Una joven de 19 años pierde el conocimiento tras un accidente automovilístico, y ahora su madre decidida a que despierte del coma, nos cuenta una historia más de cuentos de hadas.
Cómo la historia del héroe...
El Héroe Slime ha sido derrotado por el señor oscuro, y ahora que ha despertado 400 años después de perder, deberá emprender un viaje para una revancha contra el malvado señor oscuro y sus arcángeles.
O la historia de la princesa...
Una joven princesa huye de la torre en la que esta encerrada, volviéndose una ladrona profesional que termina condenada a dar su vida por el héroe tras fracasar en un robo.
Solo que lo que no sabe su madre es que esas historias están siendo vividas por su hija y otra chica en coma, en otro mundo...
¿Nuestra narradora podrá despertar a su hija? ¿el héroe y la princesa podrán salvar al mundo?
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Capitulo #23: Entrada al infierno
La tropa del Capitán Leik se dirigió hacia aquella posición que les serviría para tenderle una trampa a los monstruos. En el camino por alguna razón encontraron a ciervos muertos, a simple vista parecían haber sido asesinados por un inmenso animal de garras afiladas.
—Huhm, me pregunto si habrá osos por la zona
—¿Eh? ¡¿Osos?!
“¿Osos? Estas marcas… no… no se parecen en nada a osos” pensó la princesa viendo con más detalle los rasguños
—Genial, no puedo esperar a verme con uno y darle unos buenos puñetazos a esos malditos perros —Ning eufórico y ansioso golpeó al aire con sus puños— ¡Pam! ¡Pum! ¡Paw!
—Ning, no creo que puedas hacer eso —le dijo la princesa riendo—
—¡¿Ah?! Señorita Shang, ¿acaso me estás diciendo debilucho?, yo soy el gran ning y yo soy… —sus amigos y la princesa riendo le bajaron los pantalones. Él enfurecido se subió los pantalones lo antes posible para después enseñarles el dedo del medio— ¡Ja! ¡¡Muy graciosos!! ¡¿Verdad?! ¡¡Par de imbéciles!!
—¡Ning!, ¡Cierra la boca! —le regaño el capitán Leik Ken—. Recuerda que estamos en medio del bosque, y si algo está matando a los ciervos, no queremos llamar su atención
—Si, Ning, cierra tu sucia boca —se quejó metiendole un manotazo en la cabeza—
—Con que esas tenemos, eh. Enana. Ya te digo, que ya me las pagaras —se rió volteando a ver a la princesa—.
Cuando las risas envolvían a todo el grupo, escucharon los gritos de otro pelotón que había sido sorprendido por el enemigo, y sin pensarlo ellos fueron a ayudar.
Solo que al llegar pudieron ver con sus propios ojos la realidad, se quedaron en shock por los sonidos tan escalofriantes que provenían del campo de batalla.
Una avalancha de demonios estaban masacrando a la tropa de otro Capitán, el cielo se llenó de flechas volando volando por los aires, los cadáveres de viejos amigos estaban en el suelo inmóviles, el olor a acero y sangre les revolvió el estómago, el ruido de sus espadas chocando retumbó en la mente de todos, ellos… estaban en la guerra, o mejor dicho en un infierno que les marcaría de por vida.
Aún con el miedo, todos lucharon contra los demonios que estaban bajo el liderazgo del Rey oscuro. Nuestra princesa aún siendo pequeña se dispuso a pelear, pero cuando varias flechas se clavaron en su espalda, al igual que una inminente mina que estalló a su lado, nuestra amada princesa no tardó en ser derribada junto a un amigo.
—¡¡Pequeña Shang!! —gritó uno antes de ser atravesado por una flecha—.
Pero solo ella fue la única que había quedado con vida con esa explosión, pues cayó encima del cadáver de uno de sus compañeros, los intestinos de su compañero embarraron su ropa. El soldado había amortiguado el golpe con su propia vida.
“No… no… Hira-Zhen…” pensó paralizada y temblando al ver los restos de uno de sus compañeros
En el suelo pudo ver como la mayoría de los soldados se encontraban sin vida, solo quedaba su capitán, y otros pocos con vida.
—Jaja, los arcángeles no mintieron… son tan estúpidos —se burló el general de los demonios y monstruos, acorralando al capitán Leik—.
A pesar del dolor, no era momento de descansar, la princesa cargó a Ning en su espalda, para protegerlo con su burbuja de fuego blanco, corrió hacia otro de los soldados para cargarlo en su hombro y para cuidarlo con sus llamas blancas.
Nuestra valiente princesa corrió hacia uno de los últimos hombres en pie para protegerlo con su burbuja, aún cuando eso estaba haciendo que las flechas que estaban atravesando sus órganos desde su espalda, le causarán un dolor tan brusco que lágrimas salieron de sus ojos sin darse cuenta.
La espada del general quedó destrozada al impactar contra la burbuja de la princesa y el impacto terminó por llamar la atención de los otros demonios. Los cuales los rodearon para atacarlos con sus espadas, en un intento por romper su burbuja de fuego.
Aún con todos los demonios tratando de matarla, aún con la excesiva pérdida de sangre que estaba teniendo su cuerpo, la princesa no podía rendirse, debía seguir resistiendo con su escudo de fuego. Ahora ya no solo protegía a un héroe, sino que estaba cuidando a sus compañeros.
Los gritos de desesperación y dolor de la princesa se mezclaron con el ruido metálico del impacto de las armas del ejército de demonios. Desesperada por escapar expandió su burbuja para alejarlos y escapar cuanto antes con los soldados.
Los demonios por la expansión de la burbuja habían sido lanzados al suelo por el vapor del fuego de dicha burbuja. El General de los demonios al ver tal truco de la princesa, soltó una pequeña risa de sorpresa.
—Eso fue estúpido…
—Señor ¿Qué hacemos con ellos?
—Quiero la cabeza de todos ellos, no me voy a detener hasta matar hasta el último hombre del ejército del héroe de la Kingdoom Sword
—Entendido, señor
La princesa mareada y guiada por los animalitos del bosque, llevó a todos los soldados que pudo salvar hasta una cueva que había en una montaña. Los pocos que quedaban en pie se mantuvieron callados y la siguieron sin queja alguna, aún cuando veían que ella cada vez perdía más sangre.
Antes de caer inconsciente, nuestra princesa en un último esfuerzo, usó sus últimas fuerzas para salvarle la vida a los soldados con sus llamas blancas pero al no atender sus heridas, ella cayó inconsciente frente a ellos.
—¡¡Niña!! —le gritaron asustados al verla caer al suelo inmóvil—.
—¡¡¿Qué esperan?!! ¡¡Rápido!! ¡¡Muevan el puto culo!! —les grito sacando a sus hombres del shock—.
Su capitán que había quedado con un solo brazo, un solo ojo y una sola oreja, usó las pocas fuerzas que tenía para ordenarle a los demás en pie que le devolvieran el favor a su compañera.
—¡¡Rápido!! ¡¡Reúnan hierbas curativas!! ¡¡Y los que sepan usar magia por favor ayuden a los heridos!!
—Ca… Capitán —jadeó al ver como cientos de animalitos entraban a la cueva con pequeñas hierbas curativas para ayudarlos—.
—¡¡No se queden ahí!! ¡¡Muevanse!!
Con ayuda de los animalitos usaron las hierbas curativas para salvarle la vida a la mayoría de los que fueron heridos antes en el campo de batalla.
—¡¿Y qué pasó?! ¡Señorita Flor!
—¡¡¿Linky murió?!!
—¡¡¿Se salvó?!!
—¡¡¿Ganaron la guerra?!!
—Sí, ella despertó —les respondí a los niños—. Pero…
Al despertar, nuestra princesa tenía la respiración agitada y con el corazón latiendo tan rápido que dolía, era como si un doloroso recuerdo de hace unos momentos había regresado a su mente para torturarla. Ella se tranquilizó al ver a sus compañeros y a su Capitán.
—El Capitán saco las flechas y te curo, antes de que perdieras la vida, pero… —comenzó Ning bajando la cabeza—.
Sus compañeros y su capitán que antes la veían con decepción, que la veían muy débil para la guerra, ahora la veían con admiración y fascinación.
—Nos salvaste…