¿Crees que el destino puede unir a dos personas en el peor momento de sus vidas?
NovelToon tiene autorización de Tania Margarita Salcedo Estrada para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 22: El hombre que volvió
La luz de la linterna tembló en las manos de Valeria.
La figura permanecía inmóvil al otro lado de la habitación.
Daniel dio un paso adelante.
—No puede ser…
Roberto quedó completamente paralizado.
—Hermano.
Valeria miró a su padre.
—¿Lo conoces?
Roberto apenas pudo responder.
—Sí.
La figura salió lentamente de las sombras.
Era un hombre de rostro cansado, con algunas cicatrices y el cabello cubierto de canas.
Era Alejandro Rojas, el hermano de Roberto.
El mismo hombre cuya identidad había sido utilizada para ocultar la supuesta muerte de Roberto.
Valeria sintió un escalofrío.
—¿Tío Alejandro?
El hombre la miró.
—Has crecido mucho, Valeria.
Ella retrocedió.
—Pero… dijeron que habías muerto.
Alejandro bajó la mirada.
—Eso era lo que necesitaban que todos creyeran.
Daniel se acercó.
—¿Dónde estuviste todos estos años?
Alejandro respondió:
—Escondido.
—¿De quién?
—De las mismas personas que ahora los están buscando.
En ese momento, Sergio apareció detrás de él.
Adrián se puso delante de Valeria.
—¿Trabajas con él?
Alejandro negó.
—No.
Sergio sonrió.
—Siempre tan desconfiado, Adrián.
Alejandro lo miró con seriedad.
—Déjalos ir.
—Ya no depende de mí.
Sergio señaló la computadora.
—Ellos encontraron el archivo.
Daniel cerró la pantalla.
—¿Qué contiene?
Sergio respondió:
—La historia completa.
Valeria dio un paso adelante.
—Entonces cuéntala.
Sergio la miró.
—Todavía no.
—¿Por qué?
—Porque primero necesitas saber quién inició el proyecto.
Alejandro intervino:
—Fui yo.
Todos quedaron en silencio.
Roberto miró a su hermano.
—¿Qué hiciste?
Alejandro respiró profundamente.
—Hace muchos años descubrí una red de empresas que manipulaba contratos y ocultaba grandes cantidades de dinero. Intenté denunciarla.
—¿Y Montenegro?
—Montenegro era solamente uno de los involucrados.
Valeria preguntó:
—¿Quién estaba detrás de él?
Alejandro miró a la computadora.
—Alguien mucho más poderoso.
Daniel abrió nuevamente el archivo.
En la pantalla apareció un nombre.
PROYECTO ORIGEN — DIRECTOR: A. ROJAS
Valeria miró a Alejandro.
—¿Tú creaste el proyecto?
—Sí.
—¿Y qué era?
Alejandro respondió:
—Un sistema para reunir pruebas contra la red.
Daniel observó los archivos.
—Entonces la caja de música…
—Era una de las claves para acceder a la información.
Valeria apretó la caja entre sus manos.
—¿Por qué me involucraste?
Alejandro la miró con tristeza.
—Porque necesitábamos esconder la última clave donde nadie pudiera buscarla.
—¿Y elegiste mi memoria?
—No sabíamos si algún día regresaríamos por ella.
Valeria sintió una mezcla de rabia y tristeza.
—Toda mi vida estuvo construida sobre secretos.
Alejandro bajó la mirada.
—Lo siento.
⸻
De repente, se escuchó un golpe en la puerta.
Sergio miró hacia atrás.
—Ya vienen.
Adrián preguntó:
—¿Quiénes?
Sergio no respondió.
Alejandro caminó hacia una segunda puerta.
—Tenemos que salir por aquí.
Todos comenzaron a moverse.
Pero Roberto se quedó atrás.
—No puedo dejar el archivo.
Daniel tomó la memoria.
—Ya lo copié.
Roberto lo miró sorprendido.
—¿Cuándo?
Daniel sonrió.
—Mientras ustedes discutían.
Adrián soltó una pequeña risa.
—Definitivamente eres hijo de tu padre.
Daniel guardó la memoria.
—Eso espero.
⸻
Salieron por un pasadizo que conducía hacia una calle cercana.
La lluvia había comenzado nuevamente.
Valeria se acercó a Alejandro.
—Tengo una pregunta.
—Dime.
—¿Quién es realmente Sergio?
Alejandro miró hacia la oscuridad.
—Ese es el mayor secreto de todos.
—¿Por qué?
—Porque Sergio no trabaja para Montenegro.
—Entonces, ¿para quién?
Alejandro tardó unos segundos en responder.
—Para la persona que financió el Proyecto Origen.
Valeria sintió un escalofrío.
—¿Quién?
Alejandro la miró directamente.
—Tu abuelo.
Valeria quedó inmóvil.
—Mi abuelo murió antes de que yo naciera.
Alejandro negó lentamente.
—Eso es lo que siempre te hicieron creer.
Daniel miró a su padre.
Roberto no dijo nada.
Valeria sintió que todo volvía a romperse.
—¿Mi abuelo está vivo?
Alejandro asintió.
—Y lleva quince años esperando que tú encuentres esa caja.
A unos metros, un automóvil negro arrancó.
Sergio estaba dentro.
Antes de marcharse, miró hacia Valeria.
Su teléfono recibió un mensaje.
“Ya encontraron a Alejandro.”
Sergio respondió:
“Sí.”
El siguiente mensaje llegó inmediatamente:
“Entonces tráeme a Valeria.”
Sergio miró por última vez hacia la familia.
Y sonrió.
Continuará…