Reencarna en una época antigua, en la cual es invisible para su familia y con un trágico final, pero decidida a cambiar su destino.
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Reunion 1
Al descender las escaleras…
El murmullo de la reunión se volvió más claro.
Voces elegantes.
Risas medidas.
Miradas calculadas.
Todo… exactamente como el conde Archer esperaba.
Pero Eloise no.
Apenas puso un pie en el último escalón..
Las vio.
Cuatro señoritas.
De edad similar a la suya.
Perfectamente arregladas.
Impecables.
Y todas…
Mirando al conde.
Eloise inclinó levemente la cabeza.
Observando.
Analizando.
Dos de ellas mantenían una postura rígida.
Sus miradas cargadas de respeto…
Y un ligero temor.
Como si estuvieran frente a alguien peligroso.
Las otras dos…
Eran distintas.
Sus ojos brillaban.
Sonrisas sutiles.
Como si estuvieran frente a algo fascinante.
Deseado.
Casi… idealizado.
Eloise frunció apenas el ceño.
Se inclinó un poco hacia el conde.
Y susurró..
—¿Por qué lo miran tanto?
El conde hizo un leve gesto con la cabeza.
Indiferente.
—No lo sé.
Pero en ese mismo instante..
Sintió algo.
Su brazo.
Eloise lo había tomado.
Enredándolo con el suyo.
Natural.
Sin pedir permiso.
El conde la miró.
Directamente.
Esa mirada.
La misma que hacía retroceder a capitanes.
A soldados.
A hombres mucho más grandes que ella.
Pero Eloise…
No reaccionó.
Ni un poco.
Como si esa intensidad no existiera.
Él gruñó. Bajo.
Incómodo.
Intentó moverse apenas.
Pero ella no lo soltó.
Al contrario.. Apretó más.
Y entonces..
El conde notó algo.
La forma en que Eloise miraba a las otras mujeres.
No era curiosidad.
No era incomodidad.
Era… Hostilidad. Silenciosa. Clara.
Casi… territorial.
El conde se quedó quieto.
Confundido.
[¿Qué le pasa…?]
No alcanzó a terminar el pensamiento.
Porque una de las jóvenes..
Cabello rubio. Postura segura.
Se acercó.
Con una sonrisa medida.
Calculada.
Se inclinó levemente.
Lo justo para llamar la atención.
—Conde…
Su voz era suave.
Coqueta.
—Muchas gracias por la invitación. Después me gustaría hablar con usted.
El conde abrió la boca.
Iba a responder.
Probablemente con algo breve.
Cortante.
Distante.
Pero..
—Él no quiere.
La voz de Eloise lo interrumpió.
Dulce. Suave.
Pero completamente firme.
La joven rubia parpadeó.
Sorprendida.
El conde también.
Porque no esperaba eso.
No de ella.
No en ese momento.
Eloise sonrió.
Pero su mirada…
No coincidía con su expresión.
Había algo en sus ojos.
Algo claro.
[¿Qué se cree esta recién llegada?]
No iba a permitirlo.
El conde la miró.
Realmente la miró.
Procesando.
[¿Por qué respondió por mí]
No estaba molesto.
No exactamente.
Estaba…
Sorprendido.
Y entonces lo notó.
La forma en que apretaba su brazo.
La forma en que miraba a las otras.
La forma en que se había adelantado.
[Se ve celosa]
El pensamiento llegó solo.
Sin esfuerzo.
Y lo más desconcertante…
Fue su reacción.
Una leve curva apareció en sus labios.
Casi imperceptible.
Pero real.
Una sonrisa.
No sabía por qué.
Pero no le desagradó.
Para nada.
Mientras tanto..
Eloise seguía firme a su lado.
Sin soltarlo.
Como si ese lugar…
Le perteneciera.
El salón ya estaba lleno.
Conversaciones cruzadas.
Copas en mano.
Miradas que iban y venían… pero siempre regresaban al mismo punto.
El conde Archer.
Y ahora..
También a Eloise.
No habían avanzado mucho cuando una figura se interpuso en su camino.
—Conde Archer.
La voz era conocida.
El tono… ligeramente arrogante.
Eloise ni siquiera necesitó mirar para reconocerlo.
Ethan Knapp.
Su hermano.
Él no la miró.
Ni siquiera un segundo.
Se inclinó levemente ante el conde, con una sonrisa medida.
—Es un honor verlo.
El conde asintió apenas.
Cortante.
Formal.
Pero correcto.
Eloise lo observó.
En silencio.
Y luego..
Se acercó un poco más al conde.
Aún tomada de su brazo.
Y habló.
En voz baja.
Pero lo suficiente para que Ethan escuchara.
—Eres un maleducado.. ni siquiera me saludas..
Directo.
Sin filtro.
El aire cambió.
De inmediato.
Ethan la miró.
Por primera vez.
Y su expresión…
Se tensó.
—Tú—
El enojo apareció rápido.
Claro.
Iba a responder.
Y no de buena forma.
Pero Eloise ya se había movido.
Con total naturalidad..
Se colocó detrás del conde.
Escondiéndose.
Como si fuera lo más lógico del mundo.
Ethan miró al conde.
Luego a Eloise.
Luego otra vez al conde.
Y entendió.
No podía decir nada.
No ahí.
No frente a él.
No arriesgándose.
Su mandíbula se tensó.
Y sin decir una palabra más..
Se giró.
Y se fue.
Eloise asomó apenas la cabeza desde detrás del conde.
Y sonrió. Feliz.
Como si hubiera ganado algo.
El conde suspiró.
—No me uses de escudo.
Su voz fue baja.
Pero clara.
Eloise salió de detrás de él.
Sin soltar su brazo.
Y respondió sin culpa..
—Debo aprovechar.
Lo miró con total sinceridad.
—Eres guapo, fuerte y te temen.
Pequeña pausa.
Y entonces..
—Eres perfecto.
El conde se quedó en silencio.
Mirándola.
Procesando.
No era coqueteo calculado.
No era adulación estratégica.
Era… Demasiado directa.
Demasiado honesta.
Demasiado… ella.
Antes de que pudiera responder..
Un grupo de hombres se acercó.
Socios.
Aliados.
Personas importantes.
—Conde Archer, necesitamos hablar con usted.
Asuntos de negocio.
Serios.
Inevitables.
El conde miró a Eloise.
Ella no lo soltaba.
No quería.
Era evidente.
Pero también entendía.
Más o menos.
—Debo atenderlos —dijo él.
Eloise hizo una pequeña mueca.
Pero asintió.
—Está bien…
Lo soltó.
Con algo de desgano.
El conde se giró.
Y comenzó a caminar con los otros hombres hacia su oficina.
Sin mirar atrás.
Pero…
Sintiendo.
Su ausencia.
Eloise se quedó en el salón.
Rodeada de personas.
De miradas.
De susurros.
De posibles rivales.
Pero aun así…
Sonrió.
Como si no estuviera sola.
Como si no le preocupara.
Mientras tanto..
El conde cruzaba el umbral de su oficina.
Pero por alguna razón…
Las palabras de ella seguían ahí.
Claras.
Firmes.
[“Eres perfecto.”]
Se detuvo un segundo antes de cerrar la puerta.
Y por primera vez en mucho tiempo..
No supo qué hacer con algo tan simple.
Y tan directo.
Como eso.