SIN SPOILER
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LA SORPRESA PROIVIDA
La Mansión Torres volvió a convertirse en un caos elegante aquella tarde.
Cajas entrando.
Diseñadores caminando de un lado a otro.
Telas costosas cubriendo muebles enteros.
Y Valentino…
estaba oficialmente nervioso.
Muy nervioso.
Porque aquel día elegiría el vestido.
Y aunque intentaba actuar tranquilo…
la realidad era que su corazón latía demasiado rápido.
Especialmente porque Sofía parecía vivir el mejor momento de toda su vida.
La mujer prácticamente arrastraba a Valentino por los enormes pasillos mientras varios diseñadores cargaban diferentes opciones.
Encaje.
Seda.
Perlas.
Brillos elegantes.
Todo absurdamente caro.
Mientras tanto…
Kain permanecía en el salón principal revisando documentos con expresión indiferente.
O al menos eso intentaba aparentar.
Porque sinceramente…
todo el movimiento comenzaba a darle curiosidad.
Demasiada curiosidad.
Uno de los empleados pasó cargando varias cajas enormes.
Kain levantó apenas la mirada.
—¿Qué llevan ahí?
El empleado tragó saliva.
—Órdenes del joven Valentino, señor.
Kain entrecerró los ojos.
—¿Órdenes?
Antes de que el empleado pudiera responder…
Sofía apareció de repente.
Sonriendo peligrosamente.
—No puedes verlo.
Kain arqueó una ceja.
—¿Perdón?
—El vestido será sorpresa.
Kain soltó una pequeña risa incrédula.
—Ni siquiera quiero verlo.
Sofía sonrió más.
—Entonces no tendrás problema obedeciendo.
Kain la observó en silencio unos segundos.
Claramente irritado.
Pero antes de responder…
Valentino apareció detrás de Sofía.
Llevaba las mejillas ligeramente rojas.
Y evitaba mirar directamente a Kain.
Eso llamó un poco la atención del joven maestro.
—¿Tan terrible es? —preguntó Kain con tono seco.
Valentino abrió los ojos rápidamente.
—¡No!
Demasiado rápido.
Sofía soltó una pequeña risa divertida.
—Créeme… te sorprenderías.
Kain suspiró con cansancio.
—Todos aquí se están tomando esta boda demasiado en serio.
Bella apareció en ese momento sosteniendo una carpeta llena de diseños.
—Porque ES una boda importante.
Kain masajeó lentamente su sien.
Claramente arrepentido de existir en aquel momento.
Valentino lo observó discretamente.
Y aunque intentaba no demostrarlo…
quería que Kain viera el vestido.
Solo que no todavía.
Porque por primera vez…
quería sorprenderlo.
Aunque fuera un poco.
Horas después…
el enorme vestido finalmente llegó.
Cubierto cuidadosamente dentro de una bolsa blanca elegante.
Nadie dejaba acercarse a Kain.
Literalmente NADIE.
Cada vez que intentaba caminar hacia aquella zona…
algún empleado aparecía bloqueándole el paso.
Hasta que finalmente el joven maestro perdió la paciencia.
—¿Qué demonios le pusieron? ¿Diamantes reales?
Valentino no pudo evitar reír apenas.
Y honestamente…
esa pequeña risa hizo que Kain lo mirara unos segundos más de lo normal.
Sofía cruzó los brazos orgullosa.
—El vestido es perfecto.
Kain resopló apenas.
—Espero que al menos sea cómodo.
Entonces Valentino habló bajito:
—No te preocupes… yo lo elegí.
El silencio duró apenas unos segundos.
Pero algo en la voz suave de Valentino hizo que Kain relajara un poco la expresión.
Muy poco.
Casi imperceptible.
Finalmente Kain sacó una tarjeta negra de su bolsillo y la dejó sobre la mesa sin siquiera mirar el precio final.
—Compren el que quiera.
Bella levantó una ceja.
—¿Así de fácil?
Kain volvió a tomar su teléfono.
—Mientras esto termine rápido.
Sofía sonrió satisfecha.
Valentino observó la tarjeta unos segundos.
Y luego miró discretamente a Kain.
Porque aunque el joven maestro seguía diciendo que aquello no significaba nada…
acababa de pagar un vestido absurdamente costoso sin dudar ni un segundo.
Y sinceramente…
eso le calentó un poquito el corazón.
que va a pasar en el cielo
que pasará con ese embarazo ?