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Soy La Presa De Tres Alfas

Soy La Presa De Tres Alfas

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Yaoi / Fantasía LGBT
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: VICTOR CUETO

«Mi sangre no pide compasión; exige ser devorada.»

El chasquido del cerrojo blindado nos dejó a oscuras en el laboratorio subterráneo. En el suelo, los vidrios de mi última ampolleta de supresor. En mis venas, el desastre.

Mi cuerpo es una trampa: libero un aroma a miel y jazmín tan violento que me dobla las rodillas, me asfixia la garganta y me humilla. La ventilación esparce la plaga de mi olor por el aire sellado, y la biología no perdona.

Tres aromas depredadores acorralan mi agonía en la penumbra. Sin medicina que me salve, sin aire para gritar y con la fiebre del celo quemándome la piel desde adentro.

La cacería empezó. Y la única duda es cuál de los tres clavará primero sus garras en mi nuca.

NovelToon tiene autorización de VICTOR CUETO para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 23: FRECUENCIA DE INSUMISIÓN

FRECUENCIA DE INSUMISIÓN

El temporizador digital de la muñequera del General Korvak comenzó una cuenta regresiva roja de diez segundos que destellaba con un pitido agudo y penetrante. En el interior de los miles de tubos criogénicos, el fluido transparente empezó a hervir rítmicamente, soltando chispas y pequeñas descargas eléctricas que iluminaron los rostros sumergidos de los Omegas en estasis.

—¡Siete segundos, Lian! —tronó la voz de Korvak desde el balcón superior, con la mano suspendida sobre el interruptor de purga—. ¡Ríndete y entra en el contenedor, o convierte este salón en una fosa común!

Dí un paso al frente, alzando ambas manos con las palmas abiertas hacia el balcón, fingiendo un pánico desesperado para concentrar toda la atención del General sobre mí.

—¡Espera, Korvak! —grité, haciendo resonar mi voz en la bóveda de hormigón—. Si me matas a ellos, matas el único material genético puro que necesitas para estabilizar el suero. ¡Tú sabes que sin mi presencia los otros sujetos sufren colapso biológico en menos de un mes!

Mientras sostenía la mirada del General y ganaba segundos valiosos, a mi espalda ocurrió el movimiento táctico. Ren se inclinó hacia el oído de Valen en un susurro imperceptible:

—El cableado de alto voltaje no pasa por el balcón —murmuró Ren, señalando con la mirada una rejilla de ventilación pesada ubicada justo debajo de la consola central—. Pasa por el subpanel del sector tres. Si cortas la polaridad ahí, la purga no tendrá tierra.

Valen no lo pensó dos veces. Se deslizó como una sombra bajo la sombra de la mesa de control, conectó su terminal portátil directamente al arnés de fibra óptica del suelo y ejecutó una secuencia de comandos de anulación de emergencia.

—...tres, dos... —contaba Korvak con una sonrisa cruel.

En el número uno, el General presionó el botón.

Un arco eléctrico azulado recorrió el techo, pero al llegar a la red de los tubos, la energía choco contra un bucle cerrado y se disipó en una explosión de chispas inofensivas sobre las rejillas del suelo. El contador se congeló en cero.

—¡Imposible! —rugió Korvak, golpeando la barandilla de acero.

—¡Ahora! —ordené.

—¡Infantería pesada, desciendan y ejecútenlos a todos excepto al Cero! —bramó Korvak por la red de mando.

Las compuertas del balcón se abrieron de golpe y dos ascensores laterales lanzaron a una docena de soldados con armaduras mecanizadas y escudos de energía desplegados.

Eren fue el primero en romper la formación. Soltó un rugido de Alfa que hizo vibrar el aire envenenado de la sala y se lanzó de frente contra la primera línea enemiga. Embistió a un soldado de dos metros con la fuerza de un impacto de metralla, usando la culata de su fusil de plasma para destrozar el visor del casco y tomar su escudo como cobertura móvil.

—¡Kaelen, flanco izquierdo! —gritó Eren mientras cubría el fuego cruzado.

Kaelen se movió con la precisión fría de un veterano de élite. Desplegó dos granadas de pulso electromagnético de baja frecuencia, haciéndolas rodar por el suelo de metal. Las explosiones de luz azul inhabilitaron temporalmente los servomotores y los escudos térmicos de las armaduras mecanizadas, dejando a los soldados rígidos por unos segundos. Kaelen avanzó entre las sombras, disparando proyectiles trazadores a las articulaciones expuestas de los trajes militares.

Mientras el combate estallaba a nuestro alrededor, Ren me tomó del brazo y me arrastró hacia la terminal central que Valen seguía manipulando.

—El panel principal está bloqueado por contraseña biométrica de Korvak —dijo Valen, tecleando a una velocidad endiablada mientras las balas rebotaban contra el blindaje de la consola—. No puedo iniciar la descongelación general desde aquí sin su huella.

Miré el brazalete de contención que llevaba en la muñeca —el mismo que Ren me había entregado— y luego observé los altavoces de la red central colgados en las columnas de hormigón.

—Valen, conecta el canal de audio del brazalete al sistema de altavoces de la fortaleza —le ordené.

—¿Qué vas a hacer? —preguntó Valen, parpadeando con sorpresa.

—Voy a darle una orden a esta montaña.

Valen puenteó los cables del transmisor en tres segundos. Ajusté la frecuencia del brazalete no para reprimir mi pulso, sino para amplificarlo. Cerré los ojos, dejé que el calor biológico de mi esencia de Omega "Sujeto Cero" recorriera mi torrente sanguíneo y liberé una onda sónica cargada de feromonas puras mezclada con la frecuencia de resonancia del brazalete.

Un tono sordo, profundo e hipnótico retumbó a través de todos los altavoces de la instalación.

Efecto inmediato: los soldados mecanizados se llevaron las manos a los cascos en un gesto de agonía. La frecuencia penetró los filtros de aire y las viseras digitales, sobrecargando sus sistemas nerviosos con un choque de desorientación biológica instantánea. Varios cayeron sobre sus rodillas, incapaces de sostener sus armas pesadas.

El impacto fue tan fuerte que los comandos biométricos de la consola de Korvak colapsaron por sobrecarga de datos, liberando el acceso raíz del sistema.

—¡El sistema está abierto! —exclamó Valen.

Presioné la secuencia de descongelación masiva. En todo el salón, las luces cian de los miles de tubos cambiaron a un verde brillante. Los cierres herméticos de vidrio comenzaron a despresurizarse con un siseo prolongado de vapor blanco, y las bombas de drenaje vaciaron el fluido nutritivo. Miles de Omegas comenzaron a abrir los ojos dentro de las cápsulas.

Pero justo cuando la pantalla principal terminaba de purgar los datos del sector, un archivo con sello rojo de "MÁXIMO SECRETO: MANDO CENTRAL" se desplegó automáticamente en la interfaz.

El título en pantalla decía: PROYECTO GÉNESIS - SUJETO ALFA ORIGINAL.

Deslicé los archivos con rapidez mientras Eren y Kaelen aseguraban el perímetro del perímetro inferior. Lo que vi en la pantalla me congeló la sangre más que el aire del salón criogénico.

Mi expediente de "Sujeto Cero" no era el primer experimento de la cúpula militar. Años antes de mi creación en el laboratorio, habían sintetizado un prototipo previo: un Alfa modificado genéticamente con capacidad para controlar las frecuencias biológicas de los tres tipos de jerarquías. Se le creía destruido en el gran incendio del Laboratorio Central, pero los registros de Korvak mostraban transferencias recientes de energía hacia el nivel más profundo de la capital.

El Sujeto Alfa Original estaba vivo, congelado y bajo el control directo del Consejo Supremo.

—Lian, las compuertas secundarias se están abriendo, los Omegas están despertando y las alarmas de la montaña van a atraer a la guarnición completa en tres minutos —advirtió Kaelen, reuniéndose con nosotros con la respiración agitada y la armadura cubierta de marcas de impacto.

Cerré el archivo, descargando la clave cifrada en mi propia terminal personal, y miré hacia las cápsulas que se abrían en cadena por todo el salón.

—El ejército de Korvak acaba de perder el control de esta fortaleza —sentencié, mirando a Ren, Eren, Kaelen y Valen—. Liberemos a los que ya están despiertos y salgamos de aquí antes de que el Mando Central envíe a su verdadero monstruo.

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Victor Cueto
excelente trama, sigueee
Victor Cueto
me encanta
BL Autor 🌈
(Sujeto Cero)
— Nota de Lian —
"Si el Mando Central y esos tres Alfas creen que pueden acorralarme o dictar mis reglas, no entienden absolutamente nada de lo que soy. Yo no soy la presa de nadie. Si estás de este lado y quieres ver cómo rompo su control capítulo a capítulo, guarda esto en tu Biblioteca y deja tu Like. No te distraigas... porque esto apenas está comenzando."
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