Eleonor Baxter aprendió desde pequeña a ser perfecta.
Amable, inteligente y elegante, creció entre apellidos influyentes y cenas compartidas con familias amigas. Desde adolescente, Alex King fue parte de su vida… y también de sus sueños. Mucho antes del matrimonio, Eleonor ya lo amaba en silencio.
A los veintisiete años dirige SweetBaby, la empresa cosmética heredada de su familia, y sostiene un matrimonio que nunca se construyó sobre las promesas que ella imaginó. Casada desde hace tres años con Alex —uno de los cirujanos cardíacos más prestigiosos del país y dueño de una red de hospitales—, Eleonor aprendió que conocer a alguien desde siempre no garantiza ser elegida.
Durante años intentó ser paciente, comprensiva, invisible. Alex, marcado por la vergüenza de un matrimonio arreglado y consumido por el trabajo, dejó que la distancia creciera hasta volverse insoportable.
Cansada de sentirse desplazada, Eleonor toma una decisión que lo cambia todo.
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Capitulo 22
Un día más tarde.
Eleonor desayunaba en su departamento, sentada frente a los ventanales que dejaban entrar la luz suave de la mañana.
Sostenía la taza de café cuando sonó una notificación en su teléfono.
Miró la pantalla.
Recordatorio:
Clínica de fertilidad.
Prueba de embarazo en 4 días.
Se quedó inmóvil unos segundos.
Cuatro días.
Todos los días se imaginaba cargando un bebé con mejillas rosadas y pequeñas pecas. Sano. Con una sonrisa enorme.
No pudo evitar tocarse el vientre.
El gesto fue suave.
Instintivo.
—Señora, ¿le sirvo más café? —preguntó la empleada desde la cocina.
Eleonor negó con una sonrisa.
—No, está bien. Ve tranquila con tu hijo.
La mujer dudó.
—Pero…
—Tengo algo para él. Dame un minuto.
Eleonor se levantó, caminó hasta un pequeño mueble del living y tomó una bolsa cuidadosamente envuelta.
Regresó y se la entregó.
—Es para tu hijo.
La empleada abrió la bolsa.
Un hermoso conjunto de ropa.
Pequeño.
Delicado.
Con detalles bordados a mano.
—Señora… es precioso. Muchas gracias.
Eleonor sonrió.
—Avisame si le va bien. Si no, lo cambiamos, ¿sí?
La mujer tenía los ojos brillosos.
—Muchas gracias. De verdad.
—Ahora ve. Es su cumpleaños. Te debe estar esperando.
Cuando la puerta se cerró, el departamento quedó en silencio otra vez.
Eleonor volvió a sentarse.
Sonrió sola.
Pensando en las fiestas de cumpleaños que organizaría.
En las risas.
En cómo se sentiría sostenerlo en brazos por primera vez.
En decirle que todo iba a estar bien.
Una hora después, Eleonor salió del edificio.
Elegante. Serena.
El chofer abrió la puerta del auto.
Y del otro lado de la calle, apoyado contra su vehículo desde hacía demasiado tiempo, estaba Alex.
No había dormido bien.
No había comido.
Tenía la camisa arrugada bajo el saco, como si se lo hubiera puesto sin pensar.
La vio aparecer.
Y algo en su pecho se rompió.
No estaba preparada para verlo tan distinta.
Tan entera.
Tan… lejos de él.
Recordó la última noche que la había abrazado.
El calor de su piel.
La forma en que se acomodaba contra su cuerpo cuando tenía frío.
Recordó su risa en la cama.
Las conversaciones sin sentido antes de dormir.
Y ahora solo había distancia.
Dio un paso hacia la calle.
Las piernas le temblaron ligeramente.
Quiso llamarla.
Decir su nombre.
Pero su voz no salió.
El chofer cerró la puerta.
Eleonor levantó la vista un segundo.
Y sus miradas se cruzaron.
Fue breve.
Pero suficiente.
Alex vio en sus ojos algo que no estaba preparado para aceptar.
Calma.
No había enojo.
No había reproche.
Solo una serenidad que no lo incluía.
Eso fue peor.
Mucho peor.
El auto arrancó.
Alex no se movió.
Se quedó parado en la vereda mientras el vehículo desaparecía al final de la calle.
El ruido del motor se apagó.
Y el silencio lo golpeó.
Se llevó una mano al rostro.
Respiró hondo.
Pero el aire no alcanzaba.
Sintió una presión en el pecho.
No lloró.
Pero sus ojos ardían.
Porque por primera vez entendía que no solo la había perdido.
Ella ya estaba empezando a vivir sin él.
Y él no sabía cómo vivir sin ella.
En otro lado de la ciudad, en un departamento sencillo pero ordenado, Jonny estaba sentado frente a la mesa con su hermano menor.
—Come tu cereal y tu fruta —dijo, empujándole suavemente el plato.
Roni lo miró con el ceño fruncido.
—¿Vas a quedarte conmigo hoy? No me gusta quedarme con la vecina.
Jonny sonrió apenas.
—Sí, me quedo hasta la tarde. Después tengo que ir al centro comercial. Me pagaron para inaugurar una tienda. No es mucho… pero servirá para pagar tu colegio y el uniforme.
Roni bajó la mirada.
—Bueno…
Hubo un silencio pequeño.
—¿Y mamá no llamó?
La pregunta lo tomó desprevenido.
Jonny sostuvo la cuchara unos segundos antes de responder.
—No… pero seguro está bien.
Mintió.
El día anterior lo había llamado la policía.
La habían arrestado por hacer escándalo en la vía pública. En estado de ebriedad.
Cerró los ojos un segundo.
—En la semana la llamaremos, ¿sí?
Se levantó y abrazó a su hermano.
Roni se aferró a él como si fuera suficiente.
—¿Te cuento un secreto? —susurró Jonny.
El niño asintió.
—Mañana voy a ver un trabajo grande. Muy bien pagado. Si sale, podremos pagar más cuotas del departamento… y en unos meses será nuestro.
Los ojos de Roni se iluminaron.
—¿De verdad?
Jonny sonrió.
—De verdad.
No dijo que ese trabajo era su única oportunidad real de estabilidad.
No dijo que necesitaba que saliera bien.
No dijo que ya no podía fallar.
Porque ahora no trabajaba por fama.
Trabajaba por futuro.
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Al día siguiente, en un pequeño departamento al otro lado de la ciudad, Jonni le preparaba el desayuno a su hermano.
—Me gustan las fresas… son ricas. Gracias por comprarlas para desayunar —dijo Roni, sonriendo.
—Comé tranquilo, hay más —respondió Jonni, intentando sonar liviano.
—Mamá a veces me daba leche con un poco de pan…
Jonni apretó el puño debajo de la mesa.
Siempre le había dado dinero a su madre. Siempre. Y, sin embargo, nunca había nada para su hermano.
—Ahora no te va a faltar nada —murmuró, forzando una sonrisa—. Te preparé un sándwich para el colegio y te corté fruta. ¿Sí?
Cuando terminaron, lo peinó con cuidado, acomodándole el uniforme gastado. Luego lo llevó en auto al colegio. Antes de que bajara, Roni lo abrazó fuerte.
—¿Vas a estar cuando vuelva?
—Siempre —le respondió, aunque sabía que esa tarde no sería tan simple.
Una hora más tarde, Jonni llegó a la agencia. Mark lo esperaba, entusiasmado.
—¿Estás listo? SweetBaby no es cualquier cosa.
Al llegar al edificio, ambos se quedaron en silencio.
Era imponente. Vidrios altos, mármol brillante, empleados con uniformes elegantes del mismo tono pastel. Todo transmitía orden, lujo, perfección.
Mark se inclinó hacia él mientras caminaban.
—Escuchame bien… si te piden que te tires al piso y lo lamas, lo hacés. Es un contrato enorme.
Jonni apretó los dientes. No lo hacía por fama. No lo hacía por orgullo.
Lo hacía por Roni. Por su colegio. Por ese departamento que algún día sería suyo.
Los guiaron hasta una amplia sala de reuniones. Varias personas del equipo de marketing ya estaban sentadas.
—Buenas tardes, gracias por venir. Será un placer trabajar con ustedes —dijo una de las ejecutivas con una sonrisa profesional—. La CEO de la empresa, la señora King, estará presente en esta reunión.
Mark casi brillaba de emoción.
—Es un honor. Estamos muy ansiosos por colaborar con la marca.
—Nos alegra mucho —respondió otra mujer.
Entonces la puerta se abrió.
El sonido fue suave. Pero para Jonni fue como un golpe en el pecho.
Todos voltearon.
Ella entró con paso seguro, elegante, impecable. Un traje claro perfectamente entallado, el cabello rojo recogido con sobriedad. A su lado caminaba Aron, revisando unos papeles.
Eleonor.
La misma mirada. Pero distinta. Más firme. Más lejana.
Jonni se puso de pie sin darse cuenta.
—Tú… Eleonor.
Ella levantó la vista. Sus ojos se abrieron apenas, sorprendidos.
—Usted… —dijo, intentando recordar—
El silencio en la sala se volvió espeso.
Mark miraba de uno a otro, confundido.
Y por primera vez en mucho tiempo, Jonni sintió que el aire no le alcanzaba.
si realmente la quieres y amas
ahora veremos si en verdad exiten las segundas oportunidades.
claro todo depende de nuestra autora
no eres infiel y eso le suma puntos pero tú absoluto desinterés en la relación la falta especial de amor dan ganas de matarte por otro lado Jony podría ser un nuevo amor la nueva oportunidad que le guste a ele
Mi pregunta es aceptarás que ella se hizo una inceminacion y que va a ser madre sin ti?