Vigo Costello solo quiere dejar atrás el oscuro legado de su apellido. Abogado brillante, hijo de un exlíder mafioso, ha intentado construir una vida lejos del crimen... hasta que es secuestrado por un viejo enemigo de su familia. Cuando el FBI interviene, Chloe Hamilton, hija de agentes legendarios y decidida a convertirse en detective, acepta una misión especial: proteger a Vigo.
Lo que comienza como una tarea profesional se convierte en una atracción peligrosa. Pero el pasado nunca se entierra del todo. Cuando Chloe descubre a Vigo a punto de torturar a su captor, todo se desmorona. Ella lo deja huir... y se culpa a sí misma por un crimen que no cometió.
Separados por la traición y la culpa, cada uno deberá enfrentar verdades incómodas sobre sus familias y sobre sí mismos. ¿Puede el amor sobrevivir cuando la lealtad, la justicia y la sangre se entrelazan?
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CAPITULO 23.
CAPÍTULO 23.
Por CHLOE HAMILTON.
Los siguientes días, han pasado lentamente. Estar encerrados aquí no ha sido fácil, aunque hemos sabido divertirnos y pasar el tiempo, además Vigo comenzó a trabajar en el caso de su amigo Rodrigo. Rodrigo Bonucci era un importante empresario dedicado a la industria del arte. Había formado su compañía cuando aún cursaba la universidad junto a mi novio. Según el mismo, Rodrigo trabajaba muy duro y se privaba de muchas cosas con tal de juntar el dinero necesario para establecer su galería. Poco a poco, se convirtió en una de las compañías más relevantes en el negocio del arte. Sin embargo, hace unos pocos días, Rodrigo fue acusado de lavado de dinero, desfalco y evasión de impuestos. Algo de lo cual él aseguraba ser inocente. Obviamente, Rodrigo había sido víctima de una estafa realizada por miembros de su propia empresa en la cual, como él es el presidente, su firma aparecía misteriosamente en los documentos que se utilizaron como pruebas acusatorias. Sin embargo, Vigo mando a analizar la firma de su amigo con un perito calígrafo, el cual comunico mediante escrito y también verbalmente que la letra plasmada en dichos documentos, a pesar de ser muy parecida a la de Rodrigo, no era la suya. Por supuesto, este profesional quedo a disposición para declarar en el juicio, ya que conocía muy bien al Sr. Bonucci padre, y ponía las manos en el fuego por el único hijo de su gran amigo.
Rodrigo se encontraba imputado, aunque no encarcelado, más bien tenía libertad condicional hasta que llegue el juicio y, por lo tanto, tenía prohibido salir del país. Por eso era tan urgente que Vigo regrese. El interrogante es como haría Vigo para presentarse al juicio sin que lo atrapen en el momento y le impidan ejercer su profesión.
A pesar de estar seguros aquí, las cosas se estaban complicando mucho. Aún no había podido ver a mi familia. Solo a papa y mamá, quienes estuvieron apenas veinte minutos por miedo a ser seguidos y que los identifiquen en la casa. La familia de Vigo tampoco venía seguido.
El día de hoy, tuvimos la visita de los gemelos. La presencia de ellos, sumado a los últimos acontecimientos, me han hecho pensar un poco más en lo que he querido hacer durante este tiempo.
-¿En qué piensas Chloe? –Pregunto Fiorella mientras caminábamos por el jardín.
-Estoy harta de esto. –Dije. –Por mi culpa, todos están implicados en una causa que, de no ser por mí, nadie hubiera investigado.
-No digas eso. –Dijo ella. –Quiero decir… Obviamente, el hecho de que tú y mi hermano desaparecieran llamo la atención a las autoridades. Pero… mi familia no se ganó una investigación por buenas personas. –Dijo riendo, contagiándome con aquella risa.
-Entiendo Fiore. –Dije. –Pero han vivido tranquilos hasta que aparecí y me enamore de tu hermano.
-Mira Chloe. –Dijo ella. –Te hablare con la verdad porque considero que en este corto tiempo de conocernos, llegamos a ser amigas. –Dijo ella haciendo una pausa para tomar aire y luego continuar. –Mis padres hace tiempo se retiraron del negocio. Pero uno no puede huir de lo que es. Incluso sé que papa muere por volver a tener las aventuras que tenía cuando era joven. –Dijo ella. Cuando la observaba me encanta ver como sus ojos brillan al hablar de su padre. Me recuerda a mí. –Lo que quiero decir con esto, Chloe, es que… Si papa y mamá te vieran como una amenaza, tú y yo no estaríamos teniendo esta conversación, ¿entiendes?
Asentí. Sabía perfectamente a que se refería.
-Creo que papa y mamá, al verlos a ti y a mi hermano, recuerdan sus años siendo novios. –Dijo ella, sonriendo. –Y Vigo es la viva imagen de Massimo. Te lo aseguro.
Sonreí.
-Gracias Fiore. –Dije. –Pero… Siento que debo redimirme de alguna forma. Quiero que Vigo esté bien y pueda ejercer la profesión que tanto ama sin necesidad de ocultarse. ¿Sabes, Fio? Lo noto preocupado, por las noches no se duerme hasta tarde y suele quedarse horas pensando como arreglar las cosas.
-Esto es solo una etapa, Chloe… Todo pasará. Créeme. –Dijo ella tomando mis manos y abrazándome. –Eres una buena amiga y… Me encanta que seas mi cuñada.
-Quiero pedirte un favor, Fio. –Dije.
-Claro que sí. Te escucho. –Dijo ella.
-Me entregare. –Dije.
-¿QUÉ? ¿ACASO TE VOLVISTE LOCA?
-Shhh. –Dije. –No deben oírnos.
-Lo siento. –Dijo hablando bajito. –Pero es una locura… ¿Qué planeas?
-Es la única forma de que todo esto se acabe. –Dije. –Si Vigo se presenta a ese juicio, lo detendrán y tú y yo sabemos que no será fácil para él.
-¿Y pretendes pasar tu vida encerrada por salvarle el culo a mi familia? No, Chloe, mis padres no lo permitirán.
-Lo sé. –Dije. –Por eso te pido que no se lo digas…
-No estoy de acuerdo con esto, Chloe. –Dijo ella.
-Fiore. –Dije. –No te pido que lo entiendas. Solo apóyame… Todo saldrá bien y si mis planes salen como espero, no pasare demasiado tiempo en la cárcel.
-Pero Chloe…
-Shhh. Ahí vienen. –Dije fijando mi vista a sus espaldas donde vi a Alessandro y Vigo caminando hacia nosotras.
-¿De qué hablaban? –pregunto Alessandro.
-Cosas de mujeres. –Dije, sonriéndoles.