Las muñecas fueron creadas para obedecer, no para sentir.
En un mundo donde las mujeres biológicas no existen, los hombres conviven con muñecas creadas para obedecer… incapaces de sentir.
Ethan jamás imaginó que conocer a Cereza y Cidra cambiaría su vida para siempre. Mientras el vínculo entre ellos desafía todo lo que la ciencia creía posible, una guerra entre seis naciones se intensifica y un antiguo secreto, oculto durante siglos, convierte a las dos muñecas en el objetivo más codiciado del continente.
Ahora, Ethan deberá proteger un secreto capaz de cambiar el destino de la humanidad… antes de que caiga en las manos equivocadas.
Porque hay corazones que nunca debieron despertar… y otros que harían cualquier cosa por arrebatarlos.
NovelToon tiene autorización de Lourdes Elizabeth Espinoza Espinoza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPÍTULO 14 – EL SIGNIFICADO DE LA DESPEDIDA
La noche había caído sobre Nova Áurea. Por primera vez en muchos años, la ciudad parecía haber perdido su brillo.
Las enormes pantallas holográficas que normalmente mostraban anuncios y noticias comerciales ahora transmitían una única imagen.
El rostro del Presidente Aurelio. Su retrato aparecía rodeado por una cinta negra y una voz solemne narraba los acontecimientos ocurridos aquella tarde.
—"...Las autoridades han confirmado la caída del Presidente Aurelius tras el ataque perpetrado por fuerzas vinculadas a Garlant..."
Las imágenes cambiaban una tras otra.
Soldados resguardando el Palacio Presidencial, consejeros entrando y saliendo apresuradamente y ciudadanos dejando flores frente a la sede del gobierno.
—"...Durante los próximos días se llevarán a cabo los actos fúnebres para rendir homenaje al hombre que gobernó Nova Áurea durante décadas..."
Dentro del apartamento de Ethan... Nadie hablaba. El ambiente era completamente distinto al de unas horas atrás.
Mauricio ya se había marchado.
Solo permanecían Ethan, Cereza y Cidra.
Ethan estaba sentado en el sofá con los codos apoyados sobre las rodillas y las manos entrelazadas. No podía dejar de recordar las últimas palabras del Presidente.
"Protégelas..."
"Hazlas felices..."
Suspiró profundamente.
Había recibido respuestas que llevaba días buscando, pero también habían surgido muchas más preguntas.
¿Qué eran realmente los Circuitos Vírgenes?
¿Por qué Fausto estaba tan obsesionado con reunirlos?
¿Y qué habría querido responder Aurelius antes de que todo ocurriera?
Sentía que había estado a un paso de descubrir la verdad y ahora esa verdad había desaparecido junto con el Presidente.
—Mi amo a Ethan...
La voz de Cereza lo sacó de sus pensamientos.
La muñeca se acercó lentamente hasta quedar frente a él. Ya no sonreía como siempre.
-¿Si?
Cereza bajó un poco la mirada.
—Por qué... ¿simplemente no repararan al abuelito?
El silencio volvió a llenar la habitación.
Ethan tardó varios segundos en responder.
—Porque... no podemos.
—Pero tú me reparas a mí...
-Si.
—Y también reparaste a muchas muñecas.
-Si.
—Entonces... ¿Por qué no a él? ¿No hay reparadores de humanos?
Ethan levantó lentamente la vista. Aquella pregunta era mucho más difícil de responder de lo que imaginaba, se levantó del sofá y se arrodilló frente a Cereza porque quería mirarla a los ojos.
—Porque el Presidente no era una máquina. Era un ser humano.
Cereza inclina la cabeza.
—¿Y eso qué significa?
Ethan respiró profundamente.
—Las personas nacemos, crecemos, vivimos y algún día... Nuestro cuerpo deja de funcionar para siempre.
Cereza permanece inmóvil.
—¿Para siempre...?
-Si.
— ¿No se puede cambiar la pieza dañada?
-No.
—¿O ponerle energía?
—Tampoco.
— ¿Y si le construye otro cuerpo?
Ethan negó lentamente.
-No. Cuando un ser humano muere... Se a pesar de quienes ama y ya no vuelve.
Las palabras quedaron suspendidas en el aire. Cereza abrió lentamente los ojos.
—¿Ya... no vuelve?
-No.
La muñeca permaneció completamente inmóvil como si estuviera procesando una información imposible.
—Entonces... ¿Nunca volveré a hablar con el abuelito?
Ethan sintió un nudo en la garganta.
Cereza bajó la mirada y Ethan apenas pudo responder.
-No...
La muñeca retrocedió un paso, parecía completamente desorientada.
Cidra, que había permanecido en silencio todo el tiempo, también abrió lentamente los ojos. Aquella explicación había provocado algo dentro de ella, algo extraño.
—Entonces... —murmuró Cidra—. ¿Eso también le ocurre a usted... mi señor?
Ethan sonrió con tristeza.
-Si. Todos los seres humanos morimos algún día.
El silencio fue absoluto…
Cereza levantó de golpe la cabeza.
-¡No!
Ethan la observó.
—Mi amo Ethan no puede morir.
La muñeca comenzó a negar una y otra vez.
—¡No! ¡No! ¡No!
—Cereza...
—¡No dejaré que le pase eso!
Giró rápidamente hacia Cidra.
—Verdad que no? ¡Lo protegeremos! ¡No dejaremos que muera!
Cidra abraza con firmeza.
-Si. Loemos proteger con nuestras vidas.
Ethan sonrió con cariño.
—Gracias… Pero eso no cambia la realidad. Algún día... Yo también deberáré morir.
Las palabras golpearon a Cereza como si fuera un enorme peso.
—No... —susurró—. No puede...
—Cereza...
-¡No! ¡No puedes dejarme sola!
Su voz comenzó a quebrarse.
—¡No puedes! ¡Tú eres mi amo! ¡No puedes desaparecer!
Las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas.
—¡No lo permitiré!
Cidra dio un paso.
—Cereza...
Pero la muñeca retrocedió.
-¡No!
Giró sobre sus talones, abrió la puerta del apartamento y salió corriendo.
—¡Cereza!
Ethan intentó seguirla. Sin embargo... Cidra sujetó suavemente su brazo.
—Espere.
Ethan se volvió.
—Tengo que traerla de vuelta.
—No… no lo haga…
—¿Qué?
Cidra bajó la mirada.
—Cereza necesita tiempo.
—Pero...
—Para mí también fue impactante escuchar todo eso. La diferencia... es que puedo organizar mejor mis pensamientos. Cereza no… Ella siente primero y piensa después. Necesita estar sola para comprender lo que acaba de descubrir.
Ethan permaneció unos segundos en silencio y finalmente suspir.
—Tienes razón...
Se dejó caer nuevamente sobre el sofá.
La casa parecía demasiado silenciosa sin la energía de Cereza.
Miró a Cidra.
—¿Tú tampoco conocías el significado de la muerte?
Cidra negó lentamente.
-No. Pero ahora entiendo por qué los humanos valoran tanto el tiempo y es porque saben que algún día terminará.
Ethan la observó, aquella reflexión no parecía propia de una máquina. Y, sin embargo... Había sido completamente sincera.
-----00-----
La ciudad permanecía tranquila.
Las luces se reflejaban sobre las aguas del río que atravesaba Nova Áurea. Cereza caminaba lentamente por la orilla… Ya no corría, ya no sonreía. Solo caminaba pensando.
"Cuando un ser humano muere... Ya no vuelve..."
Las palabras de Ethan se repetían una y otra vez dentro de su cabeza. Se detuvo y miró el agua avanzando lentamente.
Después se sentó sobre la hierba y abrazó sus rodillas. Las lágrimas seguían cayendo, le molestaban porque no entendía por qué aparecían.
—¿Por qué... sale agua de mis ojos...?
Se limpió una lágrima, pero otra ocupó su lugar.
Fue entonces cuando sintió un pequeño peso sobre su brazo. Un diminuto pájaro se había posado junto a ella, inclinando ligeramente la cabeza.
Comenzó a cantar con un sonido dulce, suave y tranquilo. Cereza lo observó durante varios segundos y sin darse cuenta... Sonrió.
—Viniste porque me viste triste?
El pequeño pájaro siguió cantando. No respondió, solo movió ligeramente las alas.
Cereza dejó escapar una pequeña risa.
—Gracias... Aunque no puedas hablar... Creo que intentabas hacerme sentir mejor.
El pájaro levantó el vuelo y desapareció entre los árboles.
Cereza siguió su recorrido con la mirada.
Entonces escuchó unos pasos detrás de ella.
—Al fin te encontré.
La muñeca giró rápidamente.
—¡Mi amo Ethan!
Sus ojos volvieron a iluminarse.
Ethan sonrió aliviado.
—Llevo horas buscándote.
Cereza bajó la cabeza.
—Perdón... No quería preocuparlo. Simplemente... Necesitaba pensar.
Ethan caminó hasta ella sin decir una palabra y la abrazó.
Cereza respondió al abrazo inmediatamente.
—Lo siento mucho...
—No importa. Lo importante es que estás bien.
Permanecieron así unos instantes, escuchando únicamente el sonido del río. Finalmente, Ethan me escuchó.
—¿Regresamos a casa?
Cereza levantó lentamente la cabeza.
-Si.
Ethan extendió una mano y la muñeca la observó unos segundos, después aparentemente con ternura y la tomó.
Ambos comenzaron a caminar lentamente de regreso.
Las luces de Nova Áurea brillaban a lo lejos, mientras Cereza sostenía con fuerza la mano de Ethan como si temiera que, si la soltaba...
Él podría desaparecer algún día.
muy buen capitulo
excelente
cada vez mejor 👏👏
muy buen capitulo 👏👏
Cereza y Cifra rescatando a la gente fue perfecto
Ya quiero saber que más va a pasar en esta novela tan interesante! ❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤
Todos los países están en alerta máxima por el ataque de Fausto!!! 😞😞😞😞😞😱😱😱😱😱😱😱😱😱😱
Cereza y Cidra descubriendo el concepto de la muerte y relacionándolo con Ethan me conmovió mucho ❤❤❤❤❤❤