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Bésame Como Si Mintieras.

Bésame Como Si Mintieras.

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Reencuentro / Romance
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Ybet Renú

El juzgado de guardia huele a café frío y a desinfectante, son las diez y cuarenta de la noche. Hay un juez con la corbata torcida, dos custodios, una abogada de oficio con tres claveles muertos en sus manos, y un novio culpable.

NovelToon tiene autorización de Ybet Renú para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Moja žena.

Mientras, en Vračar. Piso franco. Stefan cuelga el teléfono.

-Está aquí-, le dice a la voz al otro lado.

-Con ella. Y ya no es el perro rabioso de 2017. Ahora tiene algo que perder. Eso lo hace débil. O lo hace imparable. Descubramos cuál.

Cuelga. Mira una foto en la mesa. Elena Duarte en Madrid. Hace ocho meses. Saliendo del juzgado. Marca otra vez.

“Marco. Soy Stefan. Tu ex está en Belgrado. Tenemos que hablar de tu dama”.

Hotel Square Nine. Suite 701.

Dragan desnuda a Elena sin prisa. No hay urgencia de Madrid. No hay fantasmas de Marco. Solo seis meses de te espero quitándose en seda roja.

“Moja žena”, repite contra su piel. Como si rezara. Como si doliera.

“Tvoj muž”, contesta ella. Tu marido. Aunque no haya papeles. Aunque Belgrado arda mañana.

Hacen el amor sin guerra. Por primera vez. Lento. Hablando en dos idiomas. Jurándose en silencio que Stefan Janković acaba de cavar su tumba.

Elena duerme.Dragan no.

Mira al techo. Mira a ella. Mira la cicatriz que ya es suya.

Mañana busca juez. Mañana Belgrado sabe que La abogada, es su dama, su mujer y tiene dueño.

Y pasado mañana, Stefan y Marco descubren que tocar lo de Vuković es firmar su sentencia.

La paz duró tres días en Serbia. Suficiente.

Ahora empieza lo que Dragan hace mejor: proteger lo suyo.

Con o sin balas.

Belgrado. Suite 701, Hotel Square Nine. 03:17 AM. La ciudad duerme, pero Dragan vela.

Elena respira contra su pecho. Desnuda, envuelta solo en la sábana blanca y en los brazos de él. El vestido rojo quedó en el suelo, rendido, como se rinde Belgrado ante el Danubio cada noche.

Dragan no duerme. No puede. Lleva seis meses aprendiendo que el sueño es un lujo que solo se permite cuando ella está a salvo. Y esta noche Stefan le recordó que la paz tiene precio.

Le aparta el pelo de la cara. Negro, revuelto, todavía huele a jazmín y a vino de Župa. A guerra evitada.

Y empieza.

Con la yema de los dedos, sin despertarla. Como reza un hombre que no cree en dioses, pero sí en milagros.

La frente. Donde nacen las ideas que tumbaron a Ivanov.

Donde vivieron siete años de mentiras de Marco. Aquí ya no hay engaño, lepa.

Aquí solo vivo yo.Besa.

Los párpados. Cerrados, en paz por primera vez en años. -No más noches mirando la puerta, Elena. Si vienen a por ti, me encuentran primero- Besa.

La cicatriz del costado. La que le dejó Madrid. La que él descubrió con la boca en El Escorial, mes tres, cuando ella por fin lo dejó verla rota.

-Esta es mía ahora. No porque la marcara. Porque la curo- Besa. Largo. Con rabia vieja y ternura nueva.

Las manos. Esas que firmaron sentencias y dispararon en Maldivas para salvarlo. Uñas cortas, de abogada, no de adorno. Tiene una ampolla del viaje. De cargar la maleta ella sola.

-Nunca más, moja žena. Tus manos son para tocarme, no para cargar guerras-.

Besa cada nudillo.

El vientre. Plano. Tenso. Sin hijos. Aún.

-Aquí vivirán los Vuković que no tuve. Los que tendrás si quieres. Cuando quieras. Sin prisa. Sin miedo- Apoya la frente ahí. Respira. No besa. Reza.

Elena se mueve. Suspira. No abre los ojos. Pero sonríe en sueños. Lo siente.

Dragan sube.

El cuello, donde Stefan se atrevió a mirar. Donde Marco puso cadenas de oro que ella arrancó.

-Aquí solo estará mi boca. Mi nombre. Mi marca. Pero la que tú elijas- Muerde suave. Marca sin romper.

Los labios. Entreabiertos. Los que le dijeron

-“no te tengo miedo”- en Madrid, cuando sí lo tenía. Los que le gritaron

-“dispara”- en Maldivas. Los que hoy le dijeron -“cásate conmigo mañana”-.

Estos no mienten más, Elena. Ni tú a mí, ni yo a ti. Aunque duela. Aunque mate. Besa. Sin lengua. Sin prisa. Con promesa.

Se queda ahí. Respirándole el aliento.

“Te encontré en un pasado de mentiras, lepa”, susurra contra su boca. Voz rota. De 35 años y dos entierros. “Entre abogados comprados, pólizas falsas, y un marido que te usaba de escudo”.

Le acaricia la mecha gris con la mano de ella. Dormida, Elena le obedece. Le roza el pelo corto. Sin saberlo.

Yo no te voy a dar palacios, sigue.

Belgrado no es Mónaco. Yo no soy Marco”. Escupe el nombre. Le sigue doliendo. “Te voy a dar verdades. Aunque me odies por ellas. Te voy a dar mis guerras, pero peleadas de frente. Te voy a dar mis muertos, para que sepas a quién entierras si me entierras”.

Le toma la mano. Se la pone en el corazón. Le late fuerte. Desbocado. Como la primera vez que la vio en Madrid y supo que esa abogada iba a arruinarlo o a salvarlo.

“Y te voy a dar amor, Elena. Uno solo. Tonto. Bruto. Serbio. Sin manual. Sin trampa. El que guardé treinta y cinco años porque no sabía que existías”.

Elena abre los ojos. Despacio. Grises como el Danubio a las 6 AM. No hay sueño en ellos. Lo escuchó todo.

No habla. Se incorpora. La sábana cae. No tiene pudor. Ya se lo dejó en Madrid, junto al apellido Duarte.

Le pone las dos manos en la cara. Le mira la mecha gris. La cicatriz de la ceja. La que le hizo Stefan en 2016 y que nunca vengó. Hasta hoy.

“Dragane Vuković”, dice. Su nombre completo. Condena y rezo.

-Yo también te voy a dar verdades-. Voz firme. De sala de juicio. De su amada.

La verdad es que te elegí rota. La verdad es que te seguiría eligiendo roto. La verdad es que me enseño a mentir y tú me estás enseñando a vivir”.

Lo besa. Ella a él. Sin permiso. Sin miedo.

“Así que ámame, serbio. Con todo. Con tus fantasmas. Con tus enemigos. Con tu Belgrado. Porque yo no vine a ser la viuda. Vine a ser la mujer que te enseñe que 35 años no son tarde para empezar”.

04:00 AM. Amanece en Belgrado.

Hacen el amor sin pasado. Él marca cada ápice de piel no como dueño, sino como hogar. Ella lo recibe no como sumisa, sino como igual.

No hay gemidos que tapar. No hay vecinos que juzgar. Solo dos supervivientes aprendiendo que el cuerpo también puede decir _te creo_.

Cuando terminan, Dragan le habla al oído. Sudor, pelo corto pegado a la frente, mecha gris brillante:

“Udaj se za mene, Elena. Cásate conmigo. Hoy. Aquí. Sin vestidos. Sin fotos. Con el Danubio de cura y Belgrado de testigo”.

Elena se ríe. Lágrimas sin tristeza. Le muerde la mandíbula. “Da, budalo.

Sí, idiota. Pero primero café. Y luego le partes la cara a Stefan. Por orden de tu mujer”.

Dragan sonríe contra su cuello. La última vez que sonrió así, Dušan tenía 5 años.

08:00 AM. Juzgado de Palilula.

Llegan sin avisar. Ella en vaqueros y camisa blanca de él. Él en negro, sin corbata. Sin anillos aún. Solo con la mano de ella apretando la suya.

El juez los mira. Conoce el apellido. Todo Belgrado lo conoce.

“¿Testigos?”, pregunta.

Dragan señala a la calle. Cuatro hombres de negro. Y al Danubio al fondo. “Toda la ciudad”.

Firman.

Dragan Vuković.Letra dura, de ingeniero.

Elena Vuković. Letra nueva. De Loba que por fin tiene manada.

09:15 AM. Vračar. Stefan recibe la foto.

Ellos dos. Saliendo del juzgado. Ella con su camisa. Él con la mano en su espalda baja.

Periódico _Blic_: _“Vuković se casó. La abogada de Madrid ya es serbia”_.

Stefan rompe el teléfono contra la pared.

Marca desde otro. “Marco. Se casaron. Esta mañana. ¿Sigues queriendo a tu abogada de vuelta? Porque yo quiero su cabeza en una bandeja. Trabajemos juntos”.

En El Escorial, 48 horas después. Marco lee el _Blic_ online. No rompe nada. No grita.

Solo sirve vodka. Dos vasos.

Uno se lo bebe. El otro lo estrella contra la chimenea.

“Moja žena, dijo el perro”, susurra.

-Vamos a ver, Dragane, cuánto te dura la mujer cuando Belgrado y Madrid te la quiten-.

Belgrado. ático de Dragan. 22:00.

Elena ya no duerme en el lado frío de la cama.

Dragan ya no deja la pistola en la mesilla. La guarda. Porque _moja žena_ dijo que las verdades no necesitan hierro.

La abraza por la espalda. Le habla al pelo: “Te prometí matrimonio con verdades, lepa. La primera: vienen a por nosotros. La segunda: no pienso perder”.

Elena entrelaza sus dedos con los de él. Mira al Danubio por la ventana.

-La tercera verdad, serbio: no vas a pelear solo. Las abogadas no miran. Defienden y por ti mató.

Y Belgrado, que tiene memoria larga, se prepara para recordar el apellido Vuković por algo más que minas y muertos.

Por amor.

Del bruto.

Del real.

Del que no pide permiso.

Živeli, moja žena.

Živeli, tvoj muž.

1
Jesus Castro Montero
Escritora repetirte el capitulo
Jesus Castro Montero
Que nada malo le pase a Elena y se salve para que sea feliz con su esposo he hija
Jesus Castro Montero
Elena cuando acabaran tus pesadillas
Jesus Castro Montero
Lucía les cambió su vida ahora son felices y llenos de amor gracias escritora por deleitarnos con tan bella y hermosa novela
Jesus Castro Montero
Por que tendrá Elena esas pesadillas que significado tendrán que nada malo les pase a ninguno de ellos
Jesus Castro Montero
Lucía que bueno que elegiste a tu esposo Dragan el es el u.ico que te ama con todo su corazón y 😂❤️😘❤️
Jesus Castro Montero
Por fin de nuevo juntos como debe ser perdonarse y que Dragan ni vuelva a tomar ninguna copa
Jesus Castro Montero
Elena perdona a Dragan el no te traiciono te ama mucho comí ama a su hija Lucía tenle confianza
Jesus Castro Montero
Pobre Marco el es su fuerte amigo de Elena Dragan debe de confiar en ella si no nunca tendrá paz
Jesus Castro Montero
Elena que bueno que ahora no te dejas pisotear de nadie eres valiente y tienes que seguir así por tu bebé y tu esposo
Jesus Castro Montero
Dragan no dejes viva a tu ex novia casi te mata y tu bebé y tu esposa se iban a quedar solas por culpa de esa mala mujer
Azastyle
Hola autora me encantó más caps y me gustaría q leyeras mi novela 🙂‍↕️ “Zona de Amigos”.
Jesus Castro Montero
Dragan no hagas renegar a Elena por que eso le hace mal para ña bebe👫
Jesus Castro Montero
Me encanta esta novela gracias escritora 👫😘❤️😅😂👏
Jesus Castro Montero
Muy buena novela gracias escritora por deleitarnos con esta bella y hermosa historia
Jesus Castro Montero
Elena estas embarazada tu bebé te va a dar fuerzas para que sigas luchando y puedas tener tu bebé en paz y armonía
Jesus Castro Montero
Que esos dos desgraciados malditos de Marco y Stefan ardan en el infierno por matar a la mamá y hermana de Elena este capítulo me hizo llorar mucho
Jesus Castro Montero
Que nada malo les pase a Elena y a Dragan hojala su mamá y hermana estén vivas este Marco es un maldito desgraciado que muera junto a Stefano
Jesus Castro Montero
Marco y Stefano quieren que los maten bueno ellos se lo buscaron por idiotas
Jesus Castro Montero
Elena ahora vivirás sin mentiras solo serán ustedes dis y todas sus verdades 👏😜😂😅❤️😘👫👫
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