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EL RUIDO QUE DEJASTE

EL RUIDO QUE DEJASTE

Status: Terminada
Genre:Autosuperación / Escuela / My Hero Academia / Completas
Popularitas:520
Nilai: 5
nombre de autor: Melisa Britos

Es la historia de Elena, una joven de 24 años que vuelve a la facultad de Derecho que abandonó por bullying para recuperar su voz, y en el camino encuentra en Luz, una compañera de pelo azul, la amistad que le enseña que superarse no es olvidar lo que pasó, sino aprender a caminar de nuevo acompañada.

NovelToon tiene autorización de Melisa Britos para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 22: UN AÑO DESPUÉS - EL LIMONERO

Un año después de que Orion nos pagó, Rivas & Torres ya no está en Tucumán.

No porque nos fuimos. Porque Tucumán nos quedó chico.

Ahora ocupamos tres pisos de un edificio entero en la calle Lavalle, a tres cuadras de Tribunales. Tenemos 47 abogados. Todos de menos de 35 años. Todos de pueblos, de provincias, de barrios que nadie nombra. Ninguno vino de Beccar.

En la planta baja, hay una recepción con un limonero enorme en el medio. Un limonero de verdad, de 2 metros, que trajimos de El Trébol. Mi mamá lo cuida. Sí, mi mamá ahora trabaja con nosotros. Es la jefa de recepción. Dice que si yo puedo ser abogada, ella puede ser jefa. Y tiene razón. Nadie entra a Rivas & Torres sin que mi mamá le ofrezca un pastelito.

Anaí es la directora de nuestro departamento de Salud Mental Laboral. Viene una vez por mes desde Misiones, en avión, y capacita a empresas para que no hagan lo que le hizo Orion. Ya no tiene ataques de pánico. Se compró una casita y tiene un perro que se llama Justicia. Sí, le puso Justicia.

Tiziano tiene 9 años y está en remisión. Viene todos los viernes a hacer la tarea al estudio porque dice que de grande quiere ser como nosotros. Le compramos todos los crayones del mundo.

Flor, Luz y Santi ya no duermen en Once. Flor se compró un departamento en Almagro y está embarazada de 5 meses. Va a ser mamá y va a seguir siendo abogada. Le armamos una sala de lactancia en el estudio que es más linda que mi primer departamento. Luz es socia del área de familia y ya ganó 40 casos de madres que no cobraban alimentos. Santi es el jefe del área penal y, aunque no lo crean, ya no usa Excel para todo. Ahora usa Excel y Notion.

¿Y Marcos y yo?

Seguimos viviendo en el mismo departamento de dos ambientes. No nos mudamos. Lo arreglamos, sí. Le pusimos aire, le cambiamos la cama que se hundía en el medio, le pusimos un balcón lindo. Pero no nos mudamos. Porque ahí nos enamoramos, ahí comimos fideos con manteca, ahí planeamos Rivas & Torres en el piso.

Yo tengo 28 años. Soy multimillonaria. En la cuenta del estudio hay 240 millones de dólares. En mi cuenta personal hay mucho más de lo que jamás soñé. Podría comprarme 10 carteras Louis Vuitton como la de la abogada de la obra social. No me compré ninguna. Me compré una mochila enorme igual a la de Marcos, para que vayamos a juego.

Estoy parada en la terraza del edificio nuevo de Rivas & Torres. Son las 7 de la tarde de un jueves de marzo. Abajo, en Lavalle, hay caos de tránsito, bocinas, gente que corre.

Marcos sube con dos cafés de kiosco. Los mismos de siempre. Aunque ahora podríamos comprar café de Colombia orgánico.

"¿Qué hacés acá sola, abogada Rivas?", me dice, dándome uno.

"Miro".

"¿Qué mirás?".

"Todo. Hace un año estábamos con un balde con agua para los pies. Ahora tenemos 47 abogados y un limonero de 2 metros en la recepción que cuida mi mamá. ¿En qué momento pasó?".

"Pasó cuando dijiste que no a los 10 millones del Alvear", me dice él. "Ahí pasamos de ser un estudio a ser nosotros".

Nos quedamos callados, tomando café de kiosco, mirando Lavalle.

"Torres, ¿vos te arrepentís de algo?", le pregunto.

"Sí. De no haberte dicho que te amaba en primer año, en vez de decirte pastelito".

Me río.

"Yo sí me arrepiento de algo. De haber pensado que sobraba".

Me abraza por atrás. Como siempre.

En ese momento, sube Mirta, nuestra secretaria, que ahora es gerenta de operaciones y gana más que un juez.

"Doctora, perdón, pero hay una señora abajo. Dice que no tiene turno, que viene de Chaco, que la despidieron por estar embarazada y que le dijeron que acá defienden a los que sobran. ¿La atiendo mañana?".

Miro a Marcos. Marcos me mira a mí.

"No, Mirta. Decile que suba ahora. Que la atiende la doctora Rivas personalmente. Y tráele un pastelito de mi mamá".

Mirta baja.

"¿Ves?", me dice Marcos. "Todavía hay gente que sobra. Todavía nos necesitan".

"Entonces todavía no terminamos", le digo.

"No. Recién empezamos".

Bajamos los tres pisos por escalera, porque el ascensor está roto otra vez, como en el viejo estudio. Y cuando entramos a la recepción, vemos a la señora de Chaco, con su panza de 7 meses, llorando, con una carpetita en la mano, igual que Ramona, igual que Anaí.

Mi mamá le está ofreciendo un pastelito y le dice: "Quedate tranquila, mija. Acá nadie sobra".

La señora nos mira. Yo le sonrío.

"Hola, soy Elena Rivas. Él es Marcos Torres. Contanos tu caso".

Y mientras la señora empieza a hablar, yo miro por la ventana del estudio nuevo, de 3 pisos, con 47 abogados, con 240 millones en la cuenta, y veo el cartel luminoso de la calle. El mismo que prendimos con Mirta hace un año.

RIVAS & TORRES - DEFENDEMOS A LOS QUE SOBRAN.

Y entiendo, por fin, que el libro no se termina acá.

Porque mientras haya alguien en ojotas que entre con una carpetita y con miedo, Rivas & Torres va a tener un capítulo más.

FIN DE LA PRIMER PARTE

Continuará...

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