el dolor del alma
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23
La noche en Moscú no trae descanso, y mucho menos para mí. Qué ironía. Toda la ciudad parece congelada bajo esa manta blanca, inmóvil, silenciosa, mientras aquí dentro todo es un caos absoluto. El reloj de la pared marca las tres de la mañana. Tres de la mañana y yo sigo despierto, de pie frente a este maldito ventanal, mirando cómo la nieve cae implacable sobre el asfalto iluminado de la plaza . Me desabroché los primeros botones de la camisa porque sentía que el aire me faltaba, que las paredes de mi propio despacho se me venían encima. Pero no es el espacio lo que me ahoga. Es esto. Es lo que llevo aquí dentro.
Quema. El vodka siempre quema, pero esta noche no es suficiente. El alcohol no logra anestesiar el recuerdo. No puede borrar lo que se quedó grabado a fuego debajo de mi piel esta tarde. ¿Qué demonios te está pasando, Taras? ¿Qué te está ocurriendo? Te lo preguntas como un eco acusador, como el reclamo de un fantasma. Mírate. Tres años. Tres malditos años construyendo un muro de hielo milímetro a milímetro. Tres años transformándote en el "Espectro del Norte", despojándote de cualquier rastro de debilidad humana, mutilando cada emoción para que nadie, absolutamente nadie, pudiera volver a tocar tu alma. Te convertiste en una máquina eficiente, en el hombre al que toda Escandinavia teme. Y hoy… hoy una muchacha con hábito te desarma en un maldito segundo. Una sola mirada de ella y todo tu imperio se cae a pedazos.
Es absurdo. Ni siquiera sabes nada de ella . Nada. Es una insolente, una pequeña rebelde que se atrevió a mirarte a los ojos sin parpadear . Se supone que debías concentrarte en los negocios, que debías mantener la mente fría . Pero entonces apareció ese infame de Alejandro. Cuando ese miserable abrió la boca para lanzarle sus insinuaciones baratas, para mirarla con esos ojos sucios… Dios, sentí que la sangre me hervía de una forma que no había experimentado jamás en toda mi vida. No fue la típica furia , no fue el instinto de eliminar a un rival molesto. Fue algo mucho más destructivo. Más primitivo. Más posesivo. Quise arrancarle la cabeza ahí mismo solo por atreverse a respirar el mismo aire que ella. Quise destruir el mundo entero para que sus ojos puros no tuvieran que ver la basura que nos rodea.
Y luego… luego la abrazase . Qué locura. Todavía puedo sentirlo. Hoy me temblaron las manos, a mí, al hombre que jamás ha dudado al apretar un gatillo. Pero en cuanto la envolví entre mis brazos, el mundo entero se apagó , todo desapareció. Solo quedamos ella y yo en ese microsegundo que pareció una eternidad. Su fragancia… esa maldita fragancia a pureza que no pertenece a este mundo . Se quedó impregnada en mi ropa. Sigue aquí, metida en mis pulmones, recordándome a cada segundo que por un instante volví a ser un hombre de carne y hueso, no una maldita máquina de matar. Escuché cómo sus latidos se sincronizaban con los míos. Sentí cómo dejaba de temblar entre mis brazos, cómo encontraba refugio en el pecho de este monstruo.
Y lo peor de todo no es que la haya abrazado. Lo peor es lo que pense en ese instante de debilidad absoluta. Senti, con una certeza tan clara y aterradora , que debía protegerla. De todo y de todos. Como si hubieras nacido exclusivamente para ser su escudo contra la podredumbre del mundo exterior. Qué maldita contradicción. Quiero ser el escudo que resguarde su luz, cuando yo soy la sombra más densa que podría cruzar su camino.
Es una locura absoluta. Tiengo que reaccionar. Es una novicia, una mujer que está entregando su vida a Dios. Es pura , un sol radiante que ilumina cualquier alma oscura . ¿Y yo? yo soy un Demonio , un Espectro que habita está tierra . Mis manos están manchadas de sangre, de pactos con lo peor de la sociedad. No hay forma de que estos dos mundos coexistan sin que termine destruyendo su paz, sin que termine marchitando su luz con mi oscuridad. Debería alejarme. Deberías dar media vuelta y no regresar jamás a ese templo.
Ese maldito español va a intentar regresar. Lo conozco, sé cómo operan los de su clase, y sé que no va a quedarse de brazos cruzados. Piensa que ella es una presa fácil . No voy a permitir que nadie, absolutamente nadie, le ponga una mano encima. Si el precio de mantenerla a salvo es desatar un infierno, que así sea. Que arda Moscú, que arda Europa entera si es necesario. No me importa cuántos cuerpos tenga que dejar en el camino . Ella no se toca .
El reloj sigue avanzando y la luz del amanecer empieza a teñir la nieve de un tono grisáceo. No hay vuelta atrás. Mañana regresaré al templo. Pero iré como su guardián silencioso. Que Dios me perdone, porque de ahora en adelante, ella me pertenece.