🐺 Sinopsis
En los bosques montañosos de Cali, la joven Valeria Andrade descubre que su destino está ligado a una antigua manada de hombres lobo. Cuando conoce a Adrián Blackwood, el alfa más poderoso del continente, una conexión irresistible los une. Pero una profecía anuncia que su amor podría salvar a todas las manadas… o destruirlas para siempre.
Traiciones, guerras entre clanes, secretos familiares y una pasión prohibida marcarán esta historia épica.
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un mundo diferente
El amanecer iluminó las montañas con una luz suave y dorada.
Después de la destrucción provocada por el eclipse y la batalla contra Fenrir, el silencio que cubría el valle parecía extraño. Durante horas solo habían existido rugidos, sangre y oscuridad.
Ahora lo único que quedaba era el viento moviendo lentamente las cenizas.
Valeria Andrade observaba el horizonte desde un risco cercano al castillo destruido de Lucian Thorne.
Las primeras luces del día teñían el cielo de tonos rosados y plateados.
Todo había cambiado.
Fenrir había sido sellado.
La profecía se había cumplido.
Y el vínculo mágico que la unía a Adrián Blackwood había desaparecido.
Sin embargo, él seguía allí.
Sentado a su lado.
Con su mano entrelazada con la suya.
Valeria bajó la mirada hacia sus dedos unidos.
Era extraño.
Durante semanas había sentido constantemente las emociones de Adrián a través del vínculo. Su presencia había sido como un latido permanente en su pecho.
Ahora había silencio.
Y aun así… no se sentía vacía.
Adrián acarició suavemente el dorso de su mano.
—¿En qué piensas?
Valeria tardó unos segundos en responder.
—En que debería sentirme diferente.
El alfa la observó con atención.
—¿Peor?
Ella negó lentamente.
—Más sola.
Adrián sonrió apenas.
—No necesitas magia para saber que estoy contigo.
Las palabras calentaron el corazón de Valeria.
Y comprendió que Ariana tenía razón.
El vínculo no había desaparecido por completo.
Simplemente había dejado de ser una cadena sobrenatural.
Ahora todo dependía de ellos.
De sus decisiones.
De su amor real.
Valeria apoyó la cabeza sobre el hombro de Adrián y cerró los ojos unos segundos.
Por primera vez en mucho tiempo, no escuchaba voces oscuras ni sentía el peso de la profecía aplastando su alma.
Solo paz.
Pero la tranquilidad no duró demasiado.
Detrás de ellos, Mateo Cruz apareció arrastrando los pies dramáticamente.
—Espero que sepan que merezco al menos diez años de descanso después de todo esto.
Sofía Reyes caminaba detrás de él con una sonrisa divertida.
—Conociéndote, te aburrirás en dos días.
Mateo se dejó caer sobre una roca cercana.
—Es posible.
Valeria soltó una pequeña risa.
Era la primera vez en días que reía de verdad.
Sofía observó el amanecer.
—Las manadas empezarán a llegar pronto.
El ambiente se volvió más serio.
Sebastián había enviado mensajes a los clanes cercanos informando que el eclipse había terminado y que Fenrir había sido derrotado.
Pero nadie sabía cómo reaccionarían ante lo ocurrido.
La profecía había cambiado el equilibrio del mundo sobrenatural.
Y Valeria era ahora mucho más que una loba común.
Ella bajó la mirada hacia el colgante de Selene.
Los tres sellos seguían allí.
La hoja.
La gota.
El corazón.
Pero ahora brillaban con una luz suave y tranquila.
Como si finalmente hubieran encontrado descanso.
Pasos lentos resonaron detrás de ellos.
Valeria reconoció la presencia antes de girarse.
Lucian.
El antiguo alfa se acercó con expresión cansada. Las sombras que antes parecían envolverlo constantemente habían disminuido notablemente.
Aun así, seguía cargando el peso de sus errores.
Hubo un silencio incómodo.
Valeria todavía no sabía cómo sentirse respecto a él.
Descubrir que era su padre había cambiado demasiadas cosas demasiado rápido.
Lucian se detuvo a unos metros.
—Las manadas llegarán antes del mediodía.
Adrián se puso de pie instintivamente, todavía desconfiando de su hermano.
Lucian lo ignoró.
Su atención estaba completamente en Valeria.
—Vendrán con miedo. Y algunos también con odio.
Valeria sostuvo su mirada.
—¿Y tú qué harás?
Lucian guardó silencio unos instantes.
El viento agitó su abrigo negro mientras observaba las ruinas del castillo.
—Pasé años intentando controlar el mundo porque no podía controlar mi propio dolor.
Sus ojos rojos se suavizaron levemente.
—Ya no quiero seguir siendo ese hombre.
Mateo levantó una ceja.
—Eso sonó sorprendentemente profundo.
Sofía le dio un golpe suave en el brazo.
Lucian ignoró el comentario.
Luego volvió a mirar a Valeria.
—No espero que me perdones.
Ella sintió un nudo en la garganta.
Porque, a pesar de todo, veía sinceridad en él.
Y eso hacía todo más difícil.
—No sé si puedo hacerlo todavía —admitió ella.
Lucian asintió lentamente.
—Lo entiendo.
Durante unos segundos permanecieron en silencio.
Luego Lucian hizo algo inesperado.
Se quitó un anillo plateado que llevaba en la mano derecha y lo extendió hacia ella.
Valeria frunció el ceño.
—¿Qué es?
—Pertenecía a tu madre.
El corazón de Valeria se detuvo un instante.
Con manos temblorosas tomó el anillo.
En el interior había una inscripción grabada.
"Incluso bajo la oscuridad, la luna siempre regresará."
Las lágrimas llenaron sus ojos.
Lucian desvió la mirada, como si el recuerdo todavía le doliera demasiado.
—Ella creía que siempre existía esperanza… incluso para mí.
Valeria cerró los dedos alrededor del anillo.
Por primera vez, no vio únicamente al monstruo que había aterrorizado a las manadas.
Vio también al hombre que había amado a su madre y perdido el camino después de destruirse a sí mismo.
No lo justificaba.
Pero comenzaba a comprenderlo.
Un cuerno resonó a lo lejos.
Sebastián apareció sobre las escaleras de piedra parcialmente destruidas.
—Ya vienen.
Todos levantaron la mirada hacia el valle.
Decenas de figuras avanzaban entre la niebla matutina.
Alfas.
Guerreros.
Representantes de distintas manadas.
El futuro del mundo sobrenatural estaba a punto de decidirse.
Adrián tomó la mano de Valeria.
—No importa lo que ocurra ahora… no estás sola.
Ella entrelazó sus dedos con los de él y respiró profundamente.
La batalla física había terminado.
Pero la verdadera reconstrucción apenas comenzaba.
Y esta vez no dependería de profecías.
Dependería de las decisiones que tomaran juntos.