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El Dolor De Amar.

El Dolor De Amar.

Status: Terminada
Genre:Yaoi / Traiciones y engaños / Dejar escapar al amor / Tú no me amas / Amante arrepentido / Divorcio / Completas
Popularitas:507k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Wang Chao

Con dieciocho años, Andy Brown contrajo matrimonio con la persona que había amado desde hacía años. Pensando que conocía a ese hombre, Brown no dudo en dar el "Sí" ante el juez, sin embargo, tan pronto como las luces de la sala se apagaron y ambos quedaron solos, el infierno comenzó.

Un año después, Andy vio al hombre que amaba con una mujer, ambos con una sonrisa deslumbrante y las manos entrelazadas.

—Solo es trabajo —se convenció entre lágrimas.

Sin embargo, esa idea desapareció cuando los vio besándose, en su propia casa, en su habitación y en su misma cama.

Entonces, Andy gritó—. ¡Vamos a divorciarnos!

Él lo miro indiferente por sus palabras—. Bien, pero, recuerda esto: aunque te arrastres ante mí, jamás volveré a tu lado.

Fue el último golpe, la última lágrima.

✨ Historia M-preg ✨

⚠️ Advertencia ⚠️

*No recomendado para menores de edad.
*Lenguaje vulgar.
*Violencia en todos los sentidos.
*Abusos.
*Aborto.
*Diferencia de edad.
*Traumas.

NovelToon tiene autorización de Wang Chao para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22. Sentimientos encontrados.

Habían pasado cinco años desde que lo vio por última vez. Siempre quiso saber a dónde había huido, qué era lo que había ocurrido con él y qué fue lo que le hizo no despedirse siquiera.

Aún recordaban lo que había ocurrido ese día, después de que Edward McDowell se hubiera marchado de su oficina. La sensación de pérdida era vívida, incluso después de años. Llamó a su secretaria y le ordenó buscarlo, pero Andy no apareció, incluso después de un año.

Trató de contactar con Matthew, pero él también había desaparecido. Fue como si en un instante, la existencia de Andy hubiese desaparecido de la faz de la tierra. No había dejado ni una huella, alguna marca que dijera que él realmente existió, y estuvo con él, en su casa.

Andy había vivido toda su vida en la sombra, oculto tras Edward McDowell y su grandeza. Viendo como todos eran felices y él ni siquiera tenía migajas de eso. Vivió sin que nadie supiera de su existencia, y se fue de la misma manera.

Él lo buscó incansablemente. En cada rincón de la ciudad, en cada hospital, en cada pueblo y aldea, pero al final, Andy nunca apareció. Intentó llamar incontables veces al mismo número a pesar de saber que la respuesta siempre sería la misma: El número que ha marcado no existe. La voz robótica de la contestadora se había escuchado una y otra vez, pero aún había una pequeña esperanza latente.

Esa esperanza se había mantenido viva durante años. Se mantuvo cuerdo, esperando que algún día alguien llamara a su puerta y le dijese que lo habían encontrado. Pasaron dos primaveras y culminaron en inviernos gélidos, sin embargo, nunca volvió a ver ese rostro que tanto anhelaba mirar de nuevo.

Estuvo a punto de rendirse. Quiso hacerlo, pero la imagen de ese niño venía a su mente una y otra vez, casi como diciendo que no lo olvidara, que no fuera como todos. Y entonces, él siguió buscando, por cinco largos años se extendió aquella búsqueda infructífera.

Cinco largos años de un arrepentimiento tortuoso. De preguntarse una y otra vez, ¿Qué hubiera pasado si…?, Pero ya era tarde. El "hubiera" no existía, al igual que Andy.

No quería ser pesimista, pero la condición mental en la que Andy estaba en ese momento, no era la más alentadora que digamos. Andy tenía claros problemas de dependencia emocional. Vivió muchos años bajo el yugo de una persona a la cual llegó a amar, y eso le hizo vulnerable al abandono y la pérdida. Arthur llegó a pensar que Edward lo había corrido y, sin ningún sitio al cual correr en busca de ayuda, Andy había decidido culminar su existencia.

Pero, de pronto, venía a su mente la hermosa sonrisa y lo feliz que estaba por el pequeño niño que crecía en su interior, y todas esas conclusiones estúpidas se iban a la basura. Pero, aun así, Arthur no dejo de preguntarse en donde se había metido, si estaba bien o si Edward lo había encerrado nuevamente.

A pesar de los años él no volvió a dormir tranquilo. El recuerdo de Andy ocupaba cada espacio de sus pensamientos. Muchas noches se despertó con pesadillas pensando en cuántas cosas pudieron haber ocurrido.

Pero durante el tercer año de búsqueda, las posibilidades de encontrarlo eran cada vez menores. A pesar de estar reacio, ante la insistencia de su secretaria, decidió ponerle fin a esa búsqueda.

Sin embargo, en su corazón, él nunca se rindió. Siguió buscando por su cuenta en las mañanas y por las noches. Yendo de un lugar a otro sin obtener resultados.

Y así pasaron otros dos años, inmersos en el trabajo, no volvió a ver a nadie. Su abuelo presionaba para que contrajera matrimonio, él, sin embargo, nunca fue a una cita con esas personas. Fue poco tiempo el que estuvo con Andy, pero él se había grabado en su mente y corazón, como si hubiesen pasado una eternidad juntos.

Deseaba volver a verlo, y que importaba si estaba con otra persona, en lo único que pensaba era en que él fuera feliz.

Su vida no volvió a ser la misma después de conocer por poco tiempo a aquel chico. Andy le había mostrado una parte de él, que ni siquiera conocía. Su rostro, siempre antipático, podía mostrar dulzura, y sus ojos, siempre muertos, mostraban signos de vida en un brillo que nunca había tenido.

Fue fugaz, pero lo apreciaría por el resto de su vida.

Pensó que jamás lo volvería a ver, hasta que un día por la noche, el teléfono de su secretaria sonó. Él aún seguía en su oficina.

Aquella chica entró corriendo con una sonrisa en el rostro. Arthur estaba desconcertado, pero cuando los labios de ella se abrieron y pronunciaron aquel nombre, su rostro cambio repentinamente y la sangre en su cuerpo se calentó.

Era Andy.

Después de cinco largos y tortuosos años había regresado. Al fin podría saber por qué no se despidió de él, porque había desaparecido, y lo más importante, quería saber si pudo ser feliz.

El día de la cita era el siguiente. Andy lo había llamado a una enorme mansión a las afueras de la ciudad. Arthur sabía que aquel lugar era propiedad de Edward McDowell, entonces no pudo dormir en toda la noche, pensando en que aquella escoria lo había encontrado y lo había mantenido encerrado por tantos años.

Pero no podía explicar entonces porque los había dejado reunirse. Su pensamiento comenzó a maquinar cientos de cosas, pero ninguna le daba tranquilidad.

Cuando vio aquella enorme estructura frente a él, su cuerpo tembló repentinamente. Había deseado tanto verlo, que los nervios estaban recorriendo cada centímetro de él.

Cuando se estacionó frente a la entrada principal y bajó del auto, un hombre rubio ya lo estaba esperando en la entrada. Aquel sujeto se acercó y le saludó con una enorme sonrisa. Parecía del tipo que hacía amigos fácilmente.

—Andy te está esperando adentro, sígueme.

Arthur arrugó las cejas ante la familiaridad con la que ese sujeto hablaba de Andy. Sin embargo, no dijo nada y se limitó a seguirlo.

El interior de la casa estaba decorado con muebles en tonos fríos, al igual que las paredes y los pisos. Sí. Esta definitivamente parecía casa de Edward McDowell. Apretó los puños contra su ropa y arrugó las cejas. Al final, Andy no había podido salir de las garras de esa escoria.

—Aquí es.

Austin se dio media vuelta y regresó por donde había llegado. Arthur se quedó observando la puerta unos segundos y, después de pensarlo un poco, decidió golpearla. Una voz conocida llegó desde dentro con un: “adelante”. Su cuerpo tembló y abrió la puerta, casi con desesperación.

Ahí estaba él. Sentado detrás de un escritorio de madera en una gran silla negra de piel. Arthur se quedó atónito en su lugar. Después de una larga espera de cinco años, al fin pudo ver ese rostro que aparecía casi todas las noches en sus sueños.

—Andy. —Atinó a susurrar, mientras soltaba el pomo de la puerta y se acercaba a él. Andy se levantó y caminó hacia Arthur con una sonrisa, sin embargo, esa sonrisa no era la misma que él recordaba.

Aquel Andy con ojos brillantes y sonrisa deslumbrante, parecía que nunca había existido. El Andy que tenía delante se veía frío y distante, y aunque tenía una sonrisa en el rostro, se veía simplemente como una mueca antipática.

—Hola, Arthur. —Aunque fue un saludo amigable, parecía que hubiera un muro entre ellos, el cual no le dejaba avanzar. Andy había sufrido tanto y era comprensible que actuara de esa manera. Pero aun así, no podía evitar que le doliera un poco el corazón al ver cómo habían acabado con un alma bondadosa y, en su lugar, dejaron a una persona llena de penumbra—. Ha pasado mucho tiempo.

—Fueron cinco años, dos meses y quince días —Dijo. La risa de Andy llenó sus oídos como la mejor música que hubiera escuchado en su vida. Pero, aunque reía, esos ojos ya no eran los mismos.

—Me sorprende, no pensé que hubieras contado todos los días. —Andy sonrió nuevamente y después dio un paso para regresar a su lugar, sin embargo, Arthur lo tomó de la muñeca tan repentinamente que Andy sacó su mano con fuerza y lo miró enojado.

—Lo lamento, no quise incomodarte…

Andy se dio cuenta de su reacción y corrigió su postura—. No, yo lo lamento, me tomaste por sorpresa.

Arthur vio cómo el cuerpo de Andy se había tensado con su toque y bajó la mano. Y es que de verdad deseaba poder abrazarlo y acariciar su cabello como antes—. Es sólo que realmente estoy feliz de verte. Fueron tres años en los que contraté a personas para buscarte, y dos años en los que te busqué por mi cuenta… sé que no nos conocimos mucho tiempo, pero el poco tiempo que pasamos juntos, fue suficiente para apreciar todo de ti.

Andy se vio sorprendido por sus palabras. Era consciente que Arthur Hayden se preocupaba por él, después de todo, lo había ayudado mucho. Sin embargo, nunca pensó que hubiera pasado todos esos años en su búsqueda. Estaba realmente conmovido.

—Gracias, por todo. —Su mirada llena de tristeza le partió el corazón a Arthur. Se preguntaba que era exactamente lo que había ocurrido con él, pero al ver qué Andy se encontraba a la defensiva, esperaría a que él le contara.

—Andy… me preguntaba si podría darte un abrazo. Realmente te extrañé.

Andy lo pensó un poco, después agarró los guantes que estaban en el escritorio y los colocó en sus manos. Miró a Arthur y extendió los brazos. Arthur, sin esperar más, dio un gran paso hacia él y lo tomó en sus brazos. Andy se dejó abrazar. Los cálidos brazos de Arthur lo envolvieron por completo, fue una calidez que no había sentido en muchos años, sin embargo, no se atrevió a corresponderle.

La sensación de alejamiento llegó a Arthur, acarició el cabello de Andy cómo solía hacerlo, pero aquel chico se tensó aún más. Su cuerpo se puso rígido con cada toque que él hacía. Se alejó poco a poco con el corazón lleno de tristeza.

—Gracias por venir aquí. —Dijo Andy.

—No, no tienes que agradecer. En cambio, gracias por dejarme verte. Hace cinco años, cuando te fuiste, sentí que iba a enloquecer. Pensé que te había pasado algo y que jamás iba a poder verte.

—Bueno. No quise que me vieras como estaba en ese momento. En parte porque fuiste tú quien me dijo que lo dejara y me advirtió sobre él, pero yo era terco e inmaduro, jamás pensé en todo el daño que me estaba haciendo a mí mismo. Te estoy muy agradecido, tus palabras fueron de mucha utilidad.

Arthur se sintió un poco culpable por aquel agradecimiento. En realidad, no era tan bueno como Andy pensaba—. Andy, yo… no soy como crees. Es decir, sí te dije todo eso para ayudarte, pero también porque quería que lo dejaras, que vieras más allá de Edward McDowell… que me vieras a mí.

Andy no dijo nada por más de dos minutos. Él, en aquel entonces, no podía ver a través de los sentimientos de nadie más, ni de las palabras de preocupación de Arthur. Pensó erróneamente que sólo era porque Arthur lo consideraba un niño inmaduro, pero cuando fue a Inglaterra y se alejó de Edward, al hablar con Austin, comprendió que detrás de esa preocupación y esas duras palabras, se escondían los sentimientos de amor hacia él.

—Ahora lo sé. Pero, aun así, muchas gracias.

Arthur no pensaba en confesarse de esa manera, y tampoco se pasó por su mente que Andy hubiera visto detrás de líneas. Pero ver lo maduro que era ahora, le dio la confianza para confesar sus verdaderas intenciones.

—Eso es bueno. —Arthur le sonrió—. Ahora que lo sabes, te perseguiré activamente. Andy, tal vez no crees en mis palabras, porque han pasado cinco años, pero créeme cuando te digo que no hubo un día en el que no pensara en ti. Así que, por favor, Andy Brown, déjame conquistarte.

Andy sintió un latido extraño en el corazón, sin embargo, su rostro se llenó de una fría sombra cuando bajó la cabeza. Tuvo un sin fin de sentimientos encontrados con aquella confesión.

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rosanyelis mendoza
hasta este punto ya me siento deprimida 😭😭 🤬🤬
Yudiela Arboleda
yo le suelto los perros y me asomo por la ventana a ver el espectáculo
Massiel Aguirre
Excelente Bendiciones
Massiel Aguirre
Excelente Bendiciones
~√{©£¢%}✓¶🌟💖
Vamos Andy se feliz a tu manera y no dejes que ese idiota que te destruyó en todos los sentidos gane
~√{©£¢%}✓¶🌟💖
Pobre, pero espero que por toda esa humillación sea más fuerte y ya no se deje pisotear
~√{©£¢%}✓¶🌟💖
Con todo y preludio de la historia espero que se vengue de ese idiota y el otro sufre por dejar ir una joya que tenía a su lado
AmbarElizabeth Ucan
la verdad me encantó la historia si, pero este final a Edward no me gustó, el merecía sufrír por más que digan que tenía el arrepentimiento, no devolvió todo lo que hizo te nublo tu cariño hacia el. Pero lo demás no tengo absolutamente ninguna queja, espero entiendas que alguien que hizo mucho daño no merece ser feliz incluso si dicen que cambia.
Yudiela Arboleda: estoy de acuerdo con tigo le faltó arrastrarse más sufrir más
total 1 replies
RMRC
Arthur no cayó, se lanzó solito /Sweat/
Nanita
Maldito perro infeliz, es una basura completa ojalá y se muera de sarna y esa teri lo deje en la calle y le ponga los cuernos y una mil veces
kohaku viento
quuuuueeee. si que se esforzaron. en esa luna se miel
kohaku viento
me encantó. llore. toda la historia autora te felicito estubo llena de emociones prácticamente la leei de corrido no podía parar de leerla y repito gran historia y gracias por darnos la oportunidad de poder disfrutar esta lectura
kohaku viento
que pena pero el cometió muchos errores. y dejaron cicatrices profundas Andy
kohaku viento
bien merecido se lo tiene.
kohaku viento
por lo menos le dió un buen consejo. de algo sirvió esa bruja
kohaku viento
😭😭😭😭
MJ Cristofani
maravillosa.
Marisol
Bueno Autora te felicito por tu obra de arte esta novela nos llegó a lo más profundo de nuestros corazones llore mucho con él sufriendo de Andy pero nada quedó impune y te felicito muy buena novela
Marisol
Sufre animal que bastante daño le hiciste
Yudiela Arboleda
al menis arthur saboreo el la dulce vengaza jajajajajaja saco lo que guardó por 5 años
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