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Soberano De Las Cenizas

Soberano De Las Cenizas

Status: Terminada
Genre:Venganza / Demonios / Apocalipsis / Completas
Popularitas:502
Nilai: 5
nombre de autor: Choly Flores

​Hace mil años, el sol se extinguió. Hoy, la humanidad se aferra a la vida en Aethelgard, una colosal metrópolis flotante que sobrevive drenando la energía del Abismo. En este mundo, tu valor se mide por tu Núcleo de Esencia, y el de Kaelen era basura.
​Como un simple Recolector, Kaelen arriesgaba su vida en las profundidades para que la élite viviera en el lujo. Pero la lealtad no existe en el Abismo. Traicionado por su capitán y apuñalado por la espalda por sus propios compañeros, Kaelen es arrojado a las fauces de la oscuridad eterna.
​Sin embargo, el destino tiene otros planes. En el fondo del abismo, donde el tiempo no existe, Kaelen tropieza con los restos de una deidad olvidada. Al borde de la muerte, toma una decisión que cambiará el orden del universo: devorar el corazón de un dios.
​Ahora, con un sistema de poder oscuro despertando en sus venas y una sed de venganza que podría incinerar los cielos

NovelToon tiene autorización de Choly Flores para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La Daga en la Sombra

​El campamento de la Vanguardia de Hierro se había asentado en las entrañas de una nave de carga colosal, medio enterrada por los siglos. Elara Vane, débil tras siglos de estasis, descansaba en una habitación improvisada, rodeada de monitores antiguos que parpadeaban con códigos que solo ella comprendía.

​Kaelen estaba sentado en el umbral de la puerta. Su cuerpo no necesitaba dormir, pero su mente estaba en un estado de meditación agresiva. El sistema estaba procesando los datos que Elara le había transferido: esquemas de Aethelgard que hacían que su cabeza diera vueltas.

​—Deberías descansar, Soberano —dijo Sora, acercándose con dos raciones de agua purificada—. Mis hombres están en los perímetros. Nadie entrará aquí.

​Kaelen tomó el agua, pero no apartó la vista del pasillo oscuro.

—El peligro no siempre viene de frente, Sora. El Gremio es experto en comprar voluntades.

​Sora frunció el ceño, sintiéndose insultada.

—Mis soldados han sangrado por esta causa. No somos mercenarios.

​—Todos tienen un precio —replicó Kaelen—. A veces es oro, a veces es el miedo a que maten a tu familia en la ciudad flotante.

​Las horas pasaron. El silencio en el casco de la nave era absoluto, roto solo por el goteo de agua condensada. De pronto, el sistema de Kaelen lanzó un aviso visual en rojo.

​[ADVERTENCIA: Alteración en el flujo de aire detectada]

[Firma de energía: Clase D (Humano oculto)]

​Kaelen no se movió. Cerró los ojos, dejando que su [Percepción Térmica] escaneara las paredes. En los conductos de ventilación, justo encima de la camilla donde Elara dormía, una figura se movía con la agilidad de un insecto. No era un soldado del Gremio; era uno de los hombres de Sora: Jace, el especialista en comunicaciones.

​Jace sostenía una jeringa de cristal llena de un líquido negro: Nanotoxina de Grado Militar. Un solo roce con la piel de Elara y su sistema biológico colapsaría antes de que pudiera gritar.

​Kaelen esperó. Quería ver quién más estaba involucrado.

​Jace saltó desde el conducto con un silencio impecable. Pero antes de que sus pies tocaran el suelo, la cadena de la Segadora brotó de la sombra de Kaelen como una cobra. Se enroscó en la muñeca de Jace, rompiéndola al instante. La jeringa voló por el aire, pero Kaelen la atrapó con su otra mano antes de que se hiciera añicos.

​—¿A cuánto asciende tu deuda en el Sector Alto, Jace? —preguntó Kaelen, levantándose lentamente.

​Jace cayó al suelo, ahogando un grito de dolor. Sora entró en la habitación con el arma en alto, seguida de otros tres soldados. Al ver a Jace, su rostro se transformó en una máscara de horror.

​—¡Jace! ¿Qué significa esto? —gritó Sora.

​—¡Ellos tienen a mi hermana! —chilló el traidor, retorciéndose—. El Gremio... me enviaron un mensaje. Si mataba a la mujer de pelo plata, la liberarían. ¡Kaelen es un monstruo, Sora! ¡Nos va a llevar a todos a la tumba!

​—Lo que nos lleva a la tumba es la debilidad —dijo Kaelen.

​Caminó hacia Jace. La presión de su energía era tan fuerte que los soldados de Sora tuvieron que retroceder, sintiendo que el aire les faltaba en los pulmones. Kaelen tomó a Jace por el cuello y activó su sistema, pero no para devorarlo por completo.

​—[Habilidad: Sifón de Memorias] —susurró.

​Kaelen vio a través de los ojos de Jace. Vio el contacto: un hombre con un uniforme impecable y un tatuaje de un ojo en la nuca. Un Inquisidor del Consejo. Pero vio algo más... una baliza de rastreo que Jace ya había activado.

​—Sora —dijo Kaelen, soltando al traidor, quien quedó inconsciente y temblando—. Tu hombre no solo quería matar a Elara. Ya les dio nuestra posición.

​Un estruendo sacudió la nave. El techo de la cámara principal voló en pedazos. Cuatro esferas metálicas de color blanco puro descendieron, flotando con una elegancia terrorífica. No tenían rostros, solo un sensor central que emitía una luz dorada.

​[ENTIDADES DETECTADAS: Unidad de Caza "Serafín" - Modelos 05 al 08]

[Protocolo: Purificación del Vacío]

​—¡Protejan a Elara! —gritó Sora, abriendo fuego.

​Pero las balas de la Vanguardia rebotaban en los escudos de luz de los Serafines. Los androides respondieron con rayos de calor que cortaban el metal de la nave como si fuera mantequilla.

​Kaelen se interpuso entre los rebeldes y los androides. Su hoz comenzó a vibrar, emitiendo un humo negro que parecía devorar la luz dorada de los atacantes.

​—Ustedes no son humanos —dijo Kaelen, su voz resonando con un poder divino—. No tienen médula que extraer... pero sus núcleos de energía me servirán para llegar al Este.

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