NovelToon NovelToon
Matrimonio Por Apuesta

Matrimonio Por Apuesta

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / CEO / Romance / Completas
Popularitas:4.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Lisi A. A

Fabián de Castro es un hombre poderoso y respetado en su ciudad. Es frío y poco sociable, dueño de un casino muy visitado por toda clase de persona. También es uno de los solteros más deseado. En una deuda de juego su pago es Débora, quien acababa de recibir su título de profesora y estaba orgullosa de haber logrado su sueño. Al llegar a su casa, se entera entre otras cosas, que la pequeña herencia que sus padres pudieron dejarles al morir, su hermano mayor la había acabado en juegos, mujeres y alcohol. Fabián sintió que si él no se hacía cargo, el hermano la vendería a otro hombre y no sé comportaría igual, así que termina por aceptar. Entre ellos comienza una rivalidad que oculta los sentimientos reales que comienzan a surgir con cada gesto cariñoso y detallista que se hacen al descuido.

NovelToon tiene autorización de Lisi A. A para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EPÍLOGO: LA APUESTA QUE GANÓ EL AMOR

Tres meses después...

El otoño había llegado a la ciudad.

Los jardines de la mansión De Castro lucían más hermosos que nunca, cubiertos de flores y colores suaves que parecían anunciar nuevos comienzos.

Y quizás eso era exactamente lo que estaba ocurriendo.

Un nuevo comienzo.

Uno que ninguno de los dos había imaginado cuando sus caminos se cruzaron por primera vez.

Porque aquella historia no había comenzado con amor.

Había comenzado con una deuda.

Con una apuesta.

Con una decisión tomada por otros.

Pero el destino tenía una extraña costumbre de transformar las tragedias en oportunidades.

Y los enemigos en amantes.

Débora caminaba por uno de los senderos del jardín cuando Matilde apareció casi corriendo.

La mujer parecía incapaz de contener la emoción.

—¡Señorita Débora!

—¿Qué ocurre?

—El señor Fabián quiere verla.

Débora sonrió.

—Eso no es precisamente una novedad.

—Esta vez es diferente.

—¿Diferente cómo?

Matilde abrió la boca para responder.

Pero luego pareció arrepentirse.

—No puedo decir nada.

—Matilde...

—Prometí guardar el secreto.

Débora frunció el ceño.

Algo extraño estaba ocurriendo.

Y durante las últimas semanas había notado comportamientos sospechosos.

Reuniones secretas.

Llamadas interrumpidas.

Sonrisas cómplices entre Matilde y los empleados.

Y cada vez que preguntaba...

Nadie le respondía.

—¿Dónde está Fabián?

—En el salón principal.

La curiosidad terminó venciendo.

Y unos minutos después entró en la mansión.

Lo primero que notó fue el silencio.

Demasiado silencio.

Lo segundo...

Fue que el enorme salón estaba completamente vacío.

—¿Fabián?

Nadie respondió.

Débora avanzó unos pasos.

Confundida.

Entonces vio algo sobre una mesa.

Una carta.

Su nombre estaba escrito en el sobre.

La abrió lentamente.

"Si llegaste hasta aquí, significa que todavía confías en mí."

Una sonrisa apareció en sus labios.

"Ahora necesito que vengas al lugar donde comenzó nuestra historia."

Debajo había una dirección.

Y el corazón de Débora comenzó a acelerarse.

Porque conocía perfectamente aquel lugar.

El casino.

Media hora después llegó al edificio.

El lugar estaba cerrado.

Vacío.

Silencioso.

Aquello era extraño.

Cuando entró, encontró otro sobre.

Luego otro.

Y otro más.

Cada uno contenía un recuerdo.

Una fotografía.

Una frase.

Un momento compartido.

El día en que discutieron por primera vez.

El día que ella desafió sus órdenes.

La noche en que cenaron juntos.

La primera vez que él sonrió por su culpa.

Y con cada paso...

Débora comprendía algo.

Fabián había guardado cada recuerdo.

Todos.

Incluso aquellos que ella pensaba que solo eran importantes para ella.

Las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos.

Porque detrás de cada fotografía descubría algo que jamás había imaginado.

Fabián también se había enamorado poco a poco.

Sin darse cuenta.

Exactamente igual que ella.

La última nota decía:

"Falta un último lugar."

Y debajo...

Una sola palabra.

Mirador.

Cuando llegó al viejo mirador de la propiedad, el sol comenzaba a ocultarse.

El cielo estaba teñido de tonos dorados y rojizos.

Y en el centro del lugar estaba él.

Esperándola.

Fabián de Castro.

El hombre que una vez había sido su carcelero.

Su enemigo.

Su protector.

Y finalmente...

El amor de su vida.

Durante unos segundos ninguno habló.

Simplemente se observaron.

Como si todo lo vivido pasara entre ellos una vez más.

La deuda.

La apuesta.

Las discusiones.

Los celos.

Las traiciones.

Las balas.

Las lágrimas.

Y el amor.

Todo.

Finalmente Fabián avanzó.

Y algo en su mirada hizo que el corazón de Débora comenzara a latir con fuerza.

—¿Qué está pasando?

preguntó ella.

Fabián soltó una pequeña sonrisa.

—Estoy intentando hacer algo importante.

—Eso me preocupa.

Él soltó una leve carcajada.

La misma que ella había aprendido a amar.

Luego se detuvo frente a ella.

Muy cerca.

—Débora...

La emoción en su voz la hizo contener la respiración.

—La primera vez que te vi pensé que eras un problema.

Ella sonrió.

—Y yo pensé que eras insoportable.

—Lo era.

—Lo sigues siendo.

—Probablemente.

Ambos rieron.

Pero la emoción regresó rápidamente.

Porque aquello era más importante que cualquier broma.

Mucho más importante.

Fabián tomó sus manos.

Y por primera vez desde que lo conocía...

Parecía nervioso.

Verdaderamente nervioso.

—Durante años pensé que podía controlarlo todo.

Pensé que el dinero resolvía problemas.

Pensé que el poder era suficiente.

Pensé que no necesitaba a nadie.

Pausa.

—Entonces llegaste tú.

Débora sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas.

—Y destruiste todas mis teorías.

Ella soltó una pequeña risa entre lágrimas.

—Lo siento.

—No.

Fabián negó suavemente.

—Es lo mejor que me ha pasado.

El silencio que siguió fue hermoso.

Profundo.

Real.

—Me enseñaste a confiar.

A perdonar.

A reír.

A sentir cosas que creía olvidadas.

La voz de Fabián comenzó a quebrarse ligeramente.

—Y cuando te perdí...

Aunque solo fueron unas horas...

Comprendí algo.

Débora apenas podía respirar.

—¿Qué comprendiste?

Fabián la observó directamente.

—Que no quiero pasar un solo día más de mi vida sin ti.

Las lágrimas comenzaron a correr por las mejillas de Débora.

Y entonces ocurrió.

Fabián se arrodilló.

El mundo pareció detenerse.

El viento.

El tiempo.

El corazón de Débora.

Todo.

Fabián sacó una pequeña caja.

La abrió.

Y un hermoso anillo brilló bajo la luz del atardecer.

—La primera vez que te convertiste en parte de mi vida fue por obligación.

Pausa.

—Pero esta vez quiero que sea por elección.

Las lágrimas nublaron completamente la vista de Débora.

—Débora Salazar...

Su voz tembló.

—¿Quieres casarte conmigo?

Ella ya estaba llorando.

Llorando sin vergüenza.

Sin miedo.

Sin intentar ocultarlo.

Porque durante meses había amado a aquel hombre.

Incluso cuando él no era capaz de reconocer sus propios sentimientos.

Incluso cuando parecía imposible.

Incluso cuando el destino se empeñaba en separarlos.

Y ahora...

Finalmente estaban allí.

Juntos.

Por voluntad propia.

—Sí.

La palabra salió convertida en un susurro.

Pero Fabián la escuchó.

—Sí.

Repitió ella.

Y luego sonrió entre lágrimas.

—Mil veces sí.

Fabián se puso de pie inmediatamente.

Y la abrazó.

Como si el mundo entero desapareciera alrededor.

Como si nada más importara.

Porque nada importaba.

Solo ellos.

La boda se celebró un mes después.

Fue elegante.

Hermosa.

Íntima.

No hubo grandes excesos.

Solo las personas importantes.

Matilde lloró durante toda la ceremonia.

Los empleados aplaudieron emocionados.

Y cuando Débora caminó hacia el altar vestida de blanco...

Fabián olvidó respirar.

Porque jamás había visto algo tan hermoso.

Y jamás volvería a verlo.

Porque aquella mujer era única.

La única capaz de ganar la apuesta más difícil de todas.

Su corazón.

Aquella noche.

Ya convertidos en marido y mujer.

La mansión estaba en silencio.

Un silencio cálido.

Feliz.

Débora observó el anillo en su mano.

Y luego miró al hombre sentado a su lado.

—¿En qué piensas?

preguntó.

Fabián tomó suavemente su mano.

Y sonrió.

—En que perdí una apuesta.

Ella soltó una carcajada.

—¿Cuál?

Fabián acercó su frente a la de ella.

—La que hice conmigo mismo cuando juré que jamás me enamoraría.

Débora sonrió.

Y lo besó.

Un beso lleno de promesas.

De ternura.

De futuro.

Porque después de todo lo vivido...

Después del dolor.

Después de las pérdidas.

Después de las guerras.

Habían encontrado aquello que muchas personas buscan durante toda una vida.

Un hogar en el corazón de otra persona.

Y así...

La joven que fue apostada en una mesa de juego...

Terminó convirtiéndose en el mayor tesoro de un hombre que lo tenía todo.

Porque al final...

La única apuesta que realmente valió la pena...

Fue la que ganó el amor.

1
Gladys Dona
Me gusta una porque es corta pero hay cosas que superan mi imaginación como entro con tanta custodia y tienes que ponerle rostro a tus personajes es mucho más interesante un final un poco gustó a más bueno veremos tus próximas novelas Felicitaciones 👏
Gladys Dona
Ahora apareció una loca otra para el tablero de ajedrez pronto no va quedar ni uno con Fabian de Castro nadie se escapa
Gladys Dona
Debora tú hermano es una 🐀 no le interesa nada date cuenta atacaron y no le intereso que podrías haber muerto solo quiere plata a cualquier precio es realmente un PARÁSITO
Gladys Dona
Ni se te ocurra salvar el parásito de tú hermano porque si le pasa algo a Fabian vos serás la moneda de cambio que necesita tú queridito hermano porque ese no cambia y con tal de tener dinero se va vender al mejor postor 👁 es una TRAMPA
Gladys Dona
Hermano como ese es mejor ser hija única /Awkward/
Gladys Dona
Realmente alguna ves cintio algo por su hermana Realmente es lo peor como ser humano con tal de obtener plata vende hasta su madre 😡 HDP
Andrea Nardelli
exelente
Gladys Dona
Parece que va ser interesante vamos a ver que pasa
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play