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UN ALFA EMBARAZADO DE UN OMEGA DOMINANTE

UN ALFA EMBARAZADO DE UN OMEGA DOMINANTE

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Embarazo no planeado / Romance
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Mckasse

Un alfa embarazado de un Omega dominante

Dante Lombard Sanford siempre vivió a la sombra de su familia, hasta que conoció a Trébol Armstrong, un omega dominante que desafía todas las reglas. Lo que comienza como una atracción imposible termina convirtiéndose en un amor capaz de romper las leyes de la biología y los prejuicios de la sociedad.

Cuando Dante descubre que está embarazado de un omega, ambos deberán enfrentarse al rechazo, las ambiciones familiares y a quienes intentarán separarlos. Juntos demostrarán que el verdadero amor no entiende de jerarquías, solo de la valentía para elegir a la persona correcta.

NovelToon tiene autorización de Mckasse para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Prólogo

Un alfa embarazado de un Omega dominante.

Por Mckasse

***†***

Hola soy Dante.

No fue mi intención quedar embarazado de un omega dominante, pero sí elegí amarlo. Era un alfa falto de lo más importante: amor y, atención. Lo que me llevó a adorarlo con locura.

Hay frases que un hombre con segundo género problemático como el mío nunca imagina decir en voz alta. Y más cuando se es criado con mano dura y en comparación del resto.

Esa es la mía.

Si me hubieran preguntado hace un año qué tan lejos estaba dispuesto a llegar por amor, me habría reído en la cara de cualquiera. Yo no creía en esa clase de estupideces. No creía en las historias donde un solo hombre podía desordenarte la sangre, arruinarte el orgullo y meterse bajo tu piel hasta convertirte en alguien irreconocible. Me criaron para obedecer y no destacar.

Yo soy Dante Lombard Sanford.

Segundo hijo de una familia de alfas y un omega.

El que nunca fue suficiente.

El que nunca fue el primero.

El que aprendió demasiado pronto que, para sobrevivir entre depredadores, había que enseñar los dientes antes de que notaran la herida y el vacío.

Mi hermano mayor nació para heredar el mundo.

Mi hermano menor nació para que lo adoraran.

Y yo… bueno, yo nací para quedarme en medio como el jamón en el pan, fingiendo que no dolía.

Fingiendo que no importaba nada de lo que me hacían.

Durante años fuera de casa hice lo único que sabía hacer: trabajar, competir, callar, endurecerme. Convertí mi apellido en una armadura y mi carácter en una advertencia. Nadie tenía derecho a verme débil. Nadie tenía derecho a tocar lo que mi familia había pasado toda una vida aplastando dentro de mí.

Hasta que apareció él.

Trébol Armstrong.

Mi vecino.

Mi entrenador endemoniado.

Mi error.

Mi obsesión.

El omega que no se parecía a ningún omega que hubiera conocido en mi vida y no hablo solo por su físico.

No tenía nada de dócil.

Nada de frágil.

Nada de fácil.

Era alto, enorme, escandalosamente fuerte, con una calma que me desesperaba y unos ojos capaces de desnudarme incluso cuando llevaba el mejor traje de mi armario. Todo en él me retaba. Su voz. Su paciencia. La forma en que me miraba, como si pudiera ver al hombre que yo escondía debajo del apellido, del dinero y de la rabia.

Lo odié un poco por eso.

Lo deseé mucho más conforme pasaba el tiempo.

Lo que empezó como una simple curiosidad se convirtió en una necesidad ridícula de tenerlo cerca. Primero fueron las excusas para verlo. Después las ganas de provocarlo. Luego la costumbre de pensar en él más de la cuenta, de buscar su olor donde no estaba, de irritarme cada vez que alguien más conseguía una sonrisa suya.

Y después vino lo peor.

Me enamoré como un perro.

No de una forma limpia ni elegante.

No de esa manera bonita que venden las novelas.

Me enamoré como se caen las cosas que llevan demasiado tiempo al borde: mal, de golpe, haciendo ruido, rompiéndose.

Me enamoré de un omega que parecía hecho para destruir todas las ideas que yo tenía sobre mí mismo.

Y él lo hizo.

Destruyó al alfa orgulloso.

Destruyó al hijo obediente.

Destruyó al hombre que juraba que jamás se arrodillaría por nadie.

Me tomó entre sus manos y me obligó a mirar de frente la verdad más humillante de mi vida: yo no quería dominarlo.

Quería rendirme con él.

Quería su voz ordenándome que respirara.

Sus manos sujetándome con firmeza.

Su cuerpo cubriéndome como si el mundo no pudiera tocarme mientras él estuviera encima.

Quería esa sensación enfermiza y gloriosa de perder el control solo cuando estaba con Trébol.

Y tal vez podría haber sobrevivido a eso.

A la vergüenza.

Al deseo.

A la necesidad de pertenecerle de una forma que jamás admitiría ante nadie.

Lo que no supe ver fue que amar a Trébol no iba a costarme solo el orgullo.

Iba a costarme la vida que conocía y el rechazo de mi familia, la desaprobación y las malas lenguas.

Porque una mañana luego de rendirme a nuestros deseos, desperté con el cuerpo revuelto, el estómago cerrado y un cansancio extraño pegado a los huesos. Después vinieron las náuseas, el mareo, el asco por ciertos olores, el hambre a deshoras, el mal humor, el miedo. Y luego llegó la palabra que partió mi mundo en dos.

Estaba en medio de un embarazo. Y lo peor que mi familia lo supo antes que Trébol.

Todavía recuerdo el silencio de aquella consulta.

La forma en que el aire dejó de entrar en mis pulmones.

La sensación de estar cayendo dentro de mí mismo mientras el médico seguía hablando y yo ya no podía escuchar nada.

Un alfa no debía quedar embarazado.

Un Lombard Sanford no podía quedar embarazado de un omega.

Y, sin embargo, ahí estaba yo, con el apellido de mi padre, la rabia de toda mi vida metida en el pecho y un hijo creciendo dentro de mi cuerpo.

Un hijo de Trébol.

Nuestro hijo.

Pensé en huir.

Pensé en negarlo.

Pensé en odiarlo a él por haberme cambiado la vida y a mí por haberlo permitido.

Pensé en arrancarme del pecho todo lo que sentía antes de aceptar que estaba perdido.

Pero hay verdades que no desaparecen solo porque te aterran.

Yo amaba a Trébol.

Lo amaba con una desesperación que me avergonzaba.

Lo amaba incluso cuando mi familia me miró como si me hubiera convertido en una vergüenza.

Lo amaba incluso cuando quise culparlo de mi miedo.

Lo amaba incluso cuando no supe cómo sostenerme a mí mismo.

Amé a nuestro hijo casi de inmediato.

Y si algo aprendí de todo esto, es que el amor no siempre llega a salvarte.

A veces llega a deshacerte primero.

Esta no es la historia de un alfa perfecto.

Tampoco la de una familia ejemplar.

Ni la de un embarazo milagroso contado con ternura y sonrisas.

Esta es la historia de cómo me rompí.

De cómo amé.

De cómo perdí cosas que juré no perder jamás.

Y de cómo el omega que apareció en la casa de al lado terminó convirtiéndose en el único hogar al que quise volver.

Esta es la historia de cómo terminé embarazado de un omega que nunca imaginé que me amaría.

Este soy yo. Alfa Recesivo.

Y este Omega Dominante (que no parece serlo) es Trébol.

Nota de autora: Ah... Y ya estoy trabajando en la obra más esperada segunda parte de Gredeyl y Kongram. Ya tenemos la portada.

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Mckasse Escritora
🤣
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Gracias por el cap autora! 🖤
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Shu! Shu! alejate, tengo un 🔪 y no temer en usarlo Dimitri! * saco el 🔪*
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Ah no, deja a la parejita quita!!
Dalia Lara
q trebol se ponga celoso🤣🤣
Miguel{E.P.E.D}[🍭]: Siii, sería epico!!
total 1 replies
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Gracias por el cap autora! 🖤
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Jajajajaja
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
¡¡¡ME-EN-CAN-TA!!!
(⁠~⁠ ̄⁠³⁠ ̄⁠)~
(⁠人⁠*⁠´⁠∀⁠`⁠)⁠。⁠*゚⁠+
(⁠。⁠♡⁠‿⁠♡⁠。⁠)
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Gracias por éstos hermosos capitulos autora!! 🖤🤭
Patricia Polo
bueno Trébol a luchar contra la ex y el hermano envidioso de Dante 🤣😂🤭
Teresa Perez
autora hermosa felicidades cuando vas a seguir haciendo capitulo xfa gracias
Mckasse Escritora: prepara café para las dos casi los voy subiendo. díganme de dónde me leen.🥰
total 1 replies
Patricia Polo
excelente que emoción tanto que la he esperado 👏👏👏🥰🥰🤭☺️ gracias escritora eres la mejor
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