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La Luna Oscura Del Rey Lycan.

La Luna Oscura Del Rey Lycan.

Status: Terminada
Genre:Romance paranormal / Pareja destinada / Hombre lobo / Mujer despreciada / Completas
Popularitas:14.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Leydis Ochoa

En un mundo donde la sangre llama a la venganza y el destino teje hilos inquebrantables, ella, la Omega despreciada, se alzará para reclamar no solo un trono, sino el corazón de un Rey. Pero un amor tan puro puede ser la debilidad más letal en un reino oscuro.

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Capítulo 05

El silencio que siguió a la partida del extraño no fue una liberación, sino una carga. Luneth se quedó de pie en la orilla del lago, con el agua escurriendo de su cabello y empapando la fina camisola de algodón que se pegaba a su cuerpo como una segunda piel. El frío de la noche, que antes le había parecido un alivio, ahora se sentía como agujas de hielo contra su pecho agitado.

Él sabía su nombre.

Esa idea daba vueltas en su cabeza como un ave de presa. ¿Cómo era posible? Ella era la "Omega invisible", la sirvienta de las cenizas, la vergüenza oculta de la manada Moonlight. Nadie fuera de los muros de la mansión debería conocer su existencia, y mucho menos un hombre que portaba el aura de un dios de la guerra.

—No puede ser él —susurró, aunque su propia alma gritaba lo contrario.

Se apresuró a recoger sus cosas. El medallón de plata, que contenía el único retrato de sus padres, parecía pulsar con un calor antinatural. Cuando sus dedos rozaron el metal, una visión fugaz cruzó su mente: unos ojos dorados fundiéndose con la plata, una promesa susurrada en un idioma antiguo que no lograba comprender.

De repente, una rama crujió a menos de tres metros de ella. Luneth se giró violentamente, con el corazón martilleando contra sus costillas.

—¿Quién está ahí? —exclamó, su voz apenas un hilo en la inmensidad del bosque.

—¿Tan pronto te has olvidado de mí, pequeña loba?

La voz no venía de los árboles, sino de detrás de ella. Se giró de nuevo y se encontró con el extraño. No se había ido. Estaba apoyado contra el tronco de un sauce llorón, con los brazos cruzados sobre su pecho macizo. La luz de la luna caía directamente sobre él, revelando detalles que antes la oscuridad había difuminado.

Era imponente. Su piel tenía el tono de la blanca y fina nieve antigua y una cicatriz fina y blanca cruzaba su ceja izquierda, perdiéndose en el nacimiento de su cabello oscuro. Pero eran sus ojos los que la mantenían cautiva; eran de un dorado tan puro que parecían emitir su propia luz, ojos que no veían solo la carne y el hueso, sino las verdades que ella intentaba enterrar.

Él avanzó un paso. Luneth retrocedió, pero sus talones chocaron con el borde del lago.

—No des un paso más —advirtió ella, aunque su cuerpo temblaba de una manera que delataba su falta de autoridad.

El hombre se detuvo, una sonrisa pálida y carente de humor asomó en sus labios.

—Tienes el fuego de tu linaje, aunque intentes apagarlo con humildad —dijo él, su voz vibrando en el pecho de Luneth—. Pero no temas. No he venido a devolverte a esa jaula que llamas hogar.

—¿Cómo sabe...? —comenzó ella, pero él la interrumpió con un gesto de la mano.

—Huelo el hierro en tu piel. Huelo el miedo rancio de los que te rodean y la envidia que supura de esa mujer que se hace llamar tu tía. Y huelo el olor de la ceniza que llevas impregnada, no solo en tus ropas, sino en tu espíritu.

Luneth sintió una punzada de humillación. Se envolvió en su túnica gris, ocultando su cuerpo mojado, pero no podía ocultar la herida en su mandíbula.

—Usted no sabe nada de mi vida —replicó ella con una valentía que no sentía—. Solo soy una Omega. Una sirvienta. Déjeme en paz.

El extraño se movió con una velocidad que desafiaba el ojo humano. En un parpadeo, estaba frente a ella. Luneth ni siquiera tuvo tiempo de gritar antes de que él atrapara su rostro con una mano. Su tacto no fue brusco, pero era tan firme como el acero. Sus dedos eran largos y callosos, la piel de un guerrero.

—Mírame —ordenó él.

Luneth intentó apartar la vista, pero la fuerza de su voluntad era abrumadora. Se vio obligada a mirar directamente a esos pozos de oro. En ese instante, el mundo exterior desapareció. Los sonidos del bosque se apagaron. Solo existían ellos dos y el vínculo que comenzaba a despertar, una conexión eléctrica que enviaba oleadas de calor desde su rostro hasta la punta de sus pies.

Su lobo interno, que siempre había sido una presencia pequeña y asustada en un rincón de su mente, de repente aulló. No era un aullido de miedo, sino de sumisión absoluta y reconocimiento. *Alpha. Rey. Compañero.*

—¿Qué me está haciendo? —jadeó Luneth, sintiendo que sus piernas flaqueaban.

El hombre suavizó su agarre. Sus dedos rozaron la herida que la máscara de hierro había dejado en su piel. Al contacto, el dolor agudo que Luneth había sentido durante horas desapareció, reemplazado por un hormigueo cálido que sanaba la carne de manera casi instantánea.

—¿Quién te puso ese hierro, Luneth? —preguntó él, y esta vez su voz no era burlona, sino que tenía un filo de furia contenida que hizo temblar las hojas de los árboles—. ¿Quién se atrevió a marcar lo que le pertenece a la luna?

—Mi... mi tía Lisandra —logró decir ella, hipnotizada por la intensidad de su mirada—. Ella dice que mi rostro es un insulto para el Rey... que no debo ser vista.

El hombre soltó un gruñido bajo, un sonido gutural que nació en lo más profundo de su garganta y que hizo que el aire mismo pareciera vibrar.

—Tu tía es una necia —sentenció él—. Y tu tío un cobarde que permite que la sangre de su propio hermano sea tratada como basura. No saben lo que tienen entre manos. No ven la luz que emana de ti, incluso bajo esos harapos.

Él se inclinó, acercando su rostro al de ella. Luneth podía olerlo ahora con total claridad: era el aroma de los bosques después de un incendio, de la tierra mojada por la lluvia y de una fuerza masculina tan pura que la hacía marearse.

—Usted... usted es él —susurró Luneth, la comprensión golpeándola como un rayo—. Usted es Ethan Dark'Raven. El Rey Lycan.

Él no lo negó. Sus ojos se entrecerraron ligeramente.

—En mi reino, los hombres se arrodillan ante mi presencia y los Alfas bajan la cabeza —dijo él—. Pero tú... tú huyes de mí hacia el bosque prohibido. ¿Por qué, Luneth Moonlight? ¿Por qué no estabas en el salón esperando mi llegada como todas las demás?

—Porque no pertenezco a ese mundo —respondió ella, las lágrimas comenzando a nublar su vista—. Ellas quieren su corona, su poder. Yo solo quiero... un momento para respirar sin sentir que me estoy ahogando.

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✨✨Esmeralda Guzman✨✨
me encantó la historia después de todo lo vivido luneth tiene su familia y el amor de Ethan 😍😍😍😍😍😍
Lilith🇦🇷♑😈💜♀️
No era que asesinaron a los padres, y cómo la ayudó la madre? si es fiambre? desde la tumba la ayudó? 🤔🤔🤔😁😁😁😁
Mimi Luna
Espero más capitulos de favor ☺️
Mimi Luna
Muy buena novela
Yadira Salgado
que pasa??? ya no hay más??? estoy muy emocionada con la novela y ya no hay más, sugerencia habían de poner novelas completas
Leydis Ochoa: aún no termina, aún quedan 10 capítulos 🥰
total 1 replies
✨✨Esmeralda Guzman✨✨
pobre Ethan el enemigo bajo su techo
Anonymous
No me gusta las novelas que te dejan pensando y q paso este es el final sin sentido. Estaba muy interesante la trama se daño con el abrupto final.😭😭
Leydis Ochoa: No, la historia no ha terminado, aún faltan 10 capítulos ( como yo la tengo guardada) (aquí dividí los capítulos en dos) la historia aún continua.
total 1 replies
Gloria Cruz
es fascinante
Gloria Cruz
me gusta esta hhistoria
Seok
Me encanta, ¡Pobre Luneth😢! Todo lo que ha pasado...
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