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El Bully Que Se Enamoró

El Bully Que Se Enamoró

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Escuela / Romance
Popularitas:5.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Melisa Britos

La chica invisible del colegio soporta el bullying del más lindo hasta que él se enamora de ella por celos, que pasará con ellos???

NovelToon tiene autorización de Melisa Britos para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20: Julio

Julio trajo vacaciones y más frío. La primera semana no hubo colegio y Thiago se fue tres días a Santa Fe con el padre a ver a un médico de la rodilla. Me mandó fotos del sanatorio y un audio quejándose: “me hicieron mil estudios y el tipo dijo que estoy bien pero que no me haga el boludo”.

Le contesté: “no te hagas el boludo entonces.” Me puso: “difícil.”

Volvió el jueves. Nos vimos el viernes en la plaza porque en la casa de él estaba la hermana con amigas y en la mía estaba Lucas gritando con la Play. Hacía tanto frío que nos sentamos en el banco y no nos sacamos las camperas ni para besarnos.

—¿Qué te dijo el médico? —le pregunté.

—Que en agosto puedo volver a jugar pero tranqui. Sin trabar fuerte.

—¿Y vas a hacer caso?

—Sí. No quiero cagarla otra vez.

—Bien.

Me dio la mano adentro del bolsillo de su campera porque yo tenía las mías heladas.

—Che —dijo después.

—¿Qué?

—En las vacaciones mi vieja quiere ir dos días a San Javier, a lo de una prima. ¿Venís?

Me quedé mirándolo.

—¿Yo?

—Sí. Preguntó si querías ir. Hay lugar.

—¿Y tu viejo?

—Va también. Y mi hermana.

—¿Y mi vieja?

—Preguntale.

Esa noche le pregunté a mamá mientras doblaba ropa.

—¿Puedo ir dos días a San Javier con la familia de Thiago?

Dejó de doblar.

—¿Dos días?

—Sí. La madre me invitó. Van todos.

—¿Dónde duermen?

—En lo de la prima. Hay pieza.

Se quedó callada un rato largo.

—¿Vos querés ir? —preguntó.

—Sí.

—¿Te trata bien?

—Sí.

—¿Te cuida?

—Sí.

Suspiró.

—Le digo que te llame Marcela.

Le dije que bueno.

Marcela la llamó al otro día. Hablaron diez minutos. Cuando cortó, mamá me miró.

—Podés ir. Pero me llamás cuando llegás y cuando volvés.

—Bueno.

—¿Llevás plata?

—Tengo.

—Te doy igual.

No dijo nada más. Pero me planchó dos remeras.

Fuimos el martes 22. Salimos a las ocho en el auto de Jorge. Atrás íbamos Thiago, yo y la hermana de él —Camila, de doce— que se pasó todo el viaje con los auriculares.

En San Javier hacía más frío todavía. La prima de Marcela vivía en una casa con patio grande y perro que se llamaba Toro. Nos dieron una pieza a Camila y a mí, Thiago dormía con los padres en otra.

El primer día caminamos por la costanera. Thiago rengueaba apenas pero no dijo nada. Me agarró la mano todo el tiempo aunque Cami nos miraba y hacía cara de asco.

A la noche comimos asado. Jorge me sirvió y me preguntó si me gustaba el punto de la carne. Le dije que sí. Marcela me preguntó si quería más ensalada. Le dije que no. Thiago me pateó abajo de la mesa y me sonrió.

Después, cuando los grandes tomaban mate en la cocina y Cami miraba tele, Thiago me dijo “vamos afuera”.

Salimos al patio. Estaba helado y oscuro. Nos sentamos en el banco de cemento.

—¿Te gusta acá? —me preguntó.

—Sí. Es lindo.

—Cuando termine el colegio quiero venir más seguido. O ir a Rosario. No sé.

—¿Y yo?

Te miró.

—Vos venís si querés.

—¿A Rosario?

—A donde sea. Pero falta.

—Ya lo dijiste.

—Lo digo otra vez.

Me besó. Tenía la nariz fría y la boca caliente. Me abrazó adentro de la campera de él y yo le metí las manos abajo del buzo para no congelarme.

—Te amo —me dijo bajito.

—Yo también.

—Aunque haga frío.

—Aunque haga frío.

Nos reímos. Toro vino a olfatearnos y Thiago le dijo “andá, Toro”.

Nos quedamos un rato más. Cuando entramos Marcela nos miró y no dijo nada, pero puso dos tazas más en la mesa.

Volvimos el jueves. En el auto Thiago se durmió apoyado en la ventana y yo me quedé mirando por la ventanilla.

Cuando llegué a casa mamá me preguntó cómo estuvo.

—Bien. Frío.

—¿Te trataron bien?

—Sí.

—¿Te cuidó?

—Sí.

Asintió. —Bueno.

Esa noche me metí a bañar y cuando salí mamá me había dejado un chocolate en la mesa de luz. No dijo por qué.

En el cuaderno azul escribí: 22-24/7. Fui a San Javier con ellos. Dormí con Cami. Thiago me agarró la mano todo el viaje. Me preguntó si voy a Rosario cuando termine el colegio. Le dije que falta. Me besó en el patio con frío y dijo te amo aunque haga frío. La madre me sirvió dos veces. El padre me preguntó por la carne. No fue raro.

Abajo puse: Mamá me dejó ir y me dejó un chocolate cuando volví. Creo que ya no me odia tanto.

Lo cerré.

El lunes en el banco Thiago me dio un caramelo.

—Para el viaje —dijo.

—Ya volvimos.

—Para el próximo.

—¿Cuál próximo?

—El que sea.

Le agarré la mano.

—Bueno —le dije.

Nos besamos y me fui al colegio.

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Veronica Asuncion Caglia Mongelos
me encanto la historia de los dos.
me gustaría una segunda parte
si quisiera saber de Lautaro pero que no intervenga en la vida de ellos el ya fue historia
Melu♡: muy buena sugerencia 🥰 la voy a tener en cuenta. besos
total 2 replies
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