Charlotte Callahan, una brillante científica investigadora, desaparece sin dejar rastro durante una expedición. Lo que debía ser una misión de rutina termina convirtiéndose en el mayor descubrimiento de su vida... y en el más peligroso.
Despertar en un mundo desconocido, donde la naturaleza desafía toda lógica y criaturas imposibles habitan cada rincón, obliga a Charlotte a hacer lo único que sabe hacer: observar, analizar y sobrevivir. Armada únicamente con su conocimiento, una mochila llena de instrumentos científicos y una inquebrantable curiosidad, comienza a documentar cada hallazgo mientras busca desesperadamente una forma de regresar a casa.
Pero cuanto más se adentra en aquel mundo salvaje, más difícil resulta explicar lo que sus propios ojos contemplan... y aún más difícil ignorar al enigmático hombre de alas de fuego que parece observar cada uno de sus pasos desde las alturas.
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ERES ALGO FUERA DE SERIE
Capítulo 15
Ari:
La caminata continuó durante varias horas.
El bosque parecía no tener fin.
Ari avanzaba con paso firme, aunque de vez en cuando revisaba sus instrumentos buscando alguna señal que pudiera indicarle el camino correcto.
Una marca.
Una coordenada.
Cualquier cosa.
Pero no encontraba nada.
Suspiró mientras acomodaba nuevamente la correa de su mochila.
—Si al menos tuviera una pista...
Arkan caminaba unos pasos delante de ella.
Aunque parecía concentrado en el camino, no había dejado de observarla.
La manera en que revisaba sus objetos.
La forma en que analizaba cada detalle del entorno.
La determinación con la que continuaba avanzando incluso cuando no tenía ninguna garantía de encontrar lo que buscaba.
Finalmente Ari habló.
—No tengo idea de qué camino pudo tomar Charlotte.
Bajó ligeramente la mirada.
—Pudo haber aparecido en cualquier lugar de este mundo.
Arkan disminuyó el paso.
La observó durante unos segundos.
Entonces habló.
—Si tuvieras algo que perteneciera a ella...
Ari levantó la mirada.
—¿Qué?
—Algo que haya usado, algo con su aroma, tal vez podría seguir su rastro.
Los ojos de la joven se abrieron lentamente.
Después golpeó su propia frente con la palma de la mano.
—¡Claro!
Arkan parpadeó confundido.
—¿Qué ocurre?
—¡Eres un lobo!—La muchacha sonrió.—Se supone que tu olfato debe ser increíble.
El hombre arqueó una ceja.
—¿Se supone?
—Bueno...
Ari hizo una pequeña pausa.
—En las historias de mi mundo los lobos tienen un sentido del olfato muchísimo más desarrollado que los humanos.
Arkan sonrió ligeramente.
—Entonces espero no decepcionarte.
La joven rápidamente abrió su mochila.
Comenzó a buscar entre sus pertenencias.
Después de unos segundos encontró algo doblado cuidadosamente.
El paliacate de Charlotte el que había encontrado justo antes de cruzar el portal.
Lo sostuvo entre sus manos.
Por un instante su expresión cambió.
Aquel simple objeto le trajo un grato recuerdo de su hermana.
Las caminatas juntas.
Las discusiones sobre ciencia.
Las noches de películas de terror.
Las bromas.
—Ella lo llevaba cuando desapareció.
Ari se lo entregó.
Arkan lo tomó con cuidado, cerró los ojos.
Al principio no ocurrió nada.
El aroma era sutil, pero estaba ahí...
Un aroma delicado, diferente.
No era como el de las hembras bestia que conocía.
No tenía los mismos matices.
Era algo completamente nuevo.
Pero había algo más, algo que llamó su atención... era parecido al aroma de Ari.
No igual.
Pero compartía esa misma extraña esencia.
Arkan abrió lentamente los ojos.
Ari lo observaba conteniendo la respiración.
—¿Y?
El hombre sostuvo el paliacate unos segundos más.
Después sonrió.
—Lo tengo.
El corazón de Ari dió un salto.
—¿Estás seguro?
Arkan asintió.
—Sí.
Sus ojos plateados se encontraron con los de ella.
La joven dio un paso hacia él.
—¿Puedes encontrarla?
Arkan levantó la mirada.
—Sí.
Ari contuvo el aire.
—¿Estás seguro?
—Si ella está en el continente, ten por seguro que la encontraremos.
Aseguró el hombre.
—Tal vez no inmediatamente...
Continuó Arkan.
—Pero he capturado su esencia.
Cerró los ojos durante un instante, memorizando nuevamente aquel aroma.
—Cuando encontremos un rastro de ella, lo seguiremos hasta dar con su paradero.
Ari lo observó.
Gracias por anteponer tus intereses para ayudarme a buscar a mi hermana, sé que también buscas a alguien, pero nunca me lo dijiste es algún familiar? Un amigo tal vez?
Arkan bajó la mirada.
—Es alguien importante.
Ari lo observó unos segundos.
La forma en que había evitado responder.
El ligero cambio en su expresión.
La manera en que había protegido esa respuesta.
Entonces una sonrisa traviesa apareció en su rostro.
—Es una chica!!
Arkan levantó la mirada sorprendido.
—¿Qué?
—Vamos, soy buena leyendo personas.
Se cruzó de brazos.
—Es una chica!
El hombre guardó silencio.
Y ese silencio fue suficiente.
Ari abrió mucho los ojos.
—¡Lo sabía!!
Arkan desvió la mirada.
—Mi búsqueda puede esperar.
Eso hizo que Ari sonriera.
—Ahhh...Entonces no es algo serio!... O si?
—No dije eso.
—No hace falta.
Ella comenzó a enumerar con los dedos.
—Déjame adivinar, ¿Novia?¿Pareja?¿Esposa?¿Amante?¿Amigovia?¿Romance de una noche?
Arkan frunció el ceño.
—No entiendo lo que dices!
Ari soltó una carcajada.
—No importa, pero dime algo...Si estás buscando conquistarla...¿Ella sabe que la buscas?
Arkan se quedó callado.
Y esa respuesta le dijo mucho.
Ari lo miró con una mezcla de diversión y comprensión.
—Oh...Ya entendí.
Luego caminó unos pasos.
—Bueno, amigo...Si esa chica no acepta tu cortejo...Entonces olvídala.
Arkan la miró confundido.
—¿Olvidarla?
—Sí.
Ari se encogió de hombros.
—No tiene sentido perseguir a alguien que no quiere estar contigo.
Hay millones de personas en el mundo.
Bueno...En tu caso supongo que millones de hembras.
Pero entiendes el punto.
Si alguien no te elige, no puedes obligarlo.—
Arkan asintió en silencio mientras las palabras de la chica daban vueltas en su cabeza.
El camino continuó durante un largo rato.
La conversación había quedado atrás, pero la sensación que había dejado permanecía entre ambos.
Ari caminaba con una sonrisa discreta.
Por primera vez desde que había llegado a aquel mundo, sentía que tenía una dirección.
No sabía dónde estaba Charlotte.
No sabía qué peligros encontrarían.
Pero ya no estaba completamente sola.
A su lado caminaba alguien que conocía aquel mundo mejor que ella.
Alguien que podía ayudarla.
Arkan avanzaba unos metros delante de ella, atento al entorno.
Aunque parecía tranquilo, Ari comenzaba a notar algo curioso en él.
Nunca dejaba de observar.
Nunca caminaba distraído.
Sus ojos recorrían los árboles.
Sus orejas se movían ligeramente ante sonidos que ella ni siquiera podía percibir.
Era como si el bosque entero estuviera hablando con él.
—¿Siempre estás así de tenso?
preguntó Ari.
Arkan giró ligeramente la cabeza.
—¿Así cómo?
—Como si esperaras que algo intentara atacarnos en cualquier momento.
El hombre la observó unos segundos.
—Porque puede ocurrir.
La respuesta fue tan simple que Ari no supo qué contestar.
Entonces Arkan se detuvo.
De golpe.
La joven casi chocó contra él.
—¿Qué pasa?
El hombre no respondió.
Su expresión había cambiado.
Toda la tranquilidad desapareció.
Sus sentidos estaban concentrados en algo que ella no podía ver.
Ari bajó la voz.
—Arkan...
—No hagas ruido.
La joven obedeció.
Por primera vez desde que lo conocía, vio algo diferente en sus ojos.
No era curiosidad.
Era instinto.
Un sonido grave resonó entre los árboles.
Después otro.
Algo se movía alrededor de ellos.
Ari llevó lentamente una mano hacia su cintura, donde estaba su cuchillo.
Pero Arkan dio un paso al frente.
—Quédate detrás de mí.
Ella quiso protestar.
Quiso decirle que podía defenderse o ayudar.
Pero la forma en que lo dijo hizo que guardara silencio.
No era arrogancia.
Era protección.
Entonces la criatura apareció.
Era enorme.
No tanto como las bestias que Ari había visto a la distancia, pero sí lo suficiente para que entendiera que no era un animal común.
Su cuerpo estaba cubierto de una gruesa piel oscura.
Sus garras raspaban la tierra.
Y sus ojos tenían la mirada de un depredador que ya había elegido a sus presas.
Ari contuvo la respiración.
La criatura lanzó un gruñido.
Pero antes de que pudiera avanzar...
Arkan cambió.
No completamente.
Esta vez no se convirtió en el enorme lobo que antes había estado moribundo, sino en la versión que ella le había descrito como hombre lobo.
Sus manos se transformaron primero.
Las garras aparecieron.
Sus músculos se tensaron.
Sus colmillos crecieron ligeramente.
Sus ojos adquirieron un brillo más salvaje.
Ari quedó inmóvil, no por miedo, por fascinación.
Hasta ese momento había visto su transformación como algo increíble.
Pero ahora comprendía algo.
Arkan no simplemente cambiaba de forma.
Él liberaba una parte de sí mismo.
Una parte que normalmente mantenía bajo control.
La criatura se lanzó.
Todo ocurrió demasiado rápido.
Ari apenas alcanzó a verlo.
Arkan desapareció de su posición y apareció frente a la bestia.
El impacto hizo que el suelo temblara ligeramente.
La fuerza del choque levantó hojas y ramas alrededor de ellos.
La criatura intentó atacarlo nuevamente.
Pero Arkan fue más rápido.
Sus movimientos eran precisos.
Brutales.
No desperdiciaba energía.
Cada golpe tenía un propósito.
Ari observaba sin poder apartar la mirada.
Era completamente diferente a cualquier cosa que hubiera visto.
No era una pelea.
Era la demostración de un depredador superior.
Finalmente Arkan sujetó a la criatura y la obligó a retroceder.
Después dejó escapar un rugido profundo.
Un sonido que no parecía provenir de un hombre sino de una bestia.
La criatura se quedó inmóvil.
Por unos segundos ambas bestias se observaron.
Después, como si hubiera entendido la diferencia de poder, retrocedió lentamente.
Y desapareció entre los árboles.
El silencio regresó.
Arkan permaneció unos momentos más en aquella postura.
Después recuperó poco a poco su apariencia humana.
Ari seguía mirándolo embobada.
Esa transformación seguía dejándola cautivada por la emoción.
El hombre giró hacia ella.
—¿Estás bien?
Ella tardó unos segundos en responder.
— Si.
Luego sonrió.
—Eso fue increíble!!!
Arkan pareció confundido.
—¿Increíble?
Ari se acercó un poco.
—Sí.
Cómo ya te expliqué, en mi mundo los hombres lobo existen solamente en historias, en películas, en libros.
Por lo general son entidades malignas... Pero tú, Tú eres algo fuera de serie!!
Nunca imaginé presenciar una lucha hombre lobo vs bestia salvaje desconocida.
Lo señaló.
—Y mucho menos que fuera tan genial!!
Sus ojos se abrieron con una emoción no disimulada.
Arkan infló el pecho con orgullo, luego una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
—Eres extraña.
Ari sonrió orgullosa.
—Eso ya me lo han dicho antes!
El hombre negó con la cabeza divertido.
Después continuaron caminando.
Pero algo había cambiado.
Ari ya no veía solamente al lobo que había encontrado herido.
Ahora sabía que caminaba junto a una verdadera bestia.
Una criatura capaz de protegerla en un mundo donde ella apenas comenzaba a sobrevivir.
De verdad, la mente de un científico porque tiende a ser tan compleja a la hora de empatía o ceder en algo a temas del corazón.
Vaya mujer 😔
pq, pobre pichoncito 🐦
su relación con la dra está más enrredada que unos fideos/Frown/