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Destino Inesperado

Destino Inesperado

Status: Terminada
Genre:CEO / Reencuentro / Madre soltera / Embarazo no planeado / Futuro / Completas
Popularitas:3.8M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Rosali Miranda

Una noche. Un desconocido. Y un giro que cambiará su vida para siempre.

Ana, una joven mexicana marcada por las expectativas de su estricta familia, comete un "error" imperdonable: pasar la noche con un hombre al que no conoce, huyendo del matrimonio arreglado que le han impuesto. Al despertar, no recuerda cómo llegó allí… solo que debe huir de las consecuencias.

Humillada y juzgada, es enviada sola a Nueva York a estudiar, lejos de todo lo que conoce. Pero su exilio toma un giro inesperado cuando descubre que está embarazada. De gemelos. Y no tiene idea de quién es el padre.

Mientras Ana intenta rehacer su vida con determinación y miedo, el destino no ha dicho su última palabra. Porque el hombre de aquella noche… también guarda recuerdos fragmentados, y sus caminos están a punto de cruzarse otra vez.

¿Puede el amor nacer en medio del caos? ¿Qué ocurre cuando el destino une lo que el pasado rompió?

NovelToon tiene autorización de Rosali Miranda para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15: Entre la culpa y el deber

Punto de vista de Lían Hunter

No supe en qué momento todo comenzó a desmoronarse. Estaba acostumbrado a controlar situaciones, a manejar empresas, a negociar contratos millonarios con una sonrisa que no dejaba ver nada. Pero lo que ocurrió hoy no fue una reunión de negocios. Fue una explosión emocional en medio del único espacio donde me sentía en paz: junto a Ana y nuestros hijos.

Vi el rostro de su madre al entrar. Esa mirada dura que no buscaba entender, sino sentenciar. Era la misma expresión que había visto mil veces en los rostros de inversionistas, abogados, enemigos... pero nunca me había dolido tanto.

Me senté en el sofá después de que todos se fueron. El silencio de la casa pesaba. Sofía dormía en la habitación contigua, y Matías descansaba en mis brazos como si nada malo pudiera tocarlo mientras yo estuviera allí. Qué ironía.

Porque lo que menos merecían esos dos pequeños era estar en medio de esta tormenta que ni siquiera había terminado de formarse.

La aparición de Isabella había sido como una bomba en medio del campo de batalla. Habíamos logrado reconstruir poco a poco la relación con Ana. Estábamos empezando algo real. Auténtico. Íntimo. Y entonces, ella llegó. Con un niño que juraba que era mío.

Mi pasado.

Un pasado al que había cerrado la puerta hace tiempo, pero que claramente no estaba tan cerrado como creía.

—Tienes sus ojos —murmuré al niño dormido en mi pecho, sintiendo una punzada incómoda de reconocimiento.

No lo quería aceptar. Pero algo dentro de mí sabía que Isabella no mentía. Y aunque el ADN ya había confirmado sus palabras, la verdad seguía siendo difícil de tragar.

¿Y Ana? Valiente, decidida... pero rota. Su familia la había juzgado sin escucharla. La habían desterrado en nombre de una moral que nunca les perteneció. Y aún así, había resistido.

Hoy, la vi enfrentar a sus padres con una fuerza que me dejó sin palabras. Sola. Sosteniendo en brazos a nuestra hija, defendiéndonos a los cuatro. Mientras yo, el hombre que juró protegerla, tenía que mirar cómo otra mujer aparecía reclamando un hijo que no sabíamos si cambiaría todo.

Me sentía un bastardo.

No por el niño. No por Ana.

Por haber dejado que el pasado tuviera espacio suficiente para meterse entre lo que estábamos construyendo. Por no haber sido más honesto. Por no haber tomado el control antes.

Dejé a Matías en la cuna, lo arropé con cuidado y caminé hacia la ventana de la habitación. La ciudad se estiraba ante mí con sus luces brillantes, caóticas. Nueva York no se detenía por nada ni por nadie. Mucho menos por mí.

Ana entró poco después. Tenía el rostro cansado, pero había algo en sus ojos... no era ira. Era agotamiento emocional. Una parte de mí esperaba que viniera a gritarme, a reclamarme todo. Pero no lo hizo.

—¿Y el niño? —me preguntó con voz suave.

—Durmiendo —respondí—. Igual que Sofía.

Nos miramos en silencio por largos segundos. No sabía por dónde empezar.

—Lo siento —dije al fin—. Lo siento por no haberte dicho todo. Por no haber previsto que esto nos explotaría en la cara.

Ella bajó la mirada, se abrazó a sí misma.

—No es eso, Lían. No me molesta que tengas un hijo. Me molesta que haya tenido que enterarme así. Que haya venido con él como si quisiera destruir lo poco que habíamos conseguido.

Me acerqué despacio. No quise tocarla aún. Sentía que cualquier movimiento brusco podía derrumbarla.

—No sé qué quiere, Ana. Isabella nunca fue transparente. Lo nuestro... fue un error desde el principio. Y si realmente ese niño es mío, voy a asumir mi responsabilidad. Pero no voy a dejar que ella arruine esto —señalé con la mirada todo a nuestro alrededor—. A ti. A los bebés. A nosotros.

Sus ojos se llenaron de lágrimas, pero no lloró. Ana era fuerte. Y en ese momento, entendí que yo también tenía que serlo.

—Quiero pelear por nosotros, Lían —susurró—. Pero no puedo hacerlo sola. Tienes que estar dispuesto a proteger esta familia incluso cuando duela. Incluso cuando se vuelva difícil.

Y lo estaba. Con todo.

—Lo haré. Te lo juro.

Nos abrazamos. No un abrazo romántico ni apasionado. Fue un abrazo de batalla, de resistencia. Como si los dos necesitáramos reafirmar que, pese a todo, aún seguíamos de pie.

Cuando ella se fue a dormir, yo me quedé en la sala revisando el expediente que le había pedido a mi asistente: todo sobre Ana Camargo. No por desconfianza. No por control. Sino porque necesitaba asegurarme de que no hubiera más sorpresas que la pusieran en peligro.

Mientras pasaba las hojas, noté algo curioso. Un detalle clínico de su historial médico, anterior a su embarazo: antecedentes gemelares en su familia materna.

Fruncí el ceño.

¿Eso significaba que…?

Fui hasta la habitación de los bebés. Matías dormía en su cuna, y Sofía en la suya. Observé sus pequeñas manos, sus gestos similares. Eran gemelos, sí. Pero no idénticos.

“Un niño y una niña…” pensé.

Y entonces algo se removió dentro de mí. No solo tenía una hija. Tenía dos. Tenía una familia real, viva, imperfecta… pero mía.

Y juro que a partir de ese momento, haría lo que fuera para defenderlos. Incluso si eso implicaba enfrentar mis errores más oscuros.

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Jesus Castro Montero
Por que an eliminado esta novela Club de media noche
Jesus Castro Montero
Gracias escritora de verdad tu novela me fascinó eres increíble escribiendo nunca dejes de escribir muchas bendiciones y muchas felicidades son mis mejores deseos para ti y toda tu famila
Jesus Castro Montero
En la vida real hay poquísimos matrimonios que duren pero está novela te enseña que si se puede logran con amor y sacrificio
Jesus Castro Montero
Que bella y hermosa novela nunca he leído una igual te felicito escritora
Jesus Castro Montero
Por fin se casaron y serán felices junto a sus hijos después de haber pasado por tantos obstáculos
Jesus Castro Montero
Estoy de acuerdo con la kectora Maria Raquel me excelente novela
Jesus Castro Montero
To pienso que el viejo bruto debió también pagar por que el comenzó con todo este albiroto
Jesus Castro Montero
Muy buena novela gracias escritora primera ves que leo una novela tuya y me ha encantado te felicito de todo corazón
Jesus Castro Montero
Ya que se acabe todo este martirio para Ana y Lian par que sean felices de verdad
Jesus Castro Montero
Yo me como las uñas de los nervios ya que se haga la boda y punto
Jesus Castro Montero
Ana a llegado a la vida de Lian para darle fuerza amor y poder me encanta como ellos dos an luchado por su familia sobretodo por sus hijos
Jesus Castro Montero
Quien es Ivan por que Ana le dice tu será que lo conoce ho es alguien del pasado🥰🤭🤣😭😭😭
Jesus Castro Montero
Así es Ana y Lian ustedes han sobrevivido a muchas guerras y está es una más que ustedes podrán sacar adelante por que el verdadero a.or que se tienen nadie podrá destruirlo
Jesus Castro Montero
Yo creo que Natalia oculta algo por eso no habla por que ese viejo también debería pagar todo el daño que causó
Jesus Castro Montero
Bueni llegó el momento de que la periodista pague caro todo el daño que causó y el padre de Lian debería pagar también por que el comenzó con todo esto🤭y 🤣😭☺️😂🤣😭❤️
Jesus Castro Montero
Si Ana y Lian tienen el derecho de ser felices construyeron su hogar con amor y paz no importó todos los chismes ni todo el daño temático que les trataron de hacer pero como ellos estaban unidos y bien fuertes nadie podía destruirlos eso es amor verdadero felicidades escritora
Jesus Castro Montero
Me encantan los niños son bellos y el viejo va a quedar impune🤭😂❤️🥰🤣😭☺️
Jesus Castro Montero
Ana y Lian tengan un futuro lindo y çomiencen. Un nuevo futuro para el y sus hijos
Jesus Castro Montero
Al menos el viejo fue a pedir perdón a Ana y a los niños eso es valido🥰🤣😭😭😭☺️
Jesus Castro Montero
Que buenoque este viejo le pidió perdón a Ana es lo menos que tenía que hacer
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