¿Qué harías si tras tu muerte, despiertas dos años atras en tu vida?
Joel lo tenía todo hasta que el destino le arrebató a su familia. En su ceguera por el dolor, eligió un culpable: Celene, la mujer que más lo amaba. Tras dos años de indiferencia glacial y rechazos que marchitaron el alma de su esposa, el silencio se vuelve permanente cuando ella muere consumida por la depresión.
Sin embargo, la verdad es un juez implacable. Al descubrir la inocencia de Celene y la realidad tras su tragedia familiar, Joel se quita la vida, incapaz de cargar con su propia culpa. Pero el tiempo decide darle una última oportunidad. Despertando dos años atrás, justo cuando el infierno comenzó, Joel se jura a sí mismo que esta vez no será su verdugo, sino su protector.
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Cap 11 - No quiero una vida sin ella
Joel …
Cuando vi a Celene tocarse el pecho, mí desesperación fue tan grande que la cargue rápidamente en mis brazos y corrí con ella hasta su habitación donde jamás tendríamos que haber salido
— DOCTOR DOCTOR — grité mientras corría con Celene en mis brazos
Llegué a la habitación, la dejé en la cama y detrás mío entraron el médico y los enfermeros, rápidamente me sacaron de la habitación sintiendo una sensación de vacío terrible
Mí corazón latía a mil, no quería perderla, no hoy, solo pedía unos días más con ella, solo unos días, no estaba preparado mentalmente aún para su partida
La amaba, la amaba demasiado que no podría soportar perderla, solo le rogaba a dios que no se la llevara, que me diera más tiempo con ella
Los minutos comenzaron a pasar tan lentamente que me parecían una eternidad, hasta que al fin la puerta de la habitación se abrió y el médico salió con una mirada triste de cómo cuando te van a dar una mala noticia
— Lo siento señor Altamirano, hicimos lo que pudimos, pero no pudimos reanimarla, lo lamento tanto — me dice él médico y yo caigo de rodillas al piso con mí corazón que pareciera que en cualquier momento se me detendría también
Me levanté rápidamente y corrí hacia dentro, Celene se encontraba en la cama con sus hermosos ojos cerrados, su pecho ya no se movía y comencé a llorar desconsoladamente
Los enfermeros estaban terminando de desconectar a Celene y guardando la máquina desfibriladora
Cuando finalmente me dejaron solo, la habitación quedó sumergida en la luz dorada del amanecer. Miré su rostro. Estaba en paz. Las líneas de tensión de su rostro habían desaparecido. Parecía la Celene de hace tres años, la mujer que reía por todo y que con su sonrisa iluminaba mí vida.
El peso de mi realidad cayó sobre mí como un alud. Durante dos años, me había levantado con un propósito: odiarla. Ahora, ese propósito se había ido, dejando al descubierto la verdad desnuda. Había matado a mi esposa. No con un arma, ni con veneno, sino con algo mucho más letal: con mi indiferencia y mi crueldad deliberada.
Tomé mí teléfono y llamé a Romina, no tenía el valor de llamar a los padres de Celene para darles la noticia, que se encargara Romina de eso
📲 — ¿Joel? — preguntó al contestar y su tono de voz sonaba a preocupación
📲 — Falleció Romina — dije llorando — su corazón se detuvo y no pudieron reanimarla — continúe diciendo
📲 — No — dijo ella del otro lado — Eso no puede ser posible, no ¿Por qué? ¿Por qué? — la escucho llorar también
📲 — Romina, encargate de avisarle a sus padres, de acompañarlos en este momento y del funeral, yo… yo… ya todo terminó para mí, sin Celene no quiero seguir viviendo — digo antes de colgar
📲 — Joel … — escucho decir a Romina, pero colgué enseguida
Me quedé mirando a Celene con el corazón destrozado, al final me había abandonado, al final se había ido lejos y me había dejado solo en este mundo sin sentido
Me levanté de la silla, me acerqué a ella y le di un último beso de despedida, ya todo había acabado para mí, ya no me quedaba nadie más en esta vida, mis padres y mí hermana ya no estaban y la mujer que tanto amaba también me había dejado
Salí del hospital como un autómata. El mundo seguía girando, la gente caminaba hacia sus trabajos, los coches pasaban, el sol calentaba el asfalto. Me parecía una obscenidad que el sol siguiera brillando después de que su luz se hubiera apagado.
Regresé a la casa vacía. Cada rincón era un recordatorio. La mesa donde ella me esperaba cada noche con la cena lista, el pasillo donde la ignoré muchas veces cuando ella intentaba hablarme, el estudio donde ella rezaba por mi paz. Entré en el baño y vi sus pertenencias. Las tiré al suelo, gritando de rabia y dolor, golpeando las paredes hasta que mis nudillos sangraron. Pero el dolor físico no podía mitigar el incendio que tenía en el alma.
"Te amo Joel". Sus últimas palabras eran una maldición. Si me hubiera odiado, si me hubiera maldecido, podría haberme sentido una víctima de su rencor. Pero su amor me arrebataba cualquier excusa. Ella murió amándome, y yo viví destruyéndola.
Me miré al espejo del baño. Vi a un hombre viejo, roto, con los ojos vacíos de un criminal que ha descubierto su propio crimen demasiado tarde. La culpa no era algo que pudiera superar. No era algo que el tiempo pudiera curar. Era una mancha en mi alma que me acompañaría hasta el último de mis días
Si tan solo me hubiera dado cuenta a tiempo de lo que le estaba pasando a ella, si tan solo hubiera sabido antes que la decisión de pasar año nuevo en casa de sus padres había sido de mí madre, hoy no me habría dejado, no hubiera enfermado y seguiríamos juntos siendo una pareja feliz
Caminé hacia el balcón de nuestra habitación, esa que tantas noches dormí junto a ella ignorandola. El aire fresco de la mañana me golpeó la cara. Miré hacia abajo, al pavimento frío. No había otra salida. No merecía respirar el aire que ella ya no podía inhalar. No merecía la luz del sol que ella ya no vería, no merecía una vida sin ella a mí lado.
— Espérame, Celene — susurré, con el corazón latiendo por última vez en un pecho lleno de cenizas y oscuridad — Si hay algo después de esto, espero que sea un lugar donde pueda ser tu sombra, donde pueda servirte por toda la eternidad para intentar pagar cada segundo del dolor que te causé.
Cerré los ojos, visualicé su vestido azul ondeando al viento, ese que tanto me gustaba y el cual usó cuando le propuse matrimonio y salté al vacío.
El aire silbó en mis oídos mientras caía, y por un momento, me sentí ligero. Pero justo antes del impacto, justo cuando la oscuridad iba a reclamarme, el mundo comenzó a vibrar. El sonido del viento se convirtió en el tictac de un reloj gigante que giraba frenéticamente hacia atrás. El frío se volvió calor, la oscuridad se volvió una luz blanca cegadora, y de repente… Desperté.