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El Regresó De La Princesa

El Regresó De La Princesa

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Reencarnación / Romance / Completas
Popularitas:283k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Por amor, la Princesa Vivianne lo entregó todo. Se casó con Alexander, el hijo de un barón, creyendo en sus falsas promesas. ¿Su recompensa? Ser humillada, traicionada por su mejor amiga, desterrada por su propio padre y, finalmente, asesinada en un callejón oscuro.
Pero la sangre del Emperador esconde un secreto. En su último aliento, la magia de Vivianne despierta, haciéndola retroceder en el tiempo hasta la noche en que todo comenzó.
De regreso en el palacio, Vivianne ya no es la joven ingenua de antes. Ha jurado proteger a su padre, salvar su imperio y destruir a quienes la pisotearon. Aunque deba ensuciarse las manos y volverse despiadada, esta vez ella ganará la guerra. Pero lo que no sospecha es que un par de intensos ojos rojos vigilan cada uno de sus movimientos desde las sombras... ¿Un nuevo enemigo o el aliado que necesita para su venganza?

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Capítulo 17: La emboscada en el Templo del Sol

El silencio del Templo del Sol era imponente, roto únicamente por el crujido sutil de los enormes pebeteros de bronce que flanqueaban el altar mayor. Construido con bloques de piedra blanca que reflejaban la pálida luz de la tarde, el recinto sagrado se alzaba en las afueras de la capital, alejado del bullicio cortesano. Era el escenario perfecto para el aislamiento.

Vivianne avanzó por el pasillo central con paso pausado, arrastrando la pesada tela de una capa de terciopelo blanco con bordados dorados. Llevaba la capucha puesta, ocultando su rostro y simulando la postura sumisa y devota que solía tener en su primera vida. A su lado, apenas dos guardias reales de la escolta menor caminaban con paso perezoso, portando lanzas ceremoniales que servirían de poco en un enfrentamiento real. Visualmente, la princesa heredera era una presa fácil, indefensa y entregada a sus oraciones.

Terminó de colocar las flores de loto sobre el altar y se giró despacio. En ese mismo instante, el eco pesado de los portones de roble del templo cerrándose de golpe resonó en las paredes de piedra. El sonido metálico de los cerrojos al caer confirmó que la ratonera se había cerrado.

De las sombras de las enormes columnas de mármol comenzaron a emerger figuras corpulentas, cubiertas con harapos oscuros y rostros semicubiertos con pañuelos sucios. Los "Perros de la Noche". Los dos guardias reales intentaron dar un paso al frente y desenfundar sus armas, pero tres mercenarios se abalanzaron sobre ellos con la rapidez de los criminales experimentados, derribándolos y desarmándolos en cuestión de segundos. El templo había sido tomado por completo.

Unos pasos más ligeros y erráticos resonaron en la entrada del altar. Alexander emergió de entre la fila de maleantes, despojándose de su capa oscura. Su rostro reflejaba una locura contenida, con los ojos inyectados en sangre y una sonrisa torcida que delataba sus nervios destrozados. En sus manos sostenía una ballesta militar cargada, apuntando de forma directa al pecho de la princesa.

—¡Al fin te tengo, Vivianne! —gritó Alexander, y su voz, eco áspero en el suelo sagrado, tembló por la mezcla de adrenalina y rabia—. ¡No te muevas si no quieres que te atraviese el corazón antes de salir de aquí!

Vivianne permaneció estática frente al altar, sin retroceder un solo milímetro. La capucha seguía cubriéndole la mirada, lo que obligó a Alexander a dar dos pasos más hacia ella, buscando desesperadamente ver el pánico en su rostro.

—¡Mírate ahora! ¿Dónde están tus duques y tus condes del consejo? ¿Dónde está tu maldito padre? —siseó el traidor, apretando el gatillo de la ballesta con dedos ansiosos—. Te creías muy inteligente arruinando a Lucía, aislándome en la corte, convirtiendo mi nombre en el hazmerreír de la capital. ¡Tú arruinaste mi vida, Vivianne! Tú destruiste todo el futuro que me correspondía por derecho. Pero hoy se acaba tu juego. Vas a venir conmigo a las fronteras del este, y tu padre pagará cada moneda de oro de la tesorería si quiere volver a ver tu preciosa cara de heredera. Vas a pagar por lo que me hiciste.

El silencio volvió a instalarse en el templo, denso y cargado de una expectativa violenta. Los mercenarios aguardaban el llanto de la princesa, los gritos de auxilio que solían soltar las damas de la alta alcurnia al verse acorraladas por el filo del acero.

Sin embargo, lo que escucharon fue un sonido completamente distinto.

Una risa baja, sutil y sumamente melodiosa escapó de los labios de la princesa. Con un movimiento lento y elegante de sus manos enguantadas, Vivianne se echó la capucha hacia atrás, revelando sus facciones perfectas y sus ojos de obsidiana, que brillaban con una lucidez implacable bajo la luz de los pebeteros.

No había una sola gota de miedo en su rostro. No había temblor en sus manos. En su lugar, una sonrisa fría, cargada de una lástima profunda y despectiva, se dibujó en sus labios carmesí. Miró a Alexander como quien mira a un insecto insignificante que ha caído por su propia voluntad en una telaraña.

—Alexander... —pronunció Vivianne, y su voz arrastró una calma soberana que congeló la sonrisa del traidor—. Sigues siendo exactamente el mismo idiota predecible y mediocre que conocí. ¿De verdad creíste que una futura emperatriz vendría a un templo desierto, en mitad de una crisis política, completamente sola?

Alexander frunció el ceño, y un repentino frío le recorrió la columna vertebral al notar que la seguridad de la princesa no era una fachada. El agarre de la ballesta se le volvió pesado.

—¿De qué estás hablando? —balbuceó él, mirando de reojo a las sombras del recinto—. ¡Mis hombres controlan las puertas! Estás atrapada...

—La rata siempre cree que ha ganado cuando encuentra el queso —sentenció Vivianne, dando un paso al frente, desafiando la punta de la flecha que le apuntaba al pecho—. Pero nunca mira hacia arriba para ver el peso de la trampa. No fuiste tú quien me emboscó, Alexander. Fui yo quien te trajo aquí para que cometieras alta traición frente a los ojos de los dioses.

Justo cuando la última palabra salió de sus labios, la temperatura del templo descendió de golpe varios grados, y una sombra gigantesca comenzó a materializarse a espaldas de los mercenarios.

1
Susana Soledad Mamani
cuatrillizos van a tenerle dan duro a viviana
gabi
si se lo contó. le dijo que fue él quien dio la mitad de su tiempo para que vuelva en el tiempo y así llegó a tiempo esta vez
Mary Cetinav
me quedo con la segunda
Mary Cetinav
el primero es el lobo perfecto para mí gusto,quien fuera Caperucita, jejeje 🤭
Beatriz Valiente
ESPECTACULAR!!! EXCELENTE HISTORIA
Susana Soledad Mamani
nono nono porque
Estrella Guadalupe Martinez Vera
nos salió tóxico y posesivo 🤭🤭🤭🤭 nadie toca lo que es suyo 🤣🤣🤣🤣😏 que loco
Estrella Guadalupe Martinez Vera
jejejeje cuidadito con quién se acerque a su Emperatriz 🤣🤣🤣🤣🤣 calladito se ve más bonito 🤫🤫🤫🤫
Estrella Guadalupe Martinez Vera
o sea que son el uno para el otro no hay de otra 😏😏😏😏
Estrella Guadalupe Martinez Vera
que significara 🤔🤔🤔🤔
Estrella Guadalupe Martinez Vera
lamentablemente siempre hay gente .l leche que solo juzgan critican a las escritoras y escritores creyendo que es fácil escribir una historia si solo se meten en estás apps para criticar mejor vallance a otro lado no molesten
Estrella Guadalupe Martinez Vera
guuuuaaauuuu que emoción solo de imaginarmelo
Estrella Guadalupe Martinez Vera
ella quiere verlo personalmente derrotado y humillando ante su presencia
Estrella Guadalupe Martinez Vera
callando boca 🤫🤫🤫🤫 así conservas tu pellejo
Estrella Guadalupe Martinez Vera
🤣🤣🤣🤣 ni el estúpido de Alexander te ayudara
Estrella Guadalupe Martinez Vera
este par de imbéciles se están poniendo la soga al cuello solitos
Susana Soledad Mamani
la primera con el vestido negro uch
Susana Soledad Mamani
la primera con el vestido negro uch
Estrella Guadalupe Martinez Vera
uniendo fuerzas y algo más😏😏😏😏
Estrella Guadalupe Martinez Vera
corre corre cobarde 🤨🤨🤨🤨 shu shu
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