Él fue su primer amor. Ella fue quien arruinó su sueño. Años después, se reencuentran en la universidad y la guerra entre ellos está lejos de haber terminado. Lo que ninguno esperaba era que detrás del odio siguieran existiendo sentimientos imposibles de olvidar.
NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Guerra declarada
Bella había intentado ser madura.
De verdad lo había intentado.
Ignorarlo.
Concentrarse en sus estudios.
Seguir adelante.
Pero aquella neutralidad murió exactamente a las once y cuarenta y tres de la mañana.
Frente a toda la universidad.
Y por culpa de Scott Carter.
Era el descanso entre clases.
El campus estaba lleno de estudiantes.
Bella caminaba junto a Nora mientras revisaba unos apuntes.
—Te juro que este profesor disfruta nuestro sufrimiento.
—Todos los profesores disfrutan nuestro sufrimiento.
—Buen punto.
Nora iba a responder cuando escucharon risas.
Muchas risas.
Demasiadas.
Bella levantó la cabeza.
Y apenas tuvo tiempo de fruncir el ceño.
Algo cayó desde arriba.
Un segundo después…
¡SPLASH!
Un líquido helado la cubrió completamente.
Pintura.
Pintura azul.
Espesa.
Pegajosa.
Asquerosa.
Bella quedó inmóvil.
Todo el campus también.
Y entonces llegó el segundo golpe.
Una bolsa cayó sobre ella.
Se abrió al impactar.
Restos de comida.
Basura.
Frutas podridas.
Y un olor horrible.
La multitud explotó en carcajadas.
Bella no se movió.
No respiró.
No habló.
Simplemente permaneció allí.
Cubierta de pintura y basura frente a cientos de personas.
Escuchando cómo se reían.
Cómo la señalaban.
Cómo sacaban fotografías.
Y algo dentro de ella se rompió.
—¡BELLA!
Nora corrió hacia ella.
Pero Bella ya había levantado la vista.
Y entonces lo vio.
Scott.
Al otro lado del patio.
Junto a varios jugadores del equipo.
La sangre comenzó a hervirle.
Porque desde donde estaba parecía exactamente lo que era.
El responsable.
Scott también la estaba mirando.
Y por una fracción de segundo pareció confundido.
Sorprendido.
Pero Bella ya no estaba pensando.
Porque la humillación era demasiado grande.
El dolor demasiado reciente.
Y los recuerdos demasiado parecidos a aquella fiesta años atrás.
Sin pensarlo comenzó a caminar.
Directamente hacia él.
La multitud se apartó.
Todos sintieron que algo malo estaba a punto de pasar.
Muy malo.
—¿Te diviertes?
La voz de Bella era peligrosamente tranquila.
Scott frunció el ceño.
—¿Qué?
—¿Te parece gracioso?
—¿De qué estás hablando?
Bella señaló su ropa.
La pintura.
La basura.
El desastre completo.
—De esto.
Scott observó la escena.
Y su expresión cambió inmediatamente.
—Bella…
—No.
—Escúchame.
—¡No!
Todo el patio quedó en silencio.
—¿Cinco años después sigues siendo el mismo imbécil?
Scott abrió los ojos.
—Yo no…
—¿Qué? ¿Pensaste que sería divertido?
—No fui yo.
Bella soltó una risa amarga.
—Claro.
—No fui yo.
—Y yo soy la reina de Inglaterra.
Scott pasó una mano por su cabello.
Claramente frustrado.
—Por una vez en tu vida deja de sacar conclusiones.
Aquello fue el error.
El enorme error.
Porque Bella acababa de ser humillada delante de toda la universidad.
Y él acababa de decir exactamente lo mismo que años atrás.
Como si todo fuera culpa de ella.
Otra vez.
—Te odio.
Las palabras salieron solas.
Scott se quedó inmóvil.
Bella también.
Porque aquella era la primera vez que lo decía en voz alta.
Sin sarcasmo.
Sin bromas.
Sin fingir.
Lo decía de verdad.
—Bella…
—Te odio.
Los ojos de Scott se endurecieron.
—Perfecto.
Por primera vez parecía enfadado también.
Realmente enfadado.
—Porque yo tampoco te soporto.
Bella giró sobre sus talones y se marchó.
Sin mirar atrás.
Sin importar las risas.
Sin importar las miradas.
Sin importar nada.
Solo quería desaparecer.
Una hora después.
Scott estaba en el vestuario.
Furioso.
—¿Quién fue?
Nadie respondió.
—Pregunté quién fue.
El silencio continuó.
Hasta que uno de los jugadores más jóvenes levantó lentamente la mano.
—Eh…
Scott ya tenía un mal presentimiento.
—¿Qué hiciste?
—La broma no era para Bella.
Scott cerró los ojos.
Por supuesto.
—¿Para quién era?
—Para Connor.
—¿El capitán de atletismo?
—Sí.
Scott respiró profundamente.
Contando hasta diez.
—Entonces explíquenme cómo demonios terminaron cubriendo a Bella de basura.
Los jugadores intercambiaron miradas incómodas.
—Connor cambió de camino.
—Y Bella apareció primero.
—Entonces activamos la cuerda.
—Y ya era tarde para detenerla.
Scott sintió ganas de golpearse contra una pared.
Porque Bella jamás iba a creer aquella explicación.
Jamás.
Y lo peor…
Era que por primera vez desde que se habían reencontrado, le había importado verla llorar.
Porque sí.
Aunque ella había intentado ocultarlo.
Scott había visto las lágrimas en sus ojos.
Y esa imagen no lograba salir de su cabeza.
Mientras tanto, en el dormitorio femenino, Bella se quitaba restos de pintura del cabello.
Y hacía una promesa silenciosa.
Scott Carter acababa de declarar la guerra.
Y esta vez…
Ella iba a ganar.