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Turquesa Eterno: Memorias De Un Amor En Varadero.

Turquesa Eterno: Memorias De Un Amor En Varadero.

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor eterno
Popularitas:386
Nilai: 5
nombre de autor: piscis 1

Romance en Playa Varadero ( Cuba)

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El regreso a Varadero.

El viaje de vuelta a Varadero fue muy diferente al de ida. Ya no había tensión en sus rostros, ni ansiedad en sus estómagos, ni miedo a lo desconocido. Solo una alegría serena, una sensación de paz que los envolvía como un manto cálido.

—Treinta días —dijo Marina, mientras conducía por la Vía Blanca—. Ayer pensábamos que teníamos treinta días para estar juntos. Y ahora tenemos dos años. Dos años enteros.

—Y los que vendrán después. Porque esto es solo el principio.

—Solo el principio —repitió ella, acariciando el anillo de aguamarina que ya se había convertido en su posesión más preciada.

Hicieron una parada en el pueblo de Santa Cruz del Norte, a mitad de camino, para estirar las piernas y tomar algo. Era un lugar modesto, con una plaza central donde los ancianos jugaban al dominó a la sombra de un flamboyán y los niños correteaban descalzos.

—¿Te acuerdas de la primera vez que hicimos este viaje? —preguntó Álix, mientras compartían una botella de agua en un banco de la plaza.

—Claro que me acuerdo. Ibas en el taxi de Orlando, con cara de turista despistado, y yo te vi desde lejos antes de que tú me vieras a mí.

—¿Me viste? ¿Antes de que yo te viera?

—Claro. Estaba en el muelle, preparando el equipo para una expedición. Y vi llegar un Chevrolet rojo con un pasajero que llevaba una Leica colgada al cuello y una expresión de estar completamente perdido. Me dio ternura. Y luego, cuando me giraste a ver con esos ojos color caramelo... supe que mi vida iba a cambiar.

—Yo también lo supe. En el instante en que te quitaste las gafas de sol y vi tus ojos por primera vez. Fue como un golpe. Como si el universo me hubiera dado un puñetazo y me hubiera dicho: "Despierta, esto es lo que estabas esperando".

—Y despertaste.

—Desperté. Gracias a ti.

Siguieron charlando durante horas, rememorando los primeros días de su relación, los momentos mágicos y también los difíciles. Recordaron la tormenta tropical que los había confinado en el centro de conservación, la llamada de Camille, la primera discusión seria. Recordaron la despedida en el aeropuerto, las cartas, las videollamadas, los tres meses de separación que se les habían hecho eternos.

—Hemos pasado por mucho —dijo Marina.

—Y lo que nos queda. Pero mientras estemos juntos, nada puede con nosotros.

Llegaron a Varadero al atardecer, cuando el cielo se teñía de tonos naranjas y rosados. En lugar de ir directamente a casa, Marina condujo hasta el centro de conservación.

—¿Por qué quieres parar aquí?

—Quiero ver el arrecife. Nuestro arrecife. El lugar donde empezó todo.

Se pusieron los trajes de buceo y se sumergieron en el agua turquesa, con el sol del atardecer filtrándose en rayos dorados a través de la superficie. El arrecife estaba en calma, como si también él celebrara su victoria. Los corales cuerno de alce que habían trasplantado meses atrás se erguían orgullosos, mostrando un crecimiento visible. Los peces loro nadaban a su alrededor en cardúmenes multicolores. Y en el fondo, la morena verde que Marina había domesticado asomó la cabeza para saludarlos.

—Mira —dijo Marina, señalando un pequeño fragmento de coral cerebro que habían colocado durante la primera semana del proyecto—. Está creciendo. Se está adaptando.

—Como nosotros.

—Como nosotros.

Bajo el agua, se tomaron de la mano y flotaron juntos, suspendidos en aquel universo de silencio y color. No necesitaban palabras. No necesitaban nada más que aquello: el mar, el arrecife, el amor que lo envolvía todo.

Cuando finalmente emergieron, el sol ya se había puesto y las primeras estrellas empezaban a titilar en el cielo. Se sentaron en el muelle, envueltos en toallas, y contemplaron el horizonte.

—¿Sabes qué día es hoy? —preguntó Marina.

—¿El día que ganamos la batalla del visado?

—Sí. Pero también es otra cosa. Hoy hace exactamente seis meses desde que nos conocimos.

—Seis meses. Parece que fue ayer. Y parece que hace toda una vida.

—El tiempo es raro cuando estás enamorado. A veces vuela, a veces se detiene.

—Contigo, siempre vuela. Porque cada minuto a tu lado es un regalo.

—Te estás volviendo muy cursi, francés.

—Será el Caribe. O será que me tienes hechizado.

—Las dos cosas. Seguro.

---

Aquella noche, cuando regresaron a la casa, encontraron una sorpresa en el porche. Antonio los estaba esperando, sentado en la mecedora con un puro en la mano y una botella de ron en la mesa.

—Os estaba esperando —dijo, como si fuera lo más normal del mundo.

—Abuelo, ¿cómo has entrado?

—Tengo llave. ¿O crees que tu abuela se llevó la única copia a la tumba?

Marina negó con la cabeza, entre divertida y resignada. Su abuelo siempre aparecía en los momentos más inesperados.

—¿Y bien? —preguntó Antonio—. ¿Cómo ha ido en la capital?

—Hemos ganado, abuelo. El visado ha sido aprobado.

—Lo sabía.

—¿Cómo podías saberlo?

—Porque anoche soñé con tu abuela. Y en el sueño, ella sonreía. Cada vez que sonríe, es que algo bueno va a pasar.

Antonio sirvió tres vasos de ron y los alzó en un brindis improvisado.

—Por vosotros. Por el amor que habéis encontrado. Y por el visado, que ya era hora.

—Por nosotros —respondieron Marina y Álix al unísono.

Bebieron en silencio, saboreando el ron añejo y la compañía. Luego, Antonio se puso de pie y, antes de marcharse, abrazó a Álix con fuerza.

—Te dije que Yemayá nos protegía. ¿Ves como tenía razón?

—Siempre tiene razón, don Antonio.

—Llámame Tonio, muchacho. Que ya eres de la familia.

Cuando el viejo Ford de Antonio se perdió en la oscuridad del camino, Marina y Álix se quedaron en el porche, abrazados, contemplando las estrellas.

—Tu abuelo es increíble.

—Lo es. Y te quiere. Eso es importante. Mi abuelo no quiere a cualquiera.

—Pues me siento honrado. Muy honrado.

—Y yo me siento afortunada. Por tenerte a ti. Por tenerlo a él. Por tener todo esto.

—¿Sabes qué? Creo que voy a escribir un capítulo sobre esta noche.

—¿Para tu libro?

—Para nuestro libro. Porque esta historia ya no es solo mía. Es de los dos.

1
Norys Alvarez Alfonso
❤️❤️❤️
Norys Alvarez Alfonso
Bravo 👌
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