Una vez creí en los cuentos de hadas, pero tarde me di cuenta de que solo eran una mentira que nos cuentan de niños para desviarnos de la maldad de este mundo en el cual por desgracia y caí y morí sabiendo que él no me amaba.
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Capítulo 22: Bienvenida a la familia
SCARLETT (AYLA)
Llegamos a Irlanda del Norte alrededor de las once de la mañana lo cual había sido bastante rápido. Bajamos del avión con el equipaje en la mano y una camioneta oscura con vidrios polarizados nos estaba esperando en medio de la pista justo en la entrada al aeropuerto.
Miraba que Nikolay se estaba poniendo un poco tenso, lo sabía cuando lo vi tomar mi mano con más fuerza de la usual. No dije nada, sencillamente no había forma o manera de decir algo sin empeorarlo. Porque era evidente que él no quería estar allí.
—No digas nada.—Me dijo muy serio. Asentí sin preguntar.
Llegamos hacia el auto y vimos salir de él a un hombre de más de setenta años, cabello blanco perfectamente peinado, ojos verdes agudos, se sostenía con un bastón negro, mirándonos detenidamente, pronto sentí su mirada sobre mí.
Llevaba puesto un traje gris inmaculado con camisa blanca y una corbata del mismo color, pero más oscuro.
Se acercó a nosotros con pasos lentos, pero firmes. Miraba a Nikolay con una mezcla de incertidumbre y a la vez de algo parecido a la preocupación, sobre todo al ver que llevaba aquella máscara en el rostro. Era evidente que él se preocupaba por su nieto.
Hubo un momento en el que el señor dudó en acercarse más, pero al ver a Nikolay un poco más tranquilo y cómodo, lo hizo. Al ver pude notar que deseaba decirle tantas cosas, pero encontraba las palabras para ello.
—No has cambiado nada viejo….—Dijo Nikolay con una naturalidad que hizo que el silencio que se había instalado en el ambiente se rompiera al oír soltar una carcajada sonora por parte del abuelo de Nikolay.
—Maldito mocoso...—Tomó el bastón y le dio un golpe en la pierna a Nikolay haciendo que este doblara de dolor por el impacto.—Más respeto, yo no te eduqué de ese modo. Además, —me miró y luego a Nikolay—¿no piensas presentarme a esta joven señorita?
Nikolay suspiró pesadamente mirándome y asentí.
—Ella es Scarlett, y es alguien muy importante para mí y no quiero más preguntas. Scarlett, —expresó con algo de desdén.—él es mi abuelo Dimitri, el hombre que me crio a mí y a Stefano.
—Es un gusto conocerlo, señor.—Negó con la cabeza con una sonrisa.
—No me digas señor, me haces sentir más viejo de lo que soy. Llámame Dimitri.—Asentí con una sonrisa educada.
—Tampoco eres tan joven, anciano.—Dijo Stefano cruzándose de brazos. Entonces Dimitri le pegó con su bastón a Stefano quien se quejó.
—Eres un grano en el trasero, mocoso. Es un milagro que yo siga vivo, para estar aquí diciéndoles a los dos sus verdades.—Stefano no dijo nada.—En fin, dejando eso de lado. Scarlett, lamento que hayas tenido que soportar a estos dos. Espero que ninguno de los dos te haya hecho sentir incómoda.
—Para nada.—Dije con una sonrisa que al parecer no lo convenció.
—¿Qué hicieron?—Me preguntó muy serio.—Dímelo y te aseguro que no dejaré pasar esto.
Insistió y finalmente le dije lo sucedido en el aeropuerto. Miró a Stefano, fue hacia él y tiró de su oreja con tanta fuerza que pensé que se la arrancaría.
—Discúlpate con ella.—Le ordenó. Stefano estaba al borde del llanto y se disculpó torpemente.
—Acepto tu disculpa Stefano, solo aléjate de mí.—Asintió Stefano siendo soltado de un tirón por su abuelo.
Vi cómo Nikolay lo estaba disfrutando, no fue necesario ver su rostro. Lo sabía con certeza pese a que llevaba poco tiempo conociéndolo.
Subimos al auto y me senté a lado de Nikolay quien me tomó de la mano y pude notar que su abuelo estaba sonriendo satisfecho, sin embargo, no quise decir nada ya era de por sí raro que yo estuviera allí con Nikolay tomando mi mano. Pero no me molestaba.
Por una vez en mi vida, por primera vez... sentí que ya no tenía nada que temer. Sonreí al ver a los ojos a Nikolay y de forma inconsciente toqué su máscara con la punta de mis dedos.
—¿Qué?—Dijo Nikolay algo desconcertado.
—Nada, solo quería tocar tu máscara.—Entrecerró los ojos con duda.
—Te conozco y sé que lo estás pensando...
Solté una risa corta, pero suficiente para que Nikolay comenzara a molestarme picándome las costillas con sus dedos mientras reía.
—Dímelo—Negué con la cabeza.—, por favor dime. Y haré lo que quieras.
—¿Como qué?—Me atreví a preguntar. Hubo un silencio palpable, no era incómodo, sino más bien que no se esperaba dicha respuesta de mi parte.
—Lo que quieras.—Alcé las cejas sorprendidas sin importarme que Stefano y Dimitri fueran testigos de mi interacción con Nikolay.
—Bien, te lo diré después...—Hizo un puchero lo noté por la forma en que suspiró. Parecía un niño.—Pareces un niño...—No debí decir eso. Me miró con ese brillo peligroso en los ojos y entonces dijo:
—Ya veremos...—Murmuró. Y el resto del camino fue silencio a excepción de la risa silenciosa del abuelo de Nikolay, quien al parecer le estaba divirtiendo todo esto.
—Bienvenida a la familia...—Oí decir en voz baja, pero Nikolay ni siquiera me dejó explicar.
—No le hagas caso...—Asentí sin decir una palabra más. No tenía caso discutir.