el muro de piedra oscura antes de que pudiera dar un solo paso hacia el interior. Con una lentitud calculada, el rey levantó las manos y desató los broches metálicos de su propia pesada máscara de hierro y cuernos, retirándola para dejar al descubierto su rostro marcado, la mandíbula tensa y esos ojos ámbar que ardían con una intensidad indomable.

—La farsa terminó, Isabela —susurró el rey con voz ronca, muy cerca de sus labios, mientras sus manos se deslizaban con delicadeza peligrosa hacia los bordes de la máscara de filigrana de la princesa—. Ahora quiero ver a la mujer que se atrevió a incendiar mi trono.

Isabela no se movió ni apartó la mirada. Permitió que el aire denso y cargado de ceniza y vino especiado llenara el espacio entre ambos, sosteniendo el peso de su escrutinio con una frialdad altiva. Sabía que bajar las defensas ahora, ni por una fracción de segundo, equivaldría a perder la partida que acababan de iniciar.

Con un movimiento lento y deliberado, Malakor desató los seguros laterales de la máscara de filigrana de la princesa. Los dedos ásperos y cálidos del rey rozaron la piel fría de sus mejillas, un contraste eléctrico que hizo que el pulso de Isabela diera un vuelco, aunque se obligó a mantener la expresión perfectamente inexpresiva.

La máscara cayó al suelo con un seco repiqueteo metálico sobre la piedra, dejando al descubierto su rostro: la barbilla en alto, los labios firmes y los ojos oscuros brillando con una determinación implacable, exactamente idéntica a la del hielo que se niega a fundirse ante el fuego.

Malakor la contempló en silencio durante un segundo eterno. No había en su mirada nada de la arrogancia burlona con la que solía tratar a los cortesanos o a sus antiguos amantes; lo que ardía en sus ojos ámbar era una mezcla de asombro visceral y un hambre antigua, el reconocimiento de un igual que se había ganado su lugar a sangre y fuego.

—Tenías razón, princesa —murmuró el rey con una voz tan baja y ronca que parecía brotar directamente de las profundidades de la tierra—. El hielo corta más profundo de lo que imaginaba.

—Y el fuego quema solo a quien no sabe sostenerlo, Malakor —respondió Isabela con la voz cristalina y firme, sin retroceder ni un solo milímetro cuando el cuerpo del rey se inclinó hacia el suyo.

La distancia entre sus labios se desvaneció en un instante. El beso no fue una tregua ni una rendición; fue un choque colosal de dos fuerzas opuestas. La boca de Malakor se abalanzó sobre la suya con una urgencia dominante, áspera y hambrienta, reclamando cada rincón con la fuerza de un rey acostumbrado a poseerlo todo. Pero Isabela no se encogió ni se entregó sumisa; le devolvió el golpe con la misma intensidad feroz, mordiendo el labio inferior del monarca con una fiereza helada que extrajo una exhalación gutural de su garganta.

Las manos de Malakor se deslizaron de inmediato por su espalda, aferrando el terciopelo negro de su vestido con una fuerza posesiva que la levantó ligeramente del suelo, pegándola por completo a su pecho colosal, donde los latidos de ambos parecían formar un solo tambor de guerra. El calor que emanaba de la piel del rey amenazaba con derretir las defensas de la princesa, pero el orgullo indomable de Valaria corría por sus venas, convirtiendo cada caricia en una batalla de voluntades.

—Si pretendes quemarme, rey dragón... —susurró Isabela contra sus labios, con el pecho agitado y la mirada encendida en un desafío puro mientras le sostenía el rostro con ambas manos—, asegúrate de no quemarte las manos primero.

Malakor soltó una risa oscura, áspera y temible contra su boca, antes de volver a devorar sus labios con una pasión salvaje que selló, sin retorno posible, el destino de la corona de Asgardia.

1
Lulu Hughes
excelente escritura describes todo muy bien felicidades y bendiciones
Nata
Bella historia una novela que te atrapa desde el inicio, cada capítulo era algo nuevo y el carácter de Isabela y Malekor los veía tan alejados que no orense que se llegarán amar como terminaron, lo lindo fue se formó una bella familia donde el respeto y el amor mutuo rompió barreras, y también tuvieron el fruto de su amor y futuro legado.
Nata
Hay que lindo me gusto mucho esta novela me atrapo desde un principio, muy bella y que iba a imaginar que esos dos se llegaron amar así de lindo 🥹🥹🥹🥹
Nata
Que lindos por fin pueden disfrutar de una nueva etapa sin conspiraciones y peligros.
Nata
OMG! pensé que duraría más tiempo para que quedarán embarazados por el tema del entendimiento. Que lindo van a tener mini reinas o reyes por el castillo 🥹🥹
Nata
Y es que si desde un inicio ella lo desafío pero sin duda alguna eso fue lo que ayudó para que pudiera aprender a sobrevivir y salvarse de esas conspiraciones de los imperios. Y bueno de paso se ganó el amor del rey que eso si se veía un poco imposible
Nata
bueno estoy un poco confundida es por los tiempos que no se aclaran ellos hablan de años y todo pero para mi todo ha sido en un lapso de meses me gustaría que eso se aclara. y bueno por ahora si pueden disfrutar de su amor felices y formar ese hogar y seguir prosperando los reinos que tanto desean.
Nata
Por fin están pagando estos dos que se creyeron intocables y que podían hacer lo que ellos creian que era lo mejor pero resulta que la bella Isabela les salió más difícil de lo que ellos creyeron
Nata
hay que intriga esperemos que todo salga perfectamente y las dos regresen a su cuerpo sanas y la reina se pueda salvar.
Nata
pensé que primero le darían el remedio al cuerpo de la reina pero bueno esperemos a que todo salga bien
Lupita Espinoza Castro
Me encantó gracias escritora
Nata
hay ese boticario resultó ser todo un farsante pero ya empezó a pagar por sus juegos sucesos. y bueno apareció la zorra mayor que resultó ser toda un mal que no tuvieron en cuenta.
Nata
hay que bueno el dragoncito ayudo para que ella le mostrará la verdad a Malekor porque ese hombre es demasiado necio, ahora solo falta que ella pueda regresar a su cuerpo y la verdad ahí si esta como complicado
Nata
hay no puede ser yo si dije todo termino muy fácil pues resulta que el señor la había reconocido que estaba ahí, bueno esperemos y los dragones la conozcan bueno yo espero que el bebe que ella toco cuando estaba naciendo la conozca primero 🥺🥺
Nata
hay no puede ser la descubrieron o bueno esta a poco que la descubran ahí si me toca hacer pero malabares para esconderse
Nata
como así cuantos años es la reina no es meses ?
Nata
Bueno menos mal que ya sabe quienes son los culpables lo malo es que el rey tiene fuerza bruta pero inteligencia como que el falta un montón
Maria Diosdado Velázquez
Oiga escritora y los hijos donde quedaron, ya casi acaba la novela y de los hijos y maternidad que tanto pelearon 🤔🤔🤔🤔🤔
Maria Diosdado Velázquez
La Reyna tiene el derecho de hacer justicia delante de todos los del reino, 😁😁😁
Nata
ese degenerado por fuera te sonríe se parece como si fuera un aliado y termina dando la puñalada por la espalda
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