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Soy La Ex Esposa Del Villano

Soy La Ex Esposa Del Villano

Status: En proceso
Genre:Época / Amor-odio / Reencarnación
Popularitas:5.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Angelina Fernández Quesada

Mei es una chica a la que le encantan las novelas de época antigua. La cuál reencarna en la novela, la flor negra; como la exesposa del villano. Ella creía saber el final de esa historia, pero se dará cuenta que no todo final está escrito.

NovelToon tiene autorización de Angelina Fernández Quesada para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23: Una invitación que no podía rechazar

Tuve un mal presentimiento durante todo el día.

Y lo peor era que no tenía una razón concreta para ello.

Solo… estaba ahí.

Persistente.

Molesto.

Como una advertencia que aún no entendía.

La invitación imperial seguía sobre mi escritorio.

Intacta.

Imponente.

Como si incluso el papel supiera que tenía demasiado poder sobre mí.

Suspiré lentamente antes de dejarla a un lado.

Gran error.

Porque incluso apartándola… seguía sintiéndola.

—Duquesa.

Levanté la vista.

Beatriz entró con una bandeja de té, pero su expresión no era tan relajada como de costumbre.

—¿Sigue pensando en la invitación imperial?

—No he dejado de pensar en ella desde que llegó.

Beatriz dejó la bandeja con cuidado.

—Es normal. No es una invitación común.

Eso no ayudaba.

En absoluto.

Tomé la taza de té sin realmente beber.

—Dime algo honesto, Beatriz.

—¿Sí?

—¿La familia imperial suele hacer esto?

Beatriz dudó.

Solo un segundo.

Pero fue suficiente.

—No.

Ah.

Perfecto.

—Entonces no es una simple reunión social.

—No lo creo, duquesa.

Genial.

Justo lo que necesitaba: misterio político y peligro invisible.

Apoyé los codos sobre la mesa.

—Esto empieza a parecer una trampa elegante.

—O una prueba.

—Eso suena peor.

Beatriz no respondió.

Y ese silencio fue suficiente confirmación.

Aquella tarde decidí salir al jardín.

Necesitaba aire.

O algo parecido a la calma.

El camino de piedra estaba húmedo por el riego reciente y las flores brillaban bajo la luz suave del sol.

Por un momento, el mundo pareció normal.

Falso, pero normal.

Hasta que escuché pasos.

No me giré de inmediato.

Ya sabía quién era.

—Si me dice que es coincidencia, no le voy a creer.

—No es coincidencia.

Damián.

Por supuesto.

Me giré lentamente.

Estaba allí, como siempre.

Demasiado puntual para ser casualidad.

—Entonces es oficialmente acoso.

—Estoy en mi propia residencia.

—Eso es lo que todos dicen antes de justificarlo.

Algo muy leve cruzó su expresión.

¿Divertido?

Tal vez.

Nunca era fácil saberlo.

—Escuché sobre la invitación imperial.

Ah.

Ahí estaba el verdadero motivo.

—Las noticias vuelan más rápido de lo que deberían en esta mansión.

—Solo las relevantes.

—Eso suena preocupante.

Damián dio un paso más cerca.

No demasiado.

Pero suficiente.

—Lo es.

Una respuesta corta.

Demasiado corta.

Fruncí ligeramente el ceño.

—¿Me estás diciendo que es peligrosa?

—Te estoy diciendo que no es normal.

Esa diferencia me incomodó más de lo que debería.

—Nada relacionado con la familia imperial es “normal”.

—Exacto.

Silencio.

El viento movió suavemente el borde de mi vestido.

Y por alguna razón, la mirada de Damián se detuvo ahí un instante más de lo necesario.

Luego volvió a mis ojos.

—Vendré contigo.

Parpadeé.

—Eso no era una pregunta.

—No lo era.

Qué hombre tan imposible.

—¿Por qué?

Damián tardó un segundo.

Solo uno.

Pero lo noté.

—Porque alguien allí querrá verte.

Eso me hizo fruncir el ceño.

—Eso no suena tranquilizador.

—No pretendía que lo fuera.

Perfecto.

Qué conversación tan reconfortante.

Volvimos a la mansión en silencio.

Pero no era un silencio incómodo.

Era peor.

Era uno lleno de cosas que ninguno decía.

Cuando llegamos al vestíbulo, Beatriz ya nos esperaba.

Pero su expresión…

no era normal.

—Duquesa…

Algo en su tono me hizo detenerme.

—¿Qué pasa ahora?

Beatriz miró hacia el pasillo antes de hablar.

—Ha llegado una carta.

Mi estómago se tensó inmediatamente.

—Otra.

—Sí.

—¿De quién?

Ella dudó.

Demasiado.

—De Lady Lyra.

El mundo se detuvo un segundo.

Otra vez.

—¿Otra carta?

—Sí.

Tomé aire lentamente.

Esto ya no era casualidad.

—Dámela.

Beatriz me entregó el sobre con cuidado.

El sello era elegante.

Demasiado elegante.

Como todo lo que venía de ella.

—Duquesa, ¿quiere que la deje sola?

—No.

Mi respuesta fue demasiado rápida otra vez.

Beatriz lo notó.

Por supuesto.

Abrí el sobre sin esperar más.

“Duquesa Aurelia.”

Solo leer eso ya me tensó.

Continué.

“Gracias por aceptar mi invitación anterior.”

Yo no había aceptado nada todavía.

Seguimos.

“Me gustaría que nos viéramos antes de la recepción imperial.”

Mis dedos se detuvieron.

…¿Qué?

Leí otra vez.

Más lento.

Antes de la recepción.

Eso significaba que Lyra sabía.

O sospechaba.

Que yo iría.

—No tiene sentido…

murmuré.

Beatriz se acercó ligeramente.

—¿Algo malo?

—No estoy segura todavía.

Seguí leyendo.

“Hay cosas que creo que es mejor hablar en privado antes de que los rumores crezcan.”

Ah.

Eso era peligroso.

Muy peligroso.

Porque implicaba que ella sabía exactamente cómo funcionaba la nobleza.

Y cómo destruir reputaciones.

La carta continuaba.

“Si acepta, la esperaré mañana al mediodía en el invernadero del Palacio Rosenthal.”

Mis ojos se estrecharon.

El Palacio Rosenthal.

No era un lugar cualquiera.

Era… neutral.

Oficialmente.

Pero en la práctica, era donde los nobles hacían conversaciones que no querían que quedaran registradas.

Qué conveniente.

Qué sospechoso.

“Vendré sola.”

Esa última línea hizo que mi respiración se detuviera un segundo.

No era una petición.

Era una condición.

Y eso…

eso era lo que más me inquietaba.

—Duquesa…

Beatriz me observaba con preocupación.

Yo no respondí de inmediato.

Porque en mi mente solo había una cosa.

Lyra estaba moviendo algo.

Y no sabía si estaba intentando ayudarme…

o empujarme directamente hacia un problema.

Cerré la carta lentamente.

—Mañana vamos al Palacio Rosenthal.

Beatriz abrió los ojos.

—¿Va a ir?

—No tengo elección.

Eso no era completamente cierto.

Pero sentía que lo era.

Porque ignorar a Lyra…

no era una opción segura.

No cuando empezaba a actuar como si ya supiera demasiado.

Demasiado sobre mí.

Demasiado sobre Aurelia Voss.

Y demasiado sobre lo que ocurrió aquella noche.

Esa noche no dormí bien.

Por primera vez desde que llegué a este mundo…

no fue por Damián.

Ni por Kael.

Ni por la nobleza.

Fue por Lyra.

Porque por alguna razón, tenía la sensación de que la próxima vez que la viera…

algo cambiaría de forma irreversible.

Y no estaba segura de si estaba lista para eso.

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Limaesfra🍾🥂🌟
que confusion y conspiracion un misterio misterioso
Limaesfra🍾🥂🌟
😍
Limaesfra🍾🥂🌟
ten cuidado Aurelia. Cuando hablas de Aurelia lo haces como si fuera otra persona cuando la realidad ya lo eres tu...mejor dices quuen es la Aurelia a quien no recuerdo😉🤣🤣🤣
Limaesfra🍾🥂🌟
😱😱
Limaesfra🍾🥂🌟
cuanto suspenso sobre el pasado de.Aurelia
Limaesfra🍾🥂🌟
no febe ir sola
Limaesfra🍾🥂🌟
🤩🤩🤩
Limaesfra🍾🥂🌟
pero que ya no se conocieron en la gala y ahora se ven x 2da vez en.la cena ducal🙄🤔🤔🤔🤔🤔
Limaesfra🍾🥂🌟
otra vez la mula al trigo🤣🤣
Limaesfra🍾🥂🌟
mmm xq siempre les husta lo cambiante 😁😁🤣🤣 y ya se enamoran 🤔🤔🤔🤔hombres quien los entiende🙄😎parecen👼👶
Limaesfra🍾🥂🌟
cuanta expectativa
Limaesfra🍾🥂🌟
oh nooo. no llames la atención
Limaesfra🍾🥂🌟
la prota🦎?
Limaesfra🍾🥂🌟
🤔🤔🤔🤔duque malo?
Limaesfra🍾🥂🌟
🙄mmmm
Dulce Gipsy 🖤
Sigue así autora aunque la mayoría de las personas no lo lean lo importante es que sigas adelante besos❤️❤️
ᴀɴɢɪᴇ: aww gracias dulce gipsy, besos 🥰🥰
total 1 replies
Edwin Rodríguez
gracias buen enganche
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